"Nunca he estado de acuerdo con la inclusión de las mujeres en las Fuerzas Armadas"...

Salía de los labios de un compañero de promoción, mientras conversábamos y degustábamos una humeante taza de café en un cafetín de la localidad. Después de oír su cuestionamiento, como normas del buen oyente, eso que le enseñan a uno en la educación primaria, pude cavilar que sus argumentos tenían un espíritu de rechazo hacia el desenvolvimiento de las féminas en el sector castrense. Era tanto su compulsión, que me decía: "No quisiera que mis hijas ingresaran a la vida militar". Respeté su opinión, mas no la compartía. Creo que fue la única, de las tantas cosas que hablábamos, como si queríamos enderezar el mundo.

Así las cosas, se me ocurrió estampar estas cuartillas en relación a las damas en la Fuerza Armada; de manera tal, que tendremos que empezar con el término mujer. Mujer, (del latín mulier-eris). Mujer, también se refiere a distinciones en la especie humana frente al macho. Soy de los que opinan que la hembra ha realizado y realiza el esfuerzo o trabajo reproductivo que permite la supervivencia de individuos y sociedades. Nos señala la literatura que desde la prehistoria, las mujeres, como los varones, han asumido un rol particular, normalmente diferenciado. Ensayos antropológicos señalan que las mujeres, casi siempre eran las que recogían los productos, mientras que los varones suministraban la carne mediante la caza ¿Cómo le explicaba yo, esto a mi interlocutor?

Ahora bien, según algunos estudiosos, en la edad media, se fijaron las pautas y las condiciones de conductas que se le exigían a las niñas o las jóvenes; y a las mujeres. En esa época de la historia, el papel más importante atribuido a las mujeres, era el de esposa y madre. En los anales siguientes, el protagonismo de las mujeres ha cambiado enormemente; rompiendo los viejos esquemas de la presencia de la fémina exclusivamente a los oficios del hogar, a las prácticas religiosas, sin voz ni votos para decisiones públicas que sólo le correspondían al hombre. Lo que mi colutor ignoraba, es que el movimiento feminista ha digerido el reconocimiento de la igualdad de oportunidades y la paridad de derechos para las mujeres en las cuales estaban incluidas sus queridas hijas. Es obvio pensar, que una persona que desconoce estos temas, pueda tener presente que, debido a los cambios económicos, los diferentes modos de los medios de producción y la reivindicación del movimiento feminista; inspirados en los Derechos Humanos, las hembras tienen acceso a carreras profesionales; y trabajos similares a los de los masculinos en la mayor parte de las sociedades. Las evas están a la vanguardia de casi todas las actividades de la colectividad; sin apartarse de su rol de madre. Quizá esto no lo dirigiera bien mi apreciado colega.

El hito de estos precedentes, nos hace reflexionar que, dentro de estas funciones sociales, no escapa la inclusión activa del sexo femenino en la prestación de servicios en la Fuerza Armada; contribuyendo a la seguridad y defensa de un país. En el caso venezolano, sería un sofisma decir que en épocas pasadas no hubo interés en la incorporación de la mujer en las filas militares. No obstante, todo resultó en un ensayo; ya que las que existían, eran contadas; y no había acceso a la mayoría de las academias militares. Era frecuente ver una casi nula la presencia de damas en los cuarteles; quizá como le hubiera gustado observar en la actualidad a mi colega Hermenegildo.

Es significativo apuntalar que, a partir de la Constitución de 1999, inspirada en la sana intención de la No discriminación; y bajo el articulado de la norma sustantiva que rige la materia, referente a la mujer; se le concede amplitud y mayor asidero a las jóvenes venezolanas para que tengan la oportunidad de ingresar a todas las escuelas de formación de Oficiales y tropas de los diferentes componentes de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana. Ya deja de ser una experimentación.

Hoy, por hoy, se considera que el cuadro femenino en el contexto de las instituciones castrenses, galopa sobre múltiples funciones; compartiendo las tareas en equidad a los hombres; y asumiendo posiciones de comando. Visto así la cuestión, pueden apreciarse las mujeres, destacadas en labores técnicas y científicas de cualquier índole, tales como: Comunicaciones, electrónica, transporte, policía militar, juezas militares, transporte aéreo y otras. La educación militar como subsistema de la educación estatal, le ha abierto la brecha de beneficios y bondades a este sector de la sociedad. En consecuencia, contribuyen al desarrollo sustentable de la Nación; sin perder su condición y naturaleza de ser mujer.

¡Qué orgullo! Es mirar a una soldada conduciendo un convoy, o a una Teniente maniobrando un avión de combate ¿Quién no tiene una hija, vecina, esposa que cumplen con tan loable misión? Aun en las adversidades, sin romper sus compromisos emergentes del hogar ¡Enhorabuena! Desde la joven alistada que cumple su servicio miliar; hasta la generala que cumple funciones de comando y cargos gerenciales ¿Usted qué piensa, mi apreciado e invisible aporrealector?



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José García

abogado. Coronel Retirado.

 jjosegarcia5@gmail.com

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