La libertad de Expresión en la IV República

Hace 32 años, el gobierno asesinó por la espalda al estudiante Enrique Rodríguez

Explicación inicial:

Mi amigo y paisano, el periodista Antonio Rodríguez, de RNV, recordó este asesinato cometido en Puerto La Cruz; también que se supo sobre los responsables. Pero ha quedado en el olvido. Enrique Rodríguez, de 17 años, fue militante de la Liga Socialista. Dirigentes de esa agrupación en Anzoátegui, hoy andan mezclados con quienes gobernaban en ese entonces.

Este artículo fue escrito y publicado en aquella oportunidad, en el Diario de Oriente, con fecha 11-11-77.

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¿Sabe usted, lector amigo, lo que es una consigna subversiva? De saberlo, lo respeto, pues yo por más que lo medito no logro entrarle a la cuestión.

Si usted me permite unos instantes, trataré de mostrarle las razones que hacen del problema para mí, un jeroglífico de difícil traducción.

Subversiva viene de subvertir, que significa destruir o alterar el orden. La palabra orden puede servir para denotar el normal y pacífico comportamiento ciudadano o el sistema político y social imperante.

De acuerdo con todo lo anterior, la palabra subversiva define un acto, una actitud o una intención delincuencial. Subversión, en lenguaje oficial, implica delinquir. Es muy fácil comprender entonces que una consigna subversiva es un mensaje ilegal.

En la Constitución Nacional, se establece como un derecho inalienable de todo ciudadano la libertad de expresar el pensamiento. Este principio universal, nos permite hablar y escribir todo cuanto no viole las normas legales.

También se habla mucho de literatura subversiva, sin que nunca, jamás haya entendido que es esa guarandinga.

Es muy frecuente que en un comunicado oficial, donde se da parte de la detención de un ciudadano, cuya casa se "visitó" en la madrugada, se diga "se le decomisó literatura subversiva". Cuando uno averigua, se percata que han sido designados subversivos libros de Marx y Lenin, pero también de Pablo Neruda, Frank Kafka, Alejo Carpentier, Antón Chejov y hasta el pacífico Aquiles, poeta y humorista; y recuerdo que a Andrés Eloy, le incluyen en la lista de subversivos y Gallegos, aún siendo adecos. La literatura les parece subversiva.

"Se le detuvo pintando consignas subversivas", expresa un comunicado policial. Si se acerca a la pared, donde hacen propaganda los partidos del pueblo por ser pobres, leerá "abajo Cárter…". Por eso, nos confunden con eso de subversivo. De acuerdo con la ley y el significado de la palabra bendita, nos parece ilegal y subversivo quien al furtivo pintor la cortó la inspiración.

"Mataron a Enrique Rodríguez, menor de 17 años, estudiante de la Escuela Técnica, por pintar consignas subversivas", dicen los títulos de prensa; un comunicado oficial hizo subversivo un grito joven y una sencilla leyenda en la pared. La prensa convalidó aquella atrocidad.

¿Si la ley le autoriza expresar su opinión, la manifiesta dentro del marco legal, apenas escribe en la pared un saludo vibrante a su partido, dónde está el acto subversivo? Si la ley es enfática y señala que el derecho a la vida es inviolable, entonces, ¿quién está incurso en actos subversivos? ¿Es subversivo quién expresa su opinión y reclama sus derechos o quién reprime el pensamiento y corta la vida de un muchacho?

El Estado está en la obligación de cuidar el orden y garantizar a cada cual sus derechos y, con buen tino, debe castigar a quienes cometen actos subversivos. Esto es verdad, pero ¿quién fue el subversivo, un niño alegre, valiente y arrojado, vendedor de esperanzas, que se negó a vivir arrodillado y pintaba consignas y gritaba sin cometer delito o el que le segó la vida por la espalda?

En todo caso, como dijimos antes, el derecho a la vida es inviolable y más subversivo es quien viola este principio que quien pinta consignas atrevidas. Nunca una consigna, pintada en la pared o gritada hasta romper la garganta, será más subversiva que una bala dirigida a la espalda de un infante.

Subvierte el orden quien persigue jóvenes, atropella ciudadanos, viola el derecho a pensar y odia a quien ama la libertad.

¿Es qué acaso orden es desorden y a la inversa?


damas.eligio@gmail.com


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Eligio Damas

Militante de la izquierda de toda la vida. Nunca ha sido candidato a nada y menos ser llevado a tribunal alguno. Libre para opinar, sin tapaojos ni ataduras. Maestro de escuela de los de abajo.

 damas.eligio@gmail.com

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