La alienación

Hace unos días, en un programa de radio al que asistí, se tocó el tema de la alienación apropósito del caso de la polar y de otras decisiones gubernamentales. Según el diccionario de la Real Academia Española la alienación es el proceso mediante el cual un individuo o colectividad transforma su conciencia hasta hacerla contradictoria con lo que debía esperarse de su condición; claro, lo que no explica el diccionario es como se produce dicho proceso que lleva a individuos o grupos de individuos a defender intereses ajenos a los suyos propios, vaya contradicción.

Según Marx y Engels la estructura económica determina, en última instancia, todas las instituciones políticas que a su vez sostienen el modo de producción, estas instituciones y mecanismos es lo que se conoce como superestructura y es por esto que sería imposible construir un estado socialista cuando la estructura que lo sostiene es capitalista; ahora bien, esa superestructura conformada por el estado, los medios de comunicación, las leyes, la educación y toda forma de dominación física e intelectual trabaja sin descanso por logar que una buena parte de la población defienda intereses que les son ajenos, por eso vemos gente de nuestro pueblo diciendo con “mi” polar no te metas o friosa somos todos, es el explotado defendiendo a su explotador, es la muestra viva de la alienación social.

Decían también Marx y Engels en el manifiesto del Partido Comunista, que la historia de la humanidad hasta nuestros días es la historia de la lucha de clases, que desde que la sociedad se dividió en clases antagónicas ha existido una lucha abierta y otras soterrada entre explotados y explotadores; y como en todo enfrentamiento físico y político la correlación de fuerzas es importante los sectores de explotadores (que son siempre una minoría), necesitan ganar parte de las masas para su causa, es allí dónde comienza el trabajo de la superestructura por hacer creer a las masas de trabajadores y trabajadoras, de las capas medias y de los profesionales que ellos tiene intereses distinto y superiores a los del proletariado y es por esto incluso que muchas veces un obrero, por ejemplo, cuando tiene la posibilidad de adquirir un vehículo último modelo u otras comodidades “cree” que ya dejo de ser proletario y empieza a “pensar” con la mentalidad del “patrono”; es un fenómeno al que los revolucionarios y revolucionarias debemos poner mucha atención ya que debemos ganar la conciencia de las masas para la revolución, dónde están sus verdaderos intereses.

Desde el Partido Comunista venimos insistiendo en la necesidad de que toda campaña electoral sea la oportunidad de masificar la formación política e ideológica de nuestro pueblo, y ese mismo reto fue planteado por el presidente Chávez el pasado sábado en el Poliedro de Caracas al juramentar a los jefes de las Unidades de Batalla Bolívar 200. Así que desde ya debemos comenzar por ubicar a las masas en la correcta defensa de sus intereses verdaderos que son totalmente contrarios a los intereses de los explotadores agrupados en los partidos de oposición.

Por eso más allá de diferencias lógicas y puntuales entre las distintas fuerzas políticas que apoyamos al proceso revolucionario, este año tenemos una meta común: aplastar a la oposición apátrida, fascista e imperialista propinándole una contundente derrota electoral el 26 de septiembre, el presidente Chávez lo dijo muy claro: se trata en definitiva del enfrentamiento entre la burguesía y la clase obrera, entre el capitalismo y el socialismo; vamos todos a ubicarnos en nuestros legítimos puestos de batalla, venzamos también a la alienación.


*Militante del PCV


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Edgar Meléndez*


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