Ali Primera y el tiempo desenmascaran a Moronta

"Busca al cura de parroquia

no busques al Cardenal

dile que la lucha es larga

que hay que aligerar la carga

que la misa de domingo

con pueblo libre, es mejor"

Ali Primera

 

Uno de los pocos personajes de la iglesia católica, que siempre le había mantenido un profundo respeto, y admiración es al obispo Monseñor Mario Moronta, porque, como decía el cantor del pueblo Ali Primera: "para algo deben servir las bendiciones en esta tierra". En muchas ocasiones las reflexiones y acciones de este prelado a favor del pueblo se hacían sentir; pero nuevamente se cumple el decir de un comerciante acarigüeño ya fallecido: "nunca falta un, pero", y mire que se ha presentado en la persona de este destacado hombre de la iglesia, con muchos años entregado a predicar el evangelio, cuando, con el rostro muy serio, lanzó un grito de guerra para sumarse a la jauría desatada en los últimos meses, contra el proceso bolivariano: ¡Los obispos, estamos en contra del régimen totalitaria que están tratando de imponer en Venezuela! .

En la última "reunión" para nombrar la nueva directiva de la CEV, fue premiado: vicepresidente. Algo le vieron para elevarlo a tan alta cargo, porque en esa organización existe una verdadera dictadura a puerta cerrada, y para ascender, debe estar comprometido en la defensa de los intereses de la burguesía de nuestro país; y además seguir al pie de la letra las recomendaciones, y actuaciones de los cardenales: Urosa Sabino, y Baltazar Porras, quienes se han entregado en cuerpo y alma en contra del proceso venezolano, sin importarles absolutamente nada, las condiciones de vida de los humillados, y ofendidos de esta tierra, aunque disfrazan su pensamiento cada vez que hablan, sabiendo que los medios de comunicación privados, le aprueban cualquier información de acuerdo a los intereses de la derecha.

Nada de esto me sorprende, porque no es el primero que culipandea en medio de los ataques despiadados contra el Presidente Nicolás Maduro. Y si hacemos algo de memoria sobre la actuación de la iglesia católica venezolana, encontramos un comportamiento sumiso, fiel a los intereses del gran capital, antes de la llegada del Comandante Chávez. Apenas se encargó de la presidencia, "resucitaron" los auténticos fariseos; tan histéricos que convirtieron los templos en aposentos totalmente en contra del proceso venezolano; peor a los que combatió Jesús de Nazaret en su época de predicador, destacando el fallecido Cardenal Ignacio Velasco, quien, mantuvo en todo momento una sonrisa socarrona al momento de firmar el decreto de Carmona Estanga, después del golpe de estado contra el Comandante Chávez.

Ahora, Monseñor Mario Moronta, para justificar la razón de su nombramiento "descubre" que, en nuestro país se está instaurando una dictadura, coincidiendo con el departamento de estado de los Estados Unidos, la MUD, Luis Almagro, Álvaro Uribe, Juan Manuel Santos, y cuanto propagandista de la jauría, con o sin cara de santo, nos quieren hacer ver, que Nicolás Maduro, es un Mussolini, Hitler y Stalin en una sola persona, como se atrevió a decir un columnista de manera demencial.

Antes la posición asumida por este "hijo" de dios, nada raro al momento de pasar a formar parte de la directiva de la CEV, lo más preocupante es el silencio por demás deshonesto e irresponsable por los brotes de violencia desatados por algunos curas trastornados al pasarse de "maraca", como decía mi suegro, cuando han pretendido, y en algunos casos han sacado feligreses, porque le han reprochado su actitud muy lejos de un verdadero cristiano, comprometido con el evangelio. La homilía la han cambiado por un discurso rastrero, haciéndole el juego a los intereses imperiales.

Entre la cantidad de vaguedades de la cúpula de la CEV, podemos resaltar el silencio al ver estos curas, sacerdotes o como quieran llamarlos, reviviendo las pasadas guarimbas, en los mismos sitios de reposo espiritual para los seguidores del catolicismo, sean chavistas o antichavistas; entre ellos el nuevo vicepresidente actúa, como si fuese un monaguillo, para evadir cualquiera responsabilidad, para presentarse con un discurso recogido del arsenal de mentiras del imperialismo. Le encomendaron una tarea nada fácil: reemplazar a los "quemados"–Urosa, y Baltazar– pero corre el riesgo de terminar haciéndole honor a la palabra "tipejo" con la cual, la furibunda antichavista la periodista Patricia Poleo, lo descargo por su ambigüedad a la hora de expresarse. ¿Por qué calla el señor Mario Moronta, antes estos actos de violencia?



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Narciso Torrealba


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