La Paridad del dólar no choca con el circulante adecuado

¿Acaso un dólar bien caro  no nos evita la tradicional fuga que hemos tenido con los baratos y  baratones?, ¿por qué nos hace daño, entonces? Ocurre que nuestros tradicionales compradores de dólares ahora no pasan por el BCV; saben que no pueden por que nuestros a dólares petroleros sus aliados los han recortado; los compran directamente según una paridad ilegal que conocemos y el BCV no ha hallado forma de evitarlo.

¿Dónde está la falla, entonces, para estar sufriendo la crisis actual, si la misma merma de dólares  petroleros tiene  por fuerza que encarecerlos frente al Bs.F con un volumen para esta moneda que, además,  todavía no termina de cubrir las necesidades circulatorias de la actual inflación?

Quienes hayan leído mi entrega anterior (Sin circulante adecuando, la Economía se deprime. Por cierto, en esa entrega se coló una imprecisión: " En consecuencia, es falso que en el algoritmo en cuestión debamos considerar como denominador-sic (léase numerador)-todo el volumen del circulante nacional para determinar la paridad de nuestro Bs.F frente a la divisa norteamericana) se preguntarán, cómo se estima o cuáles serían los términos de la fórmula cambiaria. Pasamos a señalarlos: 

El algorismo cambiario debería ser el siguiente: 1.- En el numerador  colocaríamos la cantidad de dólares necesarios suministrados por todos los importadores, sean estos fabricantes, intermediarios y consumidores no empresarios, y 2.- En el denominador, las disponibilidades de dólares en el BCV al momento de calcularse ese numerador. Este cociente nos revelaría la confianza que merece nuestra economía para importar en dólares.

También descubre la verdadera relación cuantitativa de cantidades homogéneas que necesariamente deben figurar en cualquier fórmula matemática que busque conocer el respaldo  o equivalencia entre dos variables comunes.

Cuando, por ejemplo, divido cambures entre niños garantizo que a cada niño tocará tantos cambures, ni uno más o menos. Es lo que ocurría con el patrón oro: dividíamos el circulante entre nuestro peso en oro y nos daba una relación de 1 a 1 necesariamente, y si nos desequilibrábamos en la Balanza de pago [1]-déficit o superávit-, exportábamos oro o  viceversa.

Cuando calculo el respaldo en dólares mediante la fórmula sugerida arriba-no la del FMI-, garantizo que todos los dólares necesarios para importaciones previstas puedo respaldarlos en una razón de 1 a 1, o a razón de  más o menos de 1. Se garantiza que nuestra moneda resulta confiable que es lo que se busca hasta ahora con la paridad cambiaria en los términos sugeridos por el Fondo Monetario Internacional.  Es que mal puede garantizarse 1 a 1 cada Bs.F lanzado a la circulación,  que sería lo que ha buscado esa fórmula impuesta por el FMI.

El cálculo de la paridad mediante el cuestionable algoritmo convencional  de Bs.F/$ es un artilugio que lleva casi 50 años engañando a los países que se hallan bajo las patas yanquis. Supongamos que no contemos con dólares porque no exportemos nada. Entonces, nuestras deudas por concepto de exportaciones tendrían que ser pagadas  en bolívares con los que el país exportador  podría entonces comprarnos recursos varios también en bolívares y según precios de venta fijados según nuestros costos en términos de valor trabajo, por ejemplo.

Es que no se puede ni tiene sentido calcular paridad alguna entre monedas fiduciarias. Asimismo, nadie ni ningún país pueden atribuirse paridades ventajistas ante ninguna otra moneda, tal como ocurría cuando el patrón era metálico.*

Esa ecuación, recomendada por el Fondo Monetario Internacional-léase bien: “internacional” como si le perteneciera al mundo-, garantizaba una paridad relativamente alta para el bolívar, habida cuenta de que nuestro PIB de entonces-antes de Chávez-era muy bajo. Como en el cálculo entraba todo el circulante, la paridad  se alejaba de la relación de 1 a 1, pero seguía siendo alto el poder del bolívar respaldado en plata o níquel por cuanto estos metales son expresiones proporcionales al valor del oro. Como este se ha fijado en dólares, se caía en un círculo vicioso siempre a favor de los dueños del dólar. Digamos que la paridad siempre debía seguir siendo de 1 a 1 cuando la moneda se hiciera de níquel o de plata.

Con la moneda fiduciaria del dólar y las del resto del mundo, detrás de la errónea fórmula manejada por ahora para la paridad cambiaria,  ha existido un subrepticio interés financiero de parte de EE.UU. Esta economía ha buscado y hallado un mecanismo mediante el cual se ha garantizado una suerte de clientela cautiva para sus excedentes dinerarios en billetes fiduciarios y la emisión ilimitada de todo el billetaje que caprichosamente emita la Reserva Federal para cubrir las necesidades de exportación de dólares en material bélico e importar materias primas y energéticos del mundo bajo su férula.

Es así como, a través del crédito público inducido, EE.UU y sus capitalistas financiero cuyo eufemismo popular es, por ejemplo, el Fondo Monetario Internacional, ha mantenido una clientela cautiva de prestatarios  que han vendido alimentando la voracidad financiera de la alta burguesía internacional con sede New York. Un PIB bajo, unos ingresos petroleros siempre bajos, a pesar del alto precio del abril de petróleo, y un volumen de circulante constreñido en sí mismo por temor a la devaluación del bolívar en una sociedad netamente importadora: con un dólar caro, caro resulta el costo de la vida, y esto es lo que hoy estamos sufriendo, porque no es el  BCV el que suministra esos dólares caros en Bs.F, sino unos asientos contables ilegales que este BCV ha tolerado hasta ahora.

Hemos sugerido que si un importador registra costos de importación a un dólar fijado en otro país, esa cuantía de dólares involucrados deben ser asimilados a dólares que ingresan al país, mismos que ese importador debe registrarlos como ingresos del BCV  y, por supuesto, luego acreditárselos  a la paridad oficial vigente, y de esa manera ese monto sería el que el importador debería cargar como costo de producción o de importación en bolívares. Nuestro costo de vida sería más barato.

Mediante la fórmula que sugerimos, para términos iguales, el respaldo paritario sería = 1;  para resultados entre 1 y 0, observaremos la relación  correspondiente que nos dará un respaldo o paridad instantánea ora superavitaria, ora deficitaria.

Así, si las necesidades de importación son < que las disponibilidades en dólares al momento, el respaldo de nuestra moneda ante el comercio exterior  sería  excelente o superavitario o  viceversa, con lo cual a más dólares necesarios para importar, sería deficitario,  pero, casi siempre tendríamos mayor fortaleza ante el mundo exterior en comparación con la fondomonetarista fórmula actual en la que entra todo el circulante como numerador.

El meollo de este enredijo cambiario reside en que entre monedas fiduciarias no hay manera de establecer sinceramente sus paridades entre ninguna de ellas; lo que sí debemos medir es el posible respaldo que tengamos en la divisa con la que tenemos que importar de tal o cual país.

Piénsese que ese algorismo inducido por EE.UU. al resto de los países les ha garantizados una fortaleza al dólar frente al resto de las monedas que jamás ha tenido. Y agréguese que los intereses obtenidos con los Créditos Públicos  refuerza la demanda de dólares y su elevación de precio por ley de la oferta-demanda que les añaden más confianza en algo que desde hace mucha décadas no vale ½ de estiércol barato.  Esa paridad aparente del dólar en una de las más contundentes mentiras lanzadas por la mediática imperial desde  Wall Street para el mundo.

Con la fórmula que estamos sugiriendo, sin recibir un sí ni un no  de nuestro BCV, ni de derechistas y de izquierdistas, ni de laicos ni de clérigos, estamos buscando, además de sincerar esa paridad, que el volumen del circulante en Bs. F en relación estricta con los dólares necesarios para la importación debe darnos una paridad menos devalaucionista porque con el bolívar  devaluado,  si bien se frena  su fuga de parte de los antipatria, también nos reduce nuestras compras en dólares lo que tiende a bajar su precio o su estima internacional. Con el respaldo 1 a 1, según la fórmula que sugiero, se estaría operando con la misma fórmula del FMI, pero, sólo considerando tantos Bs.F como dólares acusen los importadores, según la fórmula de sinceración de nuestra paridad que venimos introduciendo.

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* Detrás de esa perversa fórmula, que confunde paridad cambiaria entre monedas fiduciarias con respaldo en divisas extranjeras con el cual hacer frente  confiable de nuestras importaciones, se halla la negación del valor trabajo y este se obvia mediante relaciones de precios y cantidades de monedas que por supuesto son relaciones de dinero en el mercado y no en la producción.

[1] El Fondo Monetario Internacional decide, uniforma  hasta cómo y cuáles deben ser las partida de dichas balanzas.

 



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Manuel C. Martínez


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