La guerra de todo el pueblo

El hijo de Chávez nos convoca a una guerra larga y compleja; se trata de derrotar el sistema económico burgués venezolano con todas sus taras y enredos propios de un sistema capitalista improductivo y dependiente de la renta petrolera y los dólares que ésta genera, más que del desarrollo de sus fuerzas productivas, aún cuando esto represente mayor ganancias para los capitalistas, por la razón que sea, por flojera o negligencia, falta de visión, etcétera, la burguesía nacional no desarrollo un modelo productivo, se dedicó a mercadear y a usufructuar la renta petrolera. Hay quienes se ofenden cuando hablamos de "burguesía parasitaria", pero en el caso venezolano esto se justifica, nuestra burguesía, apoyada por la clase política traidora del pacto de punto fijo, incluso previamente, se dedicó a sostener un sistema de privilegios en medio de la vagancia, eso generó un modelo cultural que permeó a toda la sociedad... "el que más trampas haga es el mejor"... "¡ay!, qué vivo es fulano, le dieron un carguito y ya es millonario"... "Ese si es tonto, tremendo cargo y salió limpio, por pendejo"... "a mí que no me den, pónganme donde haya"... Frases como estas eran y son parte común del léxico venezolano, pues los burgueses, a la chita callando se apoderaban de parte de la renta petrolera, entregando las demás a las mafias capitalistas internacionales que procesaban el petróleo y otras riquezas dejándole al país los restos.

Pues como era de esperarse, al llegar Chávez y retomar el proyecto bolivariano de país libre y soberano, el choque con el modelo económico fue tal que la virulencia del enfrentamiento llega a extremos de odio poco vistos y eso incorpora a buena parte de la población alienada con la ideología burguesa, a pesar que es pobre o perteneciente a la clase media, altamente vulnerable a la manipulación capitalista, se comportan igual o peor que los burgueses… “con mi especulador no te metas”... El modelo económico capitalista venezolano colapsó ante el fortalecimiento de la riqueza interna y la distribución más equitativa de dicha riqueza que generó una capacidad adquisitiva como nunca se ha visto en Venezuela. Aunque cuesta creer algunas perversiones del sistema económico capitalista nuestro, especulación que llega a un escandaloso robo, mezquindad y viveza tonta, el sistema burgués venezolano no ha sido capaz de dar respuesta a la demanda del pueblo de bienes y servicios, no por falta de dólares, sino por falta de iniciativa y por flojera. Yo paso a pensar que no solo se trata de las maniobras propias de una guerra económica, buena parte de los burgueses dueños de establecimientos que prestan servicios, no estaban preparados para aprovechar lo que pudo ser el negocio del siglo, participando en un modelo que es heterodoxo como el socialismo del siglo XXI que yo llamará socialismo chavista. El socialismo chavista no excluye la propiedad privada, solo procura regularla, cosa que a los burgueses tontos no les gusta, ellos quieren ser los dueños del gobierno y de las almas de todo el país y prefieren las migajas que le ofrecen los capitalistas trasnacionales a fortalecerse en la patria económicamente sin que nadie les moleste, si no lo creen pregúntenle a Cudemus y sus buenos cerdos, o pregúntenle a los banqueros y sus ganancias colosales, es decir, en Venezuela no hay razón para especular.

Pongamos como ejemplo que empresas Polar sigan en sus planes conspirativos y haya necesidad de expropiarla ¿Cuantos miles de millones de bolívares dejaría Mendoza de percibir? Así con otros grupos económicos, incluyendo a medianos y pequeños comerciantes que ilusionados por la propaganda barata opositora está dispuesta a sacrificarse por unos burgueses de pacotilla incapaces de entender los nuevos tiempos del país que son además inexorables...

Vale destacar el discurso del presidente Maduro en la presentación de su memoria y cuenta; allí no solo expuso con maestría el legado teórico de Chávez y su extraordinario proyecto, único en el mundo, sino que además supo conjugar el momento histórico de cambios con el socialismo dinámico que nos depara esta noble patria de Bolívar y Chávez. Los grandes ganadores del proyecto chavista son los sectores populares y la clase media, incluyendo pequeños y medianos comerciantes, y porque no, los grandes, también ellos tienen espacio en un país que se abre al mundo con las perspectivas de una potencia económica, política y social que abrirá un horizonte de posibilidades jamás visto y vivido, Gracias a que esta patria parió a un hombre como Chávez el enfoque de la revolución bolivariana trasciende el momento histórico que vivimos, Venezuela tiene una misión no solo nacional y en la región, Venezuela tiene una misión en el mundo; el modelo chavista representa lo novedoso, lo creativo y el aguijón para que explote toda la inteligencia humana al servicio de salvar a la especie en peligro de extinción, el hombre, el cual cada día se acerca raudo y veloz a un abismo que será indefectiblemente de no retorno si no detenemos el deterioro de las condiciones de vida en el planeta. Si la especie humana desaparece del planeta, no somos oráculos para saber qué otra cosa vendría en sustituto de ésta.

Vale estas reflexiones para analizar el caso venezolano, profundamente antidogmático y marxista, capaz de conseguir las semejanzas y el hilo conductor histórico desde el cristianismo hasta las batallas de hoy por el espíritu de los pueblos, más que lo individual, el chavismo es un planteamiento colectivo y social integral.

Pues llegó la hora, el hijo de Chávez nos invita a una batalla, no será con fusiles y echando tiros y dejando la reguera de sangre y dolor, solo se trata de una batalla por la justicia y la sanación del ser individual y colectivo venezolano... Por primera vez se está tan cerca y se comprende las teorías liberadoras de la humanidad en un lenguaje sencillo y sin petulancias ideologizantes, por primera vez aprendemos en la práctica y temprano que no hay sabiondos que se las saben todas y le seguimos como autómatas, a veces aún llevándonos a un precipicio; hoy vemos como marchamos juntos y que solo juntos seremos capaces de triunfar. La batalla es por la economía, y no hay que ser economista para saber y entender que no dejándonos especular estamos siendo chavistas y estamos contribuyendo en la batalla de la revolución. Que nos organicemos y exijamos nuestros derechos es luchar por el socialismo, denunciar a los corruptos e incapaces, es hacer patria, practicar una cultura de la vida con nuestros propios familiares y vecinos es desenfundar el fusil de amor para liquidar la mezquindad capitalista. Esta es la guerra de hoy, esta es la batalla a la cual nos convoca Chávez por intermedio de su hijo que le tocó ponerse al frente del colectivo nacional que pretendemos hacer revolución.

A veces nos da rabia porque vemos a un alcalde o alcaldesa, gobernador o gobernadora, funcionario o funcionaria que practica todo lo contrario al chavismo, son antichavistas, aunque se aprovechan de los votos chavistas para llegar a posiciones y espacios. Pues no debe darnos rabia porque esas situaciones nos obliga a que impulsemos el poder comunal, el estado comunal que es verdaderamente el estado chavista... No nos desesperemos, esos que hoy practican el burocratismo, la corrupción y la pedantería no aguantarán el empuje de todo un pueblo haciendo en sus pequeños espacios algo que todos deseamos ser, buenas personas, solidarias, hermanadas y dispuestas a colaborar con los demás.

Que hay gente irrecuperable, ciertamente es así, pero la propia sociedad nueva que nace se encargará de que estas personas, o se conviertan en seres humanos verdaderamente, o vivan la amargura perenne que encierra la envidia y el mal vivir. Seguramente esos capitalistas que especulan y roban se creen ser los mejores porque tienen mucho dinero, pero de qué les servirá el dinero si no son felices, si no son capaces de dar un abrazo, de caminar por las calles, sino de andar en carros blindados temerosos del que está al lado porque les puede robar, hacerle daño incluso.

La guerra de todo el pueblo es por amor y paz, eso acaba con el capitalismo, en la medida en que yo deje de ser mezquino, envidioso y mala gente estaré venciendo al capitalismo. Aquel día en que yo no compre un producto pagando diez veces más de su costo, el día en que no acapare productos por el temor al desabastecimiento yo estoy empuñando un fusil de conciencia en esta batalla por la paz y la vida.

Solo los socialistas somos capaces de garantizar una sociedad de paz y de justicia; los de la burguesía parasitaria jamás podrán garantizar una sociedad de paz, al contrario, si ellos llegaran al poder en Venezuela e intentaran desmontar a sangre y fuego los logros del socialismo chavista, la sociedad estallaría en un huracán peor que el caracazo y sería no solo en el ámbito de Venezuela, podría extenderse por todo el continente... Este mundo cambió desde la llegada de Chávez.

El gobierno de Maduro está tomando un conjunto de medidas que necesitan el respaldo del pueblo; se pueden tomar iniciativas con nuestro capital político, es decir, con nuestras gobernaciones y alcaldías. Todo gobernador y alcalde chavista, asimismo concejal y legislador debe ser un punto de referencia orgánica del pueblo, habrá quienes no lo practiquen, pero hay que aguzar el requerimiento, el que no lo quiera hacer que sea porque este ganado al deslinde con el proyecto chavista, pero que se defina de una vez. Nuestros alcaldes deben estar a la cabeza de las inspecciones y actividades para que nuestro pueblo tenga consciencia y no se deje especular. Se deben organizar brigadas donde se articulen miles de inspectores comunales y a los órganos de control debe exigirsele al máximo para que haya efectividad y el pueblo no se desmoralice cuando hace una denuncia y ésta no es procesada adecuadamente. La corrupción en los niveles bajos contribuye a que las medidas no se apliquen de forma adecuada en algunas regiones, vigilancia popular para contrarrestar ese tipo de maniobra. La aplicación de la ley debe ser rigurosa, sin contemplaciones y ejemplarizante... el debate sobre esta batalla debe llegar a las escuelas, las UBCHs, los Consejos Comunales y todo tipo de organización social. El temario será sobre el nuevo modelo económico, humanista y popular en donde la economía estará al servicio de la sociedad y no al servicio de mafias usureras.

Hablarle al pueblo de manera directa como el presidente Maduro y los principales dirigentes de la revolución lo están haciendo nos educa, a los bandididos no se les puede dorar la píldora, hay que llamarlos por su nombre y que la sociedad los rechace como a cualquier otro criminal, porque no son otra cosa sino criminales que juegan con el hambre del pueblo, con la necesidad, algunas veces creada, pero que desestabiliza mentalmente a quienes andan desesperados detrás de una lata de mantequilla o un rollo de papel sin encontrar otras alternativas. Hace falta un esfuerzo educativo monumental para que se tenga consciencia y se rechace las tetras de un sistema económico capitalista parasitario en decadencia. La guerra económica requiere de la participación de todos y este pueblo al apoderarse de la conducción de esta batalla, seguro estamos que erradicará de raíz la especulación y creará los mecanismos necesarios para que la ley de costos y precios justos se aplique en toda su dimensión.


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Luis Alberto Toro Ojeda

Publicista. Militante de izquierda. Integrante del Frente Bicentenario de Campesinos del estado Trujillo. Integrante del PSUV.

 latojeda@gmail.com      @latojeda

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