Rupturas y secuencias

Perspectivas y definiciones necesarias del proceso revolucionario bolivariano

De una u otra forma, el proceso de cambios revolucionarios en Venezuela ha entrado en una etapa vital de definiciones. Esta coincide con los comicios presidenciales del 7 de octubre, en los cuales se enfrentan dos concepciones de lo que debe ser la sociedad venezolana totalmente opuestas: una, de tendencia socialista; la otra, defensora del capitalismo, así de sencillo. Sin embargo, aguas abajo, los sectores populares se mantienen en pugna con el esquema tradicional de gobernar y de ser del Estado vigente que les impide ejercer e incrementar la democracia participativa y protagónica.

Por ello mismo se podría afirmar que el proceso revolucionario bolivariano tiene, básicamente, dos definiciones que precisar: la primera respecto a quienes se oponen abiertamente al mismo y la segunda respecto a quienes, en nombre de la revolución socialista, no han contribuido a crear las condiciones para un mayor avance y consolidación de esta. Esto, necesariamente, tiene que orientarse a producir una revolución anticapitalista, vislumbrando nuevas relaciones de producción en las cuales destaque el control obrero, evitando la alienación y la explotación a que son sometidos los trabajadores.

En este sentido, si no se tiene el cuidado y la advertencia que el socialismo revolucionario supera y mejora cualitativamente los mecanismos democráticos logrados bajo el modelo capitalista, se contribuirá de modo inconsciente a concretar tal situación, generando en consecuencia una realidad que suprime la amplitud de criterios, el debate democrático y la vigencia de organizaciones populares soberanas respecto a las diversas instituciones del Estado, siendo esta la característica más resaltante del socialismo revolucionario.

Hace falta, por tanto, profundizar la lucha popular, sin limitarla al ámbito meramente reivindicativo, sino adoptándose una mentalidad de poder. Así, las perspectivas del proceso revolucionario bolivariano debieran apuntar a la conformación de una sociedad de nuevo tipo, cuestión que exige de quienes lo aúpan un mayor nivel de compromiso ciudadano y revolucionario. Esto supone también la adopción de una nueva ética y una nueva moral, basada en la formación teórica y práctica del socialismo revolucionario, con criterio de amplitud y responsabilidad con el futuro de nuestro país, y combate frontal a toda expresión de reformismo.

Cabe entonces pensar que el proceso revolucionario bolivariano -de propiciarse mayores espacios de protagonismo popular- podrá enfrentar exitosamente cualquier pretensión de los grupos desplazados del poder, sobre todo, de la red capitalista global conformada por el gobierno de Estados Unidos junto a sus socios de Europa. En este último aspecto, el proceso revolucionario bolivariano tendría que ser antimperialista, siguiendo la senda del Libertador Simón Bolívar y de aquellos que, como él, estuvieron luchando por la emancipación absoluta de nuestra América, asumiendo una posición decididamente internacionalista en favor de la autodeterminación de los pueblos. Todos estos rasgos -en conjunto- podrían significar un salto cualitativo en lo que tiene que ver con su continuidad y consolidación definitiva.-

*Maestro ambulante

mandingacaribe@yahoo.es


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Homar Garcés


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