¡...Que vergüenza para la memoria del Inca...!

El Gran Espíritu del Emperador Manqu Qhapag (Manco Capac), junto a los de Mama Ocllo, Sinchi Roca, heredero del primero, Mama Huaco, otra de las esposas de Manco Capac y guerrera a toda prueba, deben estar o inundando de lágrimas el valle del río Guatanay, asiento de la familia “Chima Panaca”, donde Capac fundó la ciudad del Qosqo (Cusco), o lanzando todas las maldiciones sobre la cabeza de Alan Garcia y su tren gubernamental, por haber pisoteado el honor de los herederos del Inca,que no son otra cosa, que el pueblo peruano, que ha visto como una mafia sin escrúpulos ha convertido a esa heroica nación en un refugio de delincuentes extranjeros, que con la excusa de la fidelidad al principio internacional del derecho al esilo, arropan a indeseables como Manuel Rosales, Carlos Ortega, Eduardo Lapi y algunos militares en retiro que están siendo requeridos por la justicia venezolana, no precisamente por motivos políticos, sino por delitos comunes que seguramente en el propio Perú castigan con Cadena perpetua mientras que aquí, cuando mucho,con apenas unos diez años, pese a su gravedad.

La declaración del Canciller de Perú Antonio García Belaunde, no nos tomó de sorpresa, porque conociendo los antecedentes de Alán García,que no es más que una copia de su compañero venezolano Jaime Lusinchi, como lo señalamos en el artículo anterior; “Un Comandante virtual” de fecha 24/04/09 no se podía esperar otra cosa. Hay que recordar que tanto Alan García como Jaime Lusinchi, fueron presidente en Perú (1985 - 1990) y Venezuela 1984- 1989 ), respectivamente, y a su salida del gobierno ambos fueron acusados por presuntamente ser amigos de los ajeno. Ambos pusieron pies en polvorosa, con “cierta malicia para evitar que sus enemigos los lincharan”: Estuvieron haciendo turismo por Estados Unidos, Europa y América Latina y cuando expiraron las acusaciones regresaron a sus países, uno a ocupar su flamante cargo de Senador Vitalicio en Venezuela y el otro a poner en boga el Día de los inocentes, para resultar electo presidente de Perú,hasta hoy en ejercicio, hasta 2011).

Manuel “Piro Piro” Rosales, sabiendo que el compadre de su mentor, Carlos Andrés Pérez, no le iba a echar “La burra pal' monte”, ni corto ni perezoso, cuando se vio descubierto concertó con sus compinches de la cancillería peruana su viaje “con cierta malicia”, mientras desmantelaba fincas y otros negocios en Venezuela y una vez concluida su hazaña, armó vuelo, en Lima lo esperaban sus compañeros del APRA, junto a Carlos Ortega y Eduardo Lapi, para completar el equipo de los “Tres Mosqueteros”.Todos para uno y uno para todos,por una causa común.

Pero lo más risible, es el vergonzoso argumento del infeliz Canciller peruano. “Se resolvió otorgarle el asilo al ciudadano venezolano, Manuel Rosales, por principios humanitarios”. Seguramente que el señor Rosales, estaba sentenciado al paredón, a la horca, a la silla eléctrica, o a la inyección letal mediante juicio sumario, o quizás tenga un cáncer terminal o acaso una discapacidad mental, que no le permite enfrentar un juicio, donde responda por las presuntas fechorías cometidas en Venezuela,durante el ejercicio del poder ejecutivo por cerca de 20 años,sin contar el legislativo. Que humanitario, nos resultó el señor García Belaunde.

Lo cierto es que los grandes espíritus de los Incas, deben tener un consuelo,al menos sus herederos el pueblo peruano decente en manifestaciones de calle ha rechazado esa provocación y de ofensa del gobierno de Alan García al pueblo y al gobierno venezolano. Porque no se trata de algo fortuito, se trata de una conducta reiterada y pudiéramos decir,que hasta estudiada y puesta al servicio de los delincuentes venezolanos. Seguramente que en una fecha próxima también nos anunciaran el amparo mediante la vía diplomática de otro “perseguido” venezolano, el “politólogo” Nixon Moreno, ex dirigente estudiantil de la ULA, que luego de presuntamente disparar contra un policía estadal a quien dejó discapacitado, intentar violar y empalar a una funcionaria del mismo cuerpo policial, delitos por los cuales ha sido juzgado en Venezuela, al igual que Manuel Rosales, se declaró perseguido político, en complicidad con el señor Berloco y sus secuaces venezolanos, se asiló en la embajada vaticana y allí lo diplomaron y lo fugaron, seguramente también por principios humanitarios.

Frente a estas tropelías, es justo que el gobierno venezolano haya llamado a su embajador en Lima y meta en el congelador las relaciones no con Perú,como pueblo,que es otra cosa y que son nuestros hermanos, pero sí con el gobierno forajido que está avergonzando a esa noble nación y otro tanto debería hacer con ese imperio interventor en los asuntos internos de los países soberanos como lo es El Vaticano, que mantiene espías con manto y capello, para que junto con sus colegas de la CIA y el Mossad desestabilicen el país. Es hora de llamar al pan, pan y al vino, vino. La iglesia venezolana y la feligresía nacional, pueden existir perfectamente sin depender de ningún centro imperial mafioso y de clara tendencia nazi – fascista. Es hora de liberar la religión y que cada creyente lo haga soberanamente. Dios no tiene amos, ni representantes en la tierra, solo tiene fieles seguidores.

(*)Periodista

cd2620@gmail.com

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Cástor Díaz(*)

Periodista CNP 2414

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