Revolución = lucha de clases

El Socialismo, antes que sistema filosófico, económico y político, es una conspiración para la Revolución, ya que ésta vive en estado de conspiración. El socialismo, niega y combate al Estado nacional burgués, para integrarlo al Superestado socialista. Si la lucha de clases en el área económica es, en su primer efecto, reformista y contraria por ello a las premisas teóricas determinadas del advenimiento del Socialismo, en su auténtica y real trascendencia es puramente revolucionaria. Pero, volvemos a repetir, subordinándose a las reglas de la conspiración; creado para provocar el movimiento revolucionario primario en las masas. Sencillamente son revolucionarios, objetiva y subjetivamente. El poder, si en realidad es absoluto, sólo puede ser uno. La idea de absoluto excluye la de pluralidad. Por tanto, el Poder al cual aspiramos, por ser absoluto y por ser en un orden mismo, en el político, ha de ser uno sólo e idéntico Poder. El Poder absoluto es fin en sí o no es absoluto. Y hasta hoy no se inventó otra máquina de poder total más que el Estado  Socialista. El poder capitalista burgués, aun en su más alto grado, es un poder restringido, porque si lo hay en teoría, el tipo económico de vida en los estados capitalistas y el atraso técnico del aparato estatal deja siempre un margen de libertad individual.  

Para entre nosotros: tomemos cualquier anuario de la economía de una empresa capitalista y dividamos las rentas y utilidades totales entre los asalariados y ya verán qué cociente tan extraordinario logramos. Es ese cociente lo más contrarrevolucionario, y los capitalistas deben guardarlo en el mayor secreto. Porque si del teórico dividendo restamos los salarios y gastos de dirección que implican la supresión del propietario, resulta casi siempre un dividendo insignificante, pasivo para los trabajadores. Pasivo en realidad siempre, si computamos la disminución del volumen y la baja calidad en la producción.  

Como se puede ver, proclamar que la huelga es lucha por el bienestar inmediato de los trabajadores, sólo es un pretexto; un pretexto necesario para lanzarlo al sabotaje de la producción capitalista; sumando así a las contradicciones del sistema burgués la de los trabajadores; doble arma de la Revolución. La huelga es ya un ensayo de movilización revolucionaria. Independientemente de si triunfa o fracasa, su efecto económico es anárquico. Al fin, este medio para mejorar el estado económico de una clase es en sí el empobrecimiento de la economía general: sea cual sea el volumen y el resultado de una huelga, ella es una merma en la producción. Efecto general: más miseria, de la cual no se libran las clases pobres. Ya es algo. Pero no es el único efecto, ni siquiera el principal. Como sabemos, fin único de toda lucha de clases en el ámbito económico es ganar más y trabajar menos; traducido a efectos económicos, es consumir más produciendo menos.

Como nosotros somos unos escolásticos de El Capital y queremos despertar nuestras dotes inductivas, recordaremos algo muy particular. Advirtiendo con qué agudeza deduce Marx, frente al rudimentario industrialismo inglés de sus tiempos, todo el futuro y gigantesco industrialismo contemporáneo; cómo lo analiza y fustiga; cómo pinta al repulsivo industrial… La imaginación de las masas, cuando evoca la encarnación humana del monstruoso Capital, lo vemos tal cómo lo pintó Marx: un panzudo industrial, puro en boca, eructando satisfecho y violando a la mujer o a la hija del obrero… ¿No es así?... A la vez, recordemos la moderación de Marx y su ortodoxia burguesa cuando estudia la cuestión moneda. En el dinero no aparecen sus famosas contradicciones… La Finanza, como entidad en sí, no existe para él, y el comercio y la circulación del dinero son consecuencia del malvado sistema de producción capitalista, que la subordina y determina en absoluto… 

En Marx se contradicen la palabra y la obra. El proclama la necesidad, la fatalidad, de la contradicción capitalista, evidenciando la plusvalía y la acumulación. Evidenciando una realidad. A mayor concentración de los medios de producción, corresponde mayor masa proletaria, mayor fuerza para instaurar el Comunismo; palabras y hechos están subordinadas, en el Marxismo a las reglas estrictas de la ciencia superior a la que sirven: a las reglas de la conspiración y la Revolución. 

 La poesía es necesaria sí se quiere dar idea de la Finanza, la obra de arte más genial y más revolucionaria de todas las épocas. 

En la cuestión dinero es Marx un reaccionario; y lo era, para mayor asombro, teniendo a la vista, llenando toda Europa con su brillo, aquella estrella de cinco puntas de los cinco hermanos Rothschild, dueños con sus Bancos de la mayor acumulación de riqueza hasta entonces conocida… Este hecho, tan enorme, que alucinaba imaginaciones de la época, pasa inadvertido para Marx. Algo extraño… ¿no es verdad?... Acaso, de aquella “ceguera” tan particular de Marx proceda un fenómeno común a todas las revoluciones sociales ulteriores. Todos podemos comprobar que cuando las masas se adueñan de ciudad o nación muestran siempre una especie de temor supersticioso frente a Bancos y banqueros. Han matado reyes, generales, obispos, policías, sacerdotes y demás representantes del odiado privilegio; han saqueado e incendiado iglesias, palacios y hasta centros de enseñanza; pero siendo revoluciones económico-sociales respetaron la vida de banqueros y han resultado intactos los soberbios edificios de los Bancos… ¡El dinero es hoy el centro de la gravitación universal! 

Sí, como ya se ha demostrado, el Capitalismo, secundado por la Reformista y por todo el capitalismo privado, provoca la anarquía de la producción, la inflación, la miseria y la desesperación de las masas, la Finanza al gravar sus préstamos con intereses impagables, sobre todo la Finanza Internacional y sus grandes Corporaciones, secundada consciente o inconscientemente por las finanzas privadas, crea las mismas contradicciones, pero multiplicadas… El sistema de producción capitalista es el determinado por la Finanza. El que diga lo contrario Engels, y hasta que intente demostrarlo, es la prueba más evidente de que la Finanza reina sobre la producción burguesa, no la iban a descubrir y delatar Marx y Engels. Al contrario sirviéndose de su talento científico, debieron camuflar otra vez la verdad en beneficio de la Revolución.  

Podríamos ya intuir la razón por la cual Marx encubrió las contradicciones financieras, que a su aguda visión no pudieron ocultarse, si tuvo en la Finanza una aliada, cuya acción, objetivamente revolucionaria, era ya entonces de una trascendencia extraordinaria. Marx engaña, por razón táctica, sobre el origen de las contradicciones del Capitalismo, no sobre su evidente realidad. Marx sabía cómo se producían, cómo se agudizarían y cómo llegarían a crear la anarquía total de la producción capitalista, como prólogo del triunfo de la Revolución comunista… Sabía que ocurrirían porque conocía él a los que las producían. 

Aquejado el Capitalismo de la contradicción permanente en lo económico, ¿Por qué no la ha de padecer también en lo político?... Lo económico y lo político no son entidades en sí; son estados o dimensiones de la entidad social, y las contradicciones nacen en lo social, repercutiendo en la dimensión económica o política o en ambas a la vez… Sería un absurdo suponer falibilidad en lo económico y, a la vez, una infalibilidad en lo político, algo necesario para que sea fatal a los capitalistas, que creemos necesario en lo absoluto. El Capitalismo es en sí contradicción, una contradicción económica; por tanto, el principio de su destrucción está ya latente en él, basta con potenciar esa su contradicción y elevarla a un orden superior, al orden nacional y al internacional, y se dará la Revolución, la guerra o la guerra entre naciones. Revolución y guerra son la destrucción del enemigo, la destrucción del Capitalismo. 

Al ser la Revolución para nosotros la única realidad absoluta, filosofía, economía y política son en verdad en tanto y cuanto llevan a la Revolución. La verdad intrínseca, subjetiva llamémosla así, en la filosofía, economía y política y hasta en la moral no existe; será verdad o error en abstracción científica; pero al ser para nosotros subordinadas a la dialéctica de la Revolución—única realidad y, por tanto, la única verdad—, para todo auténtico revolucionario, como lo fue para Marx, ha de ser así, debiendo obrar en consecuencia. La lucha revolucionaria contra la burguesía exige coraje, audacia y espíritu de sacrificio. ¿De dónde van a sacar estas cualidades los héroes de la palabra de la pequeña burguesía? Por otra parte, su adaptación a la burguesía “democrática” les permite hacer plácidas y agradables carreras a costa del pueblo. 

El intento del imperialismo de hacer un hombre más perfecto, un “superhombre”, tan sólo ha logrado producir una bestia más bestia. Eso es el hombre que contemplamos: una fiera, no en la ciega noche de sus instintos, sino con sus instintos lúcidos, “iluminados por la razón…” La bestia potenciada infinitamente por el capitalismo… Sí, así es; el imperialismo ha logrado hacer que retroceda el hombre al estado animal, cercenando en él su orbe metafísico, su tangencia. Sí, el imperialismo ha logrado tan ingente prodigio, frente al cual son pigmeos todos los descubrimientos planetarios, deberemos reconocerle una categoría satánicamente genial.

Convénzanse Camaradas, observando las intervenciones de los representantes de la MUD en la AN; nos convencíamos que la burguesía tiene una incapacidad intrínseca de comprensión. Créanlo, alguien podría llegar a la celebridad, dedicándose a buscar la célula que les sobra o les falta a los cerebros burgueses, esa célula motivo de su inferioridad…, sería un descubrimiento científico tremendo, créanlo. Así, con esa dialéctica escolástica, yo me formo una idea más pobre aún sobre su cultura política. Veo que sólo saben lo elemental; es decir, lo demagógico y popular. La contradicción es la enfermedad incurable y mortal del oposicionismo.  

Es tan invencible la fuerza que lleva el pueblo hacia el socialismo, que sólo esa misma fuerza torcida, oponiéndola a sí misma, pueden lograr disminuir la velocidad de la evolución; más exactamente, disminuir el avance de la Revolución.  

manueltaibo@cantv.net

Gringos ¡Go Home!

¡Libertad para Gerardo!

¡Libertad para los cinco héroes de la Humanidad!

Hasta la Victoria Siempre.

Patria Socialista o Muerte. ¡Venceremos!



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Manuel Taibo


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