Con esa amnistía, Chávez insulta la memoria y pisotea la dignidad del fiscal del pueblo

El presidente Chávez empezó a cobrarse los votos que le faltaron a su reformismo

Un fracaso de año. Comenzamos montados en la expectativa de no haber simplemente reelegido al presidente Chávez, sino haber votado ampliamente por el socialismo, como pregonó la campaña. Rápidamente el presidente se encargó de defraudarnos, nombrando un enorme tren ministerial compuesto por lo más retrógrado de la burocracia emeverreca, desde reformistas sin remedio hasta un neoliberal trasnochado que trató de privatizar las aguas y los recursos mineros a través de una fallida Ley Orgánica de Hacienda Pública Estadal.

Nos cambiaron el socialismo por cinco motores. Luego vinieron unas nacionalizaciones que no tenían tampoco nada de socialistas, pues a través de ellas el Estado en vez de combatir al capitalismo se hacía su socio. Se empezó a organizar un partido que se suponía iba a ser socialista, pero el mismo Chávez se encargó de sellarlo con el dogma de que el marxismo está obsoleto.

La gran conquista del gobierno consistió en apenas aplicar un principio legal válido en casi todos los países capitalistas del mundo, cual es la potestad del Estado de no otorgar una concesión radioeléctrica a un canal de televisión privado. El canal en cuestión usó su frecuencia para justificar los peores crímenes del puntofijismo, como el Caracazo, y para promover los peores crímenes del fascismo en los últimos ocho años, además de incurrir en prácticas monopólicas, y otras salvajadas. A los demás canales del golpismo se les otorgó nuevas concesiones.

Y de resto, mucho pan y circo. Desde supereventos como la Copa América, hasta la sopa más grande del mundo y la parrilla más grande del mundo, organizadas por el Ministerio de Alimentación para figurar en el Guinness, mientras que los empresarios acaparaban impunemente alimentos.

Para más Inri, nos tratan de empujar con uno de esos motores, el de una reforma constitucional que no tiene nada de socialista ni de revolucionaria, porque supuestamente "ahora sí" viene el socialismo. ¿Ahora sí, luego de un año perdido ante el populismo del siglo XXI? ¿Luego de ocho años de calarnos a farsantes vestidos de rojo y con emblemas revolucionarios, pero con hábitos de gobierno burgueses? Hay gente que cree que los burócratas corruptos no promovieron diligentemente la reforma. Otros creemos que lo peor que podían hacer, electoralmente hablando, era promoverla, ya que se trata de personajes odiados por el pueblo. Nadie les podría creer. Cuando un grueso sector del pueblo que ha combatido y derrotado al fascismo en todos los escenarios durante estos años decide no acompañar a los reformistas y el gobierno pierde el referendum, entonces Chávez decide que los revolucionarios de pacotilla están en los barrios, y no en los ministerios, gobernaciones y alcaldías. Y anuncia que él se va a cobrar los votos que los barrios le deben.

Ya empezó a cobrar. El gobierno liberó precios, o los "flexibilizó", y llamó a Fedecámaras y a la CTV a negociar el salario mínimo en Enero. ¡La CTV que no representa a nadie!

Y lo mejor para el último día del año: la reconciliación con el fascismo. El decreto de amnistía es el reverso del decreto de Carmona: para cada atrocidad cometida por los fascistas, un perdón de los reformistas. ¿Quién es Chávez para perdonar el asesinato de más de sesenta personas durante el golpe de abril, o a los muertos del sabotaje petrolero? A Danilo Anderson lo asesinaron por perseguir legalmente a los golpistas. Con esa amnistía, Chávez insulta la memoria y pisotea la dignidad del fiscal del pueblo.

De una vez los justificadores de oficio salen a explicar que se trata de una traición táctica, que la estrategia revolucionaria exige pactar con el fascismo, y otros disparates; otros invocan una disciplina revolucionaria que no tiene nada de revolucionaria, y que más que disciplina es servilismo incondicional.

Los fascistas siempre se han equivocado con nosotros, pues nunca nos han considerado gente. El título de gente era una prerrogativa de ellos, nosotros éramos y seremos siempre animales. Por ese error han sido derrotados. El gobierno comete el mismo error si cree que aplaudiremos como autómatas toda su política de pactar con la derecha. El proceso revolucionario es patrimonio del pueblo, y no de Chávez o sus funcionarios. Lo defenderemos del gobierno si es necesario.


El autor es miembro del Colectivo Libre Aquiles Nazoa y puede ser contactado al email timoteocuica@yahoo.com y a través de su  bitácora en http://simonrodriguezporras.blogspot.com



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Simón Rodríguez Porras

Músico y militante del Partido Socialismo y Libertad.

 @guitarraylapiz

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