En el día internacional de los pueblos indígenas: La dignidad tiene la cara pintada

Ya no es solo Barro Blanco en Panamá, también las Naciones Indígenas del Brasil se movilizan para exigir el reconocimientos de sus territorios ancestrales y llamar la atención mundial para que la Presidenta Dilma Rousseff, heredera de Lula, respete sus derechos territoriales.

Hace apenas un año fueron asesinatos en Petén, México indígenas; asesinados campesinos en Bajo Aguán, Honduras; asesinados indígenas en Oaxaca, la violencia hacia los Bri Bri de Costa Rica; 6 hermanos indígenas asesinados K’iche’ de Totonicapán, jóvenes asesinados y Guías Espirituales Mayas de Guatemala, el asesinato de Cícero Guedes dos Santos del Movimiento Sin Tierra, el asesinato reciente del Sub comandante Zapatista Galeano.

En Brasil el pueblo indígena Guarani-Kaiowá es un pueblo abandonado, expropiado sus territorios, sus hijos se suicidan al no tener esperanza. En Paraguay 11 campesinos asesinados durante el desalojo en Curuguaty, en Ecuador el Presidente Correa va a explotar el Yasuni en donde habitan pueblos indígenas, el Chile de Allende en donde los indígenas son declarados terroristas por defender el agua y sus territorios.
Los gobiernos latinoamericanos se empecinan a desconocer los derechos de Pueblos Indígenas, nos marginan y excluyen de las políticas sociales, los propios países de Norteamérica (USA y Canadá) no respetan los tratados firmados con los pueblos indígenas donde se reconoce sus territorios.

Pero qué pasa en todo Abya Yala? no somos una amenaza alienígena, de otro continente o de otra galaxia, somos los herederos de esta tierra invadida y violentada, acaso le temen a nuestras danzas, a nuestra manera de cultivar la tierra, de amar la tierra, la Madre Tierra y es que el capital, el sistema neoliberal ya saciados por el oro, la plata, la explotación de asalariados, obreros, mujeres, estudiantes, vienen ahora por nuestros bienes colectivos, el agua, las tierras de cultivo, los ríos, los recursos naturales, las montañas, costas, mares y cerros donde vivimos.

A diferencia de los conflicto del Medio Oriente en donde vemos guerras, ocupaciones militares, misiles, helicópteros, aviones no tripulados o guerras étnicas en África, en Abya Yala, existe una guerra continua de exterminio, de baja intensidad declarada hace siglos. Ya no hay cuartel, sea Estados Unidos, China, Europa, Brasil, el Banco Mundial, la Banca europea, FMI, ONU, Gobiernos de izquierda, progresista o de derecha, ejércitos nacionales, tratados de libre comercio, religiones, educación, órganos de Estado, tribunales de justicia todos unidos por ocupar tierras y territorios indígenas, es una guerra silenciosa dirigida hacia los Pueblos Indígenas, campesinos, pescadores artesanales.

Pero la dignidad tiene plumas y la cara pintada, los Pueblos Indígenas en Brasil lanzan flechas contra la Copa Mundial de futbol para llamar la atención del genocidio sistemático hacia ellos, el movimiento indígena Idle No More de Canadá emerge fieramente por el reconocimiento de sus territorios, el ejército de indígenas zapatistas renace y resucita sus muertos, los Mapuches encarcelados en el Chile de Bachelet se resisten a ser condenados como terroristas, la comunidad La Puya grita y resiste en Guatemala, movilizaciones indígenas y campesinas en Colombia. En Panamá el pueblo Ngäbe Buglé lucha contra la hidroeléctrica de Barro Blanco.

La dignidad tiene la cara pintada y no de guerra sino de movilizaciones en calles, organización, alianzas entre movimientos sociales, rurales, urbanos, académicos, educadores, sea nacional, regional y global. Es una lucha de siglos por el reconocimiento histórico de nuestros derechos territoriales, económicos, colectivos, culturales y un indigena sin tierra es un indígena ya muerto. No más Belo Monte, ni Barro Blanco en Abya Yala.



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