Felicitaciones a la Armada de Venezuela

50 años de la Marina Mercante

El 21 de Junio pasado, al igual que todos los años nuestra extinta Marina Mercante estuvo de aniversario, esta vez se celebraron los 50 años de tan magnifico nacimiento, o sea que podríamos decir algo así como: “murió jovencita.”

El primer golpe duro que se le asestó a la Marina Mercante venezolana fue cuando se remato a precios de gallina flaca la flota de lo que fue la Compañía Anónima Venezolana de Navegación (CAVN) luego de una estrategia de negarle el mantenimiento a las unidades, para lograr la devaluación.

Ya sin barcos nacionales, lo único que quedó como orgullo de Marina Mercante fue la administración de nuestros espacios acuáticos, es decir: la antigua Dirección General Sectorial (hoy INEA), las Capitanías de Puerto, las Estaciones de Piloto, los muelles etc.

Desde hace mucho (antes de la revolución bonita) esos espacios propios de la Marina Mercante empezaron a ser invadidos por la Armada de Venezuela, a nivel de Vicealmirantes y Capitanes de Navío, a los cuales se les fué entregando por ordenes de quien sabe quien la administración y control.

En un principio la extinta Dirección General Sectorial de Transporte Acuático funcionaba de la siguiente manera: Se nombraba Director a un Contralmirante el cual duraba dos años en funciones, es decir los dos últimos años de su carrera en la Armada; buena parte de este tiempo lo pasaba tratando de empaparse y aprender todo lo relativo a los tramites administrativos propios de la actividad portuario, manifiestos de carga, permisología, titulacion de gente de mar y toda esa gama de actividades propias de la Marina Mercante (que por cierto está bien lejos de las actividades propias de la armada), todos sabemos que los barcos de la armada están exentos de los documentos propios de las embarcaciones mercantes, por lo cual muchos de esos documentos son vistos por primera vez en el momento en que el funcionario tomaba posesión del cargo asignado.

Debido a esto pasaban el primer año en el cargo mirando con lupa todo sin atreverse muchas veces a autorizar nada, frenando el avance durante ese tiempo; el segundo año, cuando ya habían aprendido lo suficiente como para ser mas diligentes, les tocaba preparar la sucesión al próximo Contralmirante que vendría a pasar los próximos dos años de turno al bate. Así fueron sucediéndose Directores hasta que un día desapareció la referida Dirección para abrir paso al Instituto Nacional de los Espacios Acuáticos; donde cambiaron muchas cosas, mas la manera de elegir al presidente y el tiempo de duración en el cargo se calco de la antigua Dirección, es decir, sigue el mismo patrón anteriormente descrito.

Adicional a este Karma, la revolución bonita nos trajo otro: la Armada fue tomando, poco a poco, todas las Capitanías de Puerto del País para las cuales fueron asignados Capitanes de Navío a los que se les pidió, como para disimular un poco la broma, que tramiten ante el INEA una revalida como Capitanes de Altura, la cual los convierte de ipso facto en gloriosos Marinos Mercantes.

Entonces con este panorama de una Marina Mercante sin barcos, sin puertos, sin Capitanías de Puerto, con unos profesionales sub pagados y maltratados cada vez que van a cualquiera de las instituciones propias del área; díganme ustedes ¿Que podemos celebrar los marinos mercantes?.

Algunos pensaran que lo tenemos bien merecido por los sucesos de Abril del 2002, pues déjenme decirles que no es así, esos apatrídas que participaron en ese boicot no representaban a nadie, eran solo el reducto de una elite que tenia el trono en la antigua PDVSA, y por el contrario, fueron unos Gloriosos Capitanes de Nuestra verdadera y sufrida Marina Mercante los que rescataron los buques y rescataron la dignidad de nuestro Gremio.

Imagínense señores de la Armada si les impusieran como comandante General a un General de la G. N, Aviación o Ejército, o un PM, o un Bombero Marino, o cualquiera que no sea de su institución.

Esa es nuestra situación, con la cual no solo se violentan los ascensos normales y naturales de nuestra profesión, sino que además la burocracia y la ineficiencia son el pan nuestro de cada día en lo que una vez fueron nuestras instalaciones y donde cada día que pasa es mas incomoda nuestra presencia.

Solo como reflexión: no tengo nada contra ninguna institución, pero creo que debemos dejar de ser hipócritas y celebrar un día de una institución que no existe, de nada sirve ir a formar filas en el patio de honor de ninguna Capitanía de Puerto de la Armada de Venezuela cada 21 de junio y a recibir una que otra condecoración del Capitán de Navío o el Contralmirante de turno, cuando no solo no tenemos barcos sino que si lográramos tener alguno no tendríamos muelles donde amarrarlo.

OJALÁ ALGUN DIA REVIVA NUESTRA MARINA MERCANTE

Y PODAMOS DECIR CON ORGULLO:

“VIVA LA MARINA MERCANTE VENEZOLANA”




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Oscar Jimenez


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