Hablemos de nuestra historia. De la Carta de Jamaica se pudiera advertir el peligro de regresar el ALCA(RAJO)

II

Quien se acerque sin mucho detenimiento al Manifiesto de Cartagena, escrito tres años antes que el documento que ahora estudiamos y el cual tratamos detalladamente en otro trabajo, podrá constatar que al intentar enumerar las causas de la caída de la primera república, la nacida con la constitución de 1811, pese mencionar 12 de ellas, que según él, Bolívar, contribuyeron a aquel fatídico acontecimiento, quizás por razones derivadas de la incomprensión del fenómeno social en su exacta dimensión, prejuiciado por su condición social y la opinión que privaba entre los próceres, no hizo mención a cuatro circunstancias, por lo menos esas cuatro, que también ayudan a explicar bastante bien el fenómeno; ellas fueron, sin que el orden en que se enumeran obedezca a valoración alguna, las relaciones esclavistas de producción, la tenencia de la tierra, la propiedad sobre el ganado orejano o salvaje, otorgados a los mantuanos y grandes propietarios. Por supuesto, la exclusión del campesino libre, blanco, indígena o negro de la propiedad de esos bienes y la exclusión de todos los pobres, colocados por debajo de un límite determinado de ingreso o propiedad cuantificable en signo monetario, del derecho a votar o ser elegido para escoger las autoridades de la república. Lo que es lo mismo, la inmensa mayoría de los venezolanos de entonces, fueron marginados en todo sentido por la república y los republicanos. Siendo estos últimos, en gran medida, los propietarios de tierras y esclavos, manejadores del comercio interno y externo y al mismo tiempo próceres de la república nueva e independencia.

¿Cómo esperar que aquellos campesinos y esclavos saliesen a combatir a favor de la república y los republicanos con el mismo entusiasmo y hasta furor que lo hicieron al lado de Boves? ¿Cómo esperar se pusiesen del lado de quienes de verdad les oprimían? ¿No fue acaso aquella república concebida y estructurada para de ella se sirviesen los mantuanos, los patiquines? Siendo así, entonces serían ellos sólo ellos, quienes debían cuidarla y defenderla. La república aquella le era ajena a los explotados, marginados, pobres, quienes no podían sentir ningún atractivo por aquella. Por eso y otras cosas, apareció el fenómeno Boves.

Es decir, el cuadro que hemos pintado anteriormente, causa profunda del odio racial, clasista y económico, aparece ignorado en el Manifiesto de Cartagena.

Por supuesto, para el año 1814, muerto Boves, se produce un campanazo en las fuerzas independentistas y como dijimos en un viejo trabajo, en aquel momento, las banderas republicanas "van a empezar a pasar de las manos del Marqués del Toro a la del centauro llanero, de los gloriosos hasta entonces guerrilleros de los morichales, orillas de los ríos, de la costa y las montañas y también de la negritud y campesinado ansiosos de justicia, que creyeron estar representados hasta entonces en la figura del "asturiano".

Pedro Camejo, el Negro Primero, dejará de ser de los tantos hombres que siguieron a Boves buscando justicia y libertad, dentro de un confuso proyecto vengativo y arbitrario, pródigo en ultrajes y humillaciones, para formar parte, como figura descollante entre los invencibles llaneros que acompañaron a José Antonio Páez y con éste llegarán a Carabobo llenos de gloria."

Pero en 1815, en la Carta de Jamaica, Bolívar muestra haber tomado conciencia ante aquella rotunda realidad; por supuesto, vista con los ojos del analista de hoy. En ella, cuando habla acerca de cómo debe ser el gobierno de Venezuela clama por la "proscripción de la esclavitud".

Un año después, el dos de junio de 1816, promulgará en los alrededores de Carúpano y Río Caribe aquel decreto en el cual se dijo "considerando que la justicia, la política y la patria reclaman imperiosamente los derechos imprescindibles de la naturaleza, he venido en decretar la libertad absoluta de los esclavos….." Para agregar luego "Todo hombre robusto, desde la edad de 14 años hasta los sesenta, se presentará ... a alistarse".

Hay en ese documento, la Carta de Jamaica, avances trascendentes con respecto al anterior, al de Nueva Granada de 1812 y una demostración como dijimos arriba de haber comprendido cómo se movían los intereses en este continente, los nacionales, de bloques, de los componentes sociales y los factores que podrían conducir a la unidad, a un concepto de ella más amplio y las bases que sustentarían esa necesidad continental.

Llegado aquí, queremos significar la grandeza de Bolívar, el valor que para esta América Mestiza nuestra tuvo el genial caraqueño, por el cual aún las multitudes, en nuestro espacio y en cualquier rincón del mundo donde existe un inconforme y ansioso de justicia, clama: "¡Alerta, alerta que camina la espada de Bolívar por América Latina!, y nada mejor que con algunos versos del poema de Pablo Neruda, "Canto a Bolívar:

Padre nuestro

que estás en la tierra

en el agua, en el aire

de toda nuestra extensa

latitud silenciosa"

Tú pequeño cadáver de capitán valiente

ha extendido en lo inmenso su metálica forma,

de pronto salen dedos tuyos entre la nieve

y el austral pescador saca a la luz de pronto

tu sonrisa, tu voz palpitando en las redes".

"Por eso es hoy la ronda de manos junto a ti.

Junto a mi mano hay otra y otra junto a ella,

Y otra más, hasta el fondo del continente oscuro.

Yo conocí a Bolívar una mañana larga,

en Madrid, en la boca del Quinto Regimiento,

padre, le dije, ¿eres o no eres o quién eres?

Y mirando al cuartel de la montaña, dijo.

Despierto cada cien años cuando despierta el pueblo".

Citamos este poema de Neruda por lo mismo que el Libertador en la Carta de Jamaica hace mención a la deidad mesoamericana Quetzalcóatl, dice Bolívar al respecto:

"Los americanos meridionales tienen una tradición que dice que cuando Quetzalcóatl, el Hermes o Buda de la América del sur, resignó su administración y los abandonó, les prometió que volvería después que los siglos desiguales hubieran pasado, y que él restablecería su gobierno y renovaría su felicidad."

El anterior texto relativo a la deidad de los pueblos mesoamericanos, área de México y parte de Centroamérica, que Bolívar llamó "pueblos de la América del sur", define también la concepción que el Libertador tiene sobre la organización política y de los bloques, fundado en la historia, cultura, tradición e intereses; lo que le lleva a hacer el siguiente comentario:

"¿Esta tradición no opera y excita una convicción que muy pronto debe volver? ¿Concibe Ud. Cuál será el efecto que producirá si un individuo, apareciendo entre ellos, demostrase los caracteres de Quetzalcóatl, el Buda del bosque…?

Es como si adelantando el tiempo, saltando sobre los siglos, hubiese leído a Mario Benedetti, aunque en verdad, fue que el gran poeta uruguayo, mesoamericano, austral, se inspiró en Bolívar, como aquellos "quienes se desviven":

"pero aquí abajo

cerca de las raíces

es donde la memoria

ningún recuerdo omite

y hay quienes se desmueren

y hay quienes se desviven

y así entre todos logran

lo que era un imposible

que todo el mundo sepa

que el Sur también existe".

Pero de seguidas, el Libertador, sin dejar de lado a la deidad y el gobernante mesoamericano que prometió volver, el político realista y visionario agregó lo siguiente:

"¿No es la unión todo lo que se necesita para ponerlos en estado de expulsar a los españoles, sus tropas y………establecer un gobierno libre y leyes benévolas?".

Quizás Bolívar pensó también en Túpac Katari, el mismo de quienes sus partidarios buscan sus partes para unirles y. vuelva a ellos, a ponerse al frente del combate por la justicia y rescate de su gloria. Sólo que, en el Libertador, aquellas tradicionales creencias toman sentido con el concepto de la unidad americana, como unir las partes de Túpac Katari para que regrese Quetzalcóatl, por lo que formuló en la carta a Míster Cullen la anterior interrogación relativa a la unidad de nuestros pueblos. Él, Bolívar, con su proyecto de unidad aspira "ponerlos en estado de expulsar a los españoles" y sus tropas.

 

 

 

 

 

 



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Eligio Damas

Militante de la izquierda de toda la vida. Nunca ha sido candidato a nada y menos ser llevado a tribunal alguno. Libre para opinar, sin tapaojos ni ataduras. Maestro de escuela de los de abajo.

 damas.eligio@gmail.com      @elidamas

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