Los derechos de la bella durmiente

El voto cruzado

Tal cual un infarto, más de uno, yo entre éstos aún mascullamos la derrota en las plazas álgidas. ¿Privó más el criterio de desarrollo privado, esto es, ahora que hay billete y que no nos afecta la crisis norteña, prefiero pensar en lo mío que dar el salto a la privación de la competencia? Ese pudiera ser una lectura, pero creo que algo más local e interno sería el motor de esa no aceptación a candidatos claves.

Son más fáciles las victorias socialistas en puntos donde lo crítico abraza a todos los problemas y, si existe cierta organización inteligente, hay aceptación en el pueblo, y aunque costosa lo fuera, el socialismo se hace mostrar. En el caso venezolano, pareciera que el mucho dinero tienta más la visión del "negocio" que la del compañerismo, o que "está bien como andamos". El voto cruzado nunca creí fuese tallista de este nuevo mapa, pero no me cabe la menor duda que la nave bamboleó por el miedo al paso, y cierto segmento del pueblo clavó puñales votos-castigo, como si se tratara de AD a Copei y viceversa. Si estas razones embargaron a muchos a la hora del sufragio, aquí por más intentos, no ha habido ninguna siembra socialista; pudiera decir que cierta parte del pueblo es más chavista que socialista, y, si lo es, hasta un cierto punto socialista, que no tiene curtido el corazón como para admitir un nuevo camino con otros horizontes. Faltó y falta más claridad en el mensaje pedagógico (¿más discusión?); si esta reflexión privó en muchos electores, con estas elecciones se ha creado una nueva expresión que yo denominaría "contraloría eleccionaria", porque tampoco se trata de juzgar de traidores a los que cruzaron su sufragio, sino de leer el mensaje; más: leernos el mensaje. No estamos preparados, o no querríamos ir más a la izquierda, pudiera ser otra percepción con lo que me aventuraría creer esto se ha enrumbado hacia una reforma democrática más que un socialismo tajante. Lo que sí creo que el presidente no tenga ganas de guiar este barco por esos caminos de la duda, sobrevolados por el Tío Sam hasta el año 21, si es que se puede postularlo vía firmas, reformando la constitución.

Son dos reveses seguidos; no es lo mismo un votante de Caracas o Maracaibo a otro provinciano, lo estratégico de una zona densamente poblada, cosmopolita con otra rural o periférica; lo alcanzado por la oposición es tan buena atalaya que en verdad hay que rehacer una nueva fórmula que prepare mejor al pueblo vencer su temor, blindarse más contra los embates de esta guerra "cuarta dimensión"

Este proceso comicial proveyó al país, y obviamente a la camaradería fiel de un instrumento que funcionara como palanca para el salto al socialismo básico, que los removiera de la pasividad a la participación, que fuesen ellos mismos los selectores, con los seleccionados, ellos mismos los que planificaran para desarrollar en los próximos años desde su cuadra hasta la provincia, desde un elemental proyecto a un gran propósito para la comunidad; en fin, proponerlos a gobernar el entorno humano donde se desenvuelven.

El olfato del presidente, que no tanto de lo que quiere el pueblo, que es manifiesto, sino de lo que puede tramitarle para que fuese el mismo pueblo el que se lo consiga para sí ha sido su gran voto-entrega.

Sin embargo, el hecho de que el cambio se ofrezca sin guerra, el talento de lo analítico es tesoro para cada siguiente paso. Es necesario madurar las fuentes creativas y las contraloras dado que mientras más se expanda el poder comunal, se le quita camino al neoliberalismo. El pueblo debe comprenderlo, el proceso ha llegado a su punto límite reformatorio. Se puede prodigar al infinito los derechos sin que nada de ello pueda ser calado mientras la misma duda acapare las mejores intenciones, el punto más alto en cuestión reformatoria, creo que sin más añadidos es ya revolucionario, aunque NO ES revolucionario en cuanto el neoliberalismo sea patrón de conciencia, el miedo el eterno camino de espinas, y otra oportunidad perdida, como la de Espartaco, las de los Tupac, la de Bolívar, Quintín Lame, Gandhi, Luther King, o la del Che.

Mostrarle al venezolano que no es regalo lo obtenido hasta ahora, que es cimentación que se le adeudaba, que parece sueño porque se vea distanciado de muchos pueblos del mundo, pero que no es tal, pese a que la mediática enemiga lo atosiga que son loterías y regalitos de caudillo, que las cosas "no son así, que todo debe ganarlo". El venezolano debe saber que la casa que consigue la debe a millones que nunca la pudieron obtener y están muertos, y el dato va también para los tantos sanados por las nuevas políticas gratuitas de salud; millones que murieron por pura estadística neoliberal, porque "les tocaba". Que en esa duda entre dos aguas no puede andar, puesto que en el momento menos pensado, su actividad como competidor o explotado -ambos resultados provenientes del mismo monstruo-, que en su dormidera ahora no ve como tal. ¿Le hará falta otra crisis al venezolano? Pues si nos atenemos al propósito opositor de siempre, a las victorias específicas, crisis es lo que viene.

Si nos atenemos al voto-castigo, digo, leyendo los resultados por ejemplo de Margarita, donde dejaron a Morel como verdadera isla rodeada de rojo por todos lados, deduzco que muchos "chavistas" cruzaron su voto, lo mismo vale para Miranda, Caracas, criticando el corrillismo de Diosdado, "corriente dominante" en el gabinete del presidente ¿también castigado?.

Se trata de aprender de estos resultados, cuánto se está dispuesto profundizar más, que a mi modo, DEBE continuarse. Se trata de un presidente que SÍ desea cambiar, de un pueblo que también sacó lo suyo en donde el azul se muestra ufano, de la revolución que exigen las provincias triunfadoras, pues de todos modos hay que enseñarle al pueblo a que VEA que no es dádiva lo adquirido, y menos momentánea, sino principio de un rumbo a la felicidad que vaya sin la enajenación de la competencia hasta ahora lo único conocido ofertado porel imperio decadente o la derecha lacaya local.

Esta es una construcción que se debe mucho al líder, pero esto es UN SISTEMA lo que se edifica: el líder, usted, yo, el bebé que ahora está naciendo, somos carne que muere, el sistema si es que estamos en la certeza ES lo categórico, DEBE, SE HACE para perdurar. Lo estamos amasando, debemos poner parte, debe ser el ejemplo. En cierto modo victoria del paternalismo, llaga que ha funcionado con el comodín de que sea el líder el que haga el trabajo por y para mí. Al trabajo espontáneo se le mira en no poco, como intromisión a la privacidad, gajes de la inmensa fortuna que le entra al país; otro gallo cantaría si tendríamos que vérnosla como Vietnam o Palestina, donde el trabajo comunitario es ley y la guerra la única maestra.

Por otro lado, si es cuando miro a mi participación, hasta allí llega mi cuerdita; que sean los de afuera los que la practiquen, que sean otros los socialistas, a mí que me dejen con los caprichos liberales permisivos a estar a mis anchas dentro de las matrices capitalistas, también otra óptica a la sorpresa electoral.

Otra tara, la del clientelismo, más evidente, causante entre muchas de la caída de la Europa Oriental, esto es, el "Panismo", el presidente es "pana mío", yo soy "panita" del gobernador, imaginemos lo que fluye a partir de ese discernimiento. Todos estos vicios si no son erradicados, olvidémonos de socialismo, puesto que por estas razones también entre otras, es que se le denomina "del siglo XXI", que cada comicio fuese un paso para ir discirniendo entre lo egoísta y lo que no, hasta hacer desaparecer aquel a punta de selección...y elecciones. Pues bien, para eso fueron éstas, o deberían haberlo sido, que tú fueses el PODER DESDE LA BASE ¿Si sabrán lo que hicieron, los que cruzaron el voto?


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Arnulfo Poyer Márquez


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