Reflexiones sobre la Iniciativa a una convocatoria para una Asamblea Nacional Constituyente:

A continuación, hago un conjunto de reflexiones alrededor de la iniciativa a una convocatoria para una Asamblea Nacional Constituyente, por parte del Presidente de la Republica, en el clima actual político, social y económico existente en el país. Primero que nada, no se puede hacer ese análisis solo considerando el artículo 348 de la Constitución Nacional vigente, ni los otros artículos en la misma Constitución, que están vinculados a una Asamblea Nacional Constituyente. Es necesario considerar otros aspectos.

En particular, en este documento consideraremos tres que creemos son fundamentales. Uno primero tiene que ver sobre el propio proceso del llamado a una Asamblea Nacional Constituyente establecido en la Constitución, el segundo tiene que ver con el clima que actualmente vive el país, y el tercero tiene que ver con los posibles escenarios que se deriven después de este llamado.

Proceso para la convocación a una Asamblea Nacional Constituyente

El artículo 348 de la Constitución Nacional deja claro las formas como los actores nacionales pueden realizar una iniciativa para la convocación a una Asamblea Nacional Constituyente. Entre las formas de iniciativa, una de ellas la puede realizar el Presidente de la Republica en Consejo de Ministros. Ahora bien, hay un camino largo que recorrer antes de llegar a la Asamblea Nacional Constituyente, que la propia constitución establece claramente, y ese camino debe ser seguido con cuidado. Por ejemplo, el artículo 347 dice claramente que el "depositario de ese poder constituyentes es el pueblo" Venezolano, quien es el único actor que puede convocar a una Asamblea Nacional Constituyente. Entonces, si bien, el Presidente puede tener la iniciativa, no la convocatoria, dado que el depositario del poder constituyente es el pueblo. Ese mismo artículo 347 establece también claramente el objeto de la Asamblea Nacional Constituyente: transformar el Estado, creando una nueva constitución, y un nuevo marco jurídico para ello.

En ese sentido, si la Asamblea Nacional Constituyente es el espacio para construir esa nueva Venezuela, la misma tiene que ser el reflejo de la sociedad Venezolana actual. La sociedad Venezolana está clamando por un cambio en los actores políticos que actualmente están ejerciendo el gobierno. Esta Asamblea Nacional Constituyente pues debe reflejar esa característica, lo que implica que el proceso para constituir a los miembros de la Asamblea Nacional Constituyente debe garantizar esa composición actual político-social del país. Así, los mecanismos para establecer la manera cómo van a ser elegidos los constituyentes deben garantizar lo anterior, y deben quedar plasmado en la convocatoria a la Asamblea Nacional Constituyente, la cual, nuevamente reiteramos, debe ser realizada por el pueblo soberano.

Como hemos visto, hay un camino a seguir para finalmente llegar a una Asamblea Nacional Constituyente. Apenas se ha dado un primer paso, pero en definitiva, la Constitución Venezolana establece como el gran protagonista al pueblo venezolano. Si no se da en estos términos, si termina siendo un acuerdo entre cogollos, pues sencillamente va culminando siendo una fraudulenta Asamblea Nacional Constituyente.

De esa manera, es el pueblo venezolano el único que puede hacer la convocatoria, y en todo caso, si la llegase a convocar, el mismo pueblo venezolano debe garantizar que sea el reflejo de la realidad política-social actual Venezolana, para que realmente pueda construir un modelo societario que refleje las necesidades actuales sentidas del país.

Así, hay un camino largo y exigente que transitar para llegar a una Asamblea Nacional Constituyente. El mismo está establecido claramente en la Constitución Nacional, y tiene como principal actor al pueblo venezolano. Cualquier camino que se desvié de lo establecido en la Constitución Nacional, la convertiría en una fraudulenta Asamblea Nacional Constituyente, y no permitiría que sea el espacio para construir los grandes acuerdos nacionales que requiere actualmente la sociedad venezolana.

Realidad actualmente en el país

Con respecto al contexto actual, si la Asamblea Nacional Constituyente se llegase a convocar, insisto, su composición debe reflejar la actual situación político-social nacional. No puede ser manipulada, para oxigenar a un gobierno que está desgastado.

Ahora bien, la sociedad venezolana está pidiendo acciones concretas, que la Asamblea Nacional Constituyente per se no va a resolver. Existe un sinfín de problemas que tienen los venezolanos, que es fundamental considerar ya. La situación actual amerita medidas, particularmente económicas y sociales, muy importantes, que no pueden esperar por los resultados de una Asamblea Nacional Constituyente.

Nos encontramos en un país que está cansado, un país que está de luto, un país en el marco de una polarización enfermiza, con un gobierno que no gobierna y una oposición "violenta" que no permite construir acuerdos de vida societaria. Además, con masas importantes de la población venezolana manipuladas por algunos de los dos polos, las cuales actúan reactivamente y a ciegas a favor de los mismos. La gran mayoría del pueblo venezolano está reclamando acciones en concreto, que mejoren el clima social, el clima económico, del país. En ese sentido, es impensable esperar que la Asamblea Nacional Constituyente pase un año, dos años, no sabemos cuánto tiempo, para que plantee ese nuevo modelo societario, y que durante ese tiempo no se ofrezcan respuestas satisfactorias a las demandas urgentes del pueblo venezolano.

El pueblo venezolano en el marco de este agotamiento caracterizado por la polarización enfermiza, está clamando por acciones concretas para resolver problemas fundamentales, se llame o no a la Asamblea Nacional Constituyente. Esas acciones, en lo económico y social, deben ser concebidas en el marco de un gran dialogo nacional, sincero, donde los hombres honestos, las personas emprendedoras del país, las personas que amen al país, las personas probas, puedan articular estrategias que ayuden a salir de este momento oscuro a nuestra nación.

Esto requiere de la construcción de espacios para poder consensuar el devenir inmediato de la nación, que no sean secuestrados por los dos polos enfermizos, para realmente poder establecer acuerdos en lo económico y social, con las estrategias respectivas, que coadyuven a salir de la actual situación al país.

No estamos hablando de las famosas mesas de diálogo ya agotadas, algo predecible dado que quienes se sentaron en ellas eran básicamente los representantes de los dos polos enfermizos. De antemano, estaban prestas a fracasar porque no reflejan la realidad del país, y cada actor sentado en la mesa solo estaba velando por sus propios intereses.

El poder establecer acuerdos nacionales en lo económico y social, para salir de este momento tan oscuro que vive nuestro país, es una tarea que se debe realizar, indistintamente cual sea el escenario político futuro en el país. No podemos seguir en una guerra fatídica no declarada entre los polos (caracterizados por la dupla PSUV-MUD), en el cual unos contra otros están en una permanente batalla, económica, política, destruyendo al país. Es un espacio para establecer acuerdos, de negociación de visiones, por eso se requiere de nuevos actores que amen al país, que sean tolerantes, e interpreten el momento que está viviendo el país.

Posibles escenarios futuros.

Con respecto a los posibles escenarios futuros, uno primero es si el pueblo soberano llegase a convocar a la Asamblea Nacional Constituyente, según lo establece el artículo 347. En este escenario, sería una torpeza de la oposición no participar en ella, primero porque hay una nueva configuración política en el país donde el madurísmo es una de las minorías. Segundo, porque ya hay una mala experiencia en el 2005 donde abandonaron las elecciones a la Asamblea Nacional, dejándole todo el poder a un solo sector del país. Tercero, porque si se llegase a convocar, la Asamblea Nacional Constituyente debe ser el reflejo fiel de la nueva realidad política del país.

Un segundo escenario posible es la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente fraudulenta, por parte del Presidente de la República (no convocada por el pueblo de Venezuela, según lo establece el artículo 347). Este proceso no podría ser acompañado ni por la oposición tradicional, ni por nuevos actores no violentos de la oposición, y debería ser denunciado en todas las instancias posibles.

Otro escenario posible es la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente como resultado de un acuerdo entre cogollos, en los cuales se aliarían actores de la oposición con el gobierno, para realizar dicho llamado. Igual que antes, esta terminaría siendo una fraudulenta Asamblea Nacional Constituyente, que no debería ser acompañada, avalada, por los nuevos actores no violentos de la oposición.

Un cuarto escenario posible, que no es excluyente del primero, es el derivado de la configuración de una agenda electoral. Este escenario es fundamental para reconstruir y relegitimar el Estado Venezolano, y en particular, porque la agenda electoral permitirá hacer emerger el nuevo mapa político del país. Solo la agenda electoral representa un gran oxígeno para el pueblo Venezolano. Es un elemento fundamental de ejercicio democrático de nuestro pueblo, para dirimir sus diferencias, que no puede ser incautado. La agenda electoral es la mejor respuesta a esa oposición violenta que convoca la guarimba como única estrategia de acción política, y a un gobierno moribundo que trata de alargar sus días en el poder. Es fundamental impulsar este escenario, ya que permite salir de la violencia desatada por los dos extremos.

El siguiente escenario es aquel en el que prive la violencia, terminando en una gran guerra fatídica. Los grandes protagonistas serían, por un lado, las bandas armadas que tiene el gobierno a través de los llamados colectivos y la estructura represiva del Estado, y las bandas armadas que tiene la oposición violenta a través de las mafias que están detrás de las guarimbas, muchas de ellas traídas desde el país vecino (en ambos bandos, hay delincuentes a sueldo o recibiendo prebendas). En este escenario no vamos a poder llegar al diálogo, las muertes van a seguir imperando, y vamos a estar jugando al exterminio del otro. Ya tenemos experiencia en el mundo que deberían ayudarnos a reflexionar sobre este punto, para no jugar con este escenario de violencia, que es el que nos plantean los actuales actores políticos de los dos polos. No es a través de la rabia y el odio, sin que al final nadie termine siendo culpable; no es a través de la muerte y la destrucción, sin que al final hallan dolientes; que vamos a re-construir el país.

Un último escenario es aquel que debe ofrecer una nueva oposición democrática pacifista, que haga hincapié en estrategias que combatan el escenario de violencia, y apueste por el tercer escenario, que gira alrededor de una agenda electoral, pero, además, acompañado de un gran acuerdo nacional, que permita transitar a la sociedad venezolana a una situación mucho mejor.

No es comprensible que en nuestro país, un país con características maravillosas, estemos pasando por la situación crítica actual. El gobierno con la iniciativa a la Asamblea Nacional Constituyente busca un respiro, pero hay un conjunto de demandas de la sociedad venezolana de cambios, que tiene que ser atendidas en lo inmediato. Solo la agenda electoral, y un gran acuerdo nacional sobre aspectos económicos y sociales, nos permitirán salir de esta hora oscura. El escenario de violencia no va a resolver los problemas que actualmente tiene el país; sin importar los resultados del mismo, el clima social de guerra civil no declarada en los próximos años, serían los que dicten la vida social en Venezuela. Es fundamental que se unan todas las fuerzas que apoyan la no violencia, y que aman al país, como mecanismo de solución a la actual crisis venezolana.

 

15 de Mayo, 2017



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José Aguiar

Militante de la revolución

 japatriota7@gmail.com      @jj_aguiar

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