Rechazamos la intervención del imperialismo estadounidense

¡Esos muertos son nuestros!

¡Esos muertos son nuestros!

Rechazamos la intervención del imperialismo estadounidense

 

Plataforma Ciudadana en Defensa de la Constitución al Pueblo de Venezuela:

Tenemos más de una década enfrentando la perversión autoritaria y entreguista del gobierno de Maduro/PSUV, pero el centenar de personas que murieron en la miserable, artera y asesina actuación del gobierno de los Estados Unidos, durante la madrugada del 3 de enero 2026, son nuestros muertos. Queremos hablar desde esa complejidad. Una cosa es oponerse a Maduro y al PSUV y otra muy distinta convalidar con el silencio. la herida profunda que dejó en el cuerpo de la Patria, el ultraje de la soberanía de la Nación por el ejército de EEUU.

Junto a las vidas segadas, las instalaciones destruidas, la tierra abierta y despedazada, las bombas sobre Venezuela en la madrugada del pasado sábado, dinamitaron lo poco que quedaba del Derecho Internacional y, es necesario tenerlo presente, eso era una parte importante de los objetivos que se planteaba la operación militar del gobierno de los Estados Unidos: que quedara claro cuál es el nuevo orden mundial. Que de la ONU no quedara piedra sobre piedra.

Ese era el corolario Trump a la doctrina Monroe del que nos habla el documento Estrategia de Seguridad Nacional de diciembre de 2025, que oportunamente denunciamos en nuestro último pronunciamiento de fecha 23/12/2025, titulado “Estrategia Nacional de Seguridad de EEUU: Despliegue militar en el Caribe con ejecuciones extrajudiciales” (ver https://www.aporrea.org/ddhh/a348011.html)    

Si en las primeras horas de ese sábado funesto, fueron agredidos el pueblo y el suelo venezolanos, a ningún país al sur del río Grande le quedó hueso sano sobre el mediodía, con la rueda de prensa dada por el gobierno estadounidense en las personas del secretario de Estado, Marco Rubio, el secretario de Guerra, Pete Hegseth, el jefe del Estado Mayor, Gral. Dan Caine y el dueño de casa, pues fue desde su mansión en Florida, el presidente Donald Trump.

Quedó claro que ni narcotráfico, ni retorno a la democracia. El asunto es el petróleo, de tal manera, que el presidente Trump habló de recuperar el que Venezuela le había robado a los Estados Unidos. Que las empresas petroleras estadounidenses se cobrarían los daños. Venezuela pasaría a ser una especie de “protectorado” que el gobierno estadounidense “gestionaría” hasta que estuviese lista una “transición satisfactoria” para ellos y que, para mayúscula sorpresa, no era con María Corina Machado quien, según la declaración del presidente Trump, “era una mujer simpática pero que no contaba del respeto de su pueblo”, a pesar de que ella y Edmundo González Urrutia han sido los grandes promotores de la intervención militar de EEUU en proceso en Venezuela, para provocar el cambio de régimen a costa de entregar la soberanía nacional.

La agresión militar a Venezuela por parte del gobierno estadounidense estaba cumpliendo, para el presidente Trump, con varios objetivos.

Avanzaba en el desmantelamiento del Derecho Internacional, las instituciones y organismos internacionales. Se desligaba de ataduras jurídicas para exhibir su voluntad de dominación por la fuerza.

Le aclaraba tanto a Latinoamérica, como a Rusia y China, quién poseía el hemisferio, de quién eran los recursos, y las consecuencias que vivirían los países que no reconocieran esa realidad.

Con las encuestas de opinión revelando crecientes niveles de descontento con su gobierno, el presidente Trump parece querer insuflar en sus bases la ilusión de que, bombardeando países, de nuevo vuelven a ser grandes.

Rechazamos y repudiamos el secuestro por la Delta Force del ejército de los Estados Unidos de Cilia Flores y Nicolás Maduro.  

Esto, sin embargo, no cambia el asunto básico, si no reconocimos a Maduro como presidente legítimo antes, tampoco lo reconocemos ahora porque haya sido secuestrado. Desde el 28 de julio de 2024 nos hemos referido al gobierno de Maduro y, no al gobierno del presidente Maduro, porque en la República Bolivariana de Venezuela  para ser Presidente de la República, de acuerdo a la Constitución Nacional y a la Ley que rige la materia, se tienen que tener los votos contados mesa electoral por mesa electoral, centro de votación por centro de votación, parroquia por parroquia, municipio por municipio, estado por estado, con todas las auditorías hechas, incluida la ciudadana, y nada de eso ha ocurrido todavía.  En cambio, para ser solamente el gobierno de la República Bolivariana de Venezuela, es necesario tener el soporte de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, aunque no se tenga el apoyo del pueblo.

Por lo que asegura la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, en su juramentación como tal ante la Asamblea Nacional del 5 de enero, lo que sigue habiendo es eso: gobierno de Maduro/PSUV, aunque Maduro esté secuestrado en los Estados Unidos.  

No es posible eludir la reflexión sobre esa  convicción nacional en el sentido de que solo la traición, en sus múltiples versiones, incluida la entrega pactada, explicaría el secuestro de Cilia Flores y Nicolás Maduro, en los términos en que se produjo.

Por eso es tan significativo que, desde un medio televisivo del gobierno de Maduro/PSUV como lo es ANTV, hayamos recibido, el lunes 5 de enero, el llamado del sociólogo argentino Atilio Borón, famoso por su constante apoyo a los gobiernos de Chávez y Maduro, a dudar sobre lo ocurrido. El nulo funcionamiento de los radares y sistemas de alarma, así como la inexistente respuesta antiaérea al ataque estadounidense, le suscitaban desconfianza. ¿Se quedaron todos dormidos?” Por más sórdido que sea el asunto, es inevitable seguir preguntándose qué pasó ahí.

Sin haber salido todavía del estupor del bombardeo, del edificio destruido en Catia La Mar, recordándonos a Gaza de una forma tan tenebrosa, en la rueda de prensa desde su mansión en Florida, el presidente Trump colocó la dinámica política venezolana en la inusitada competencia entre la Presidenta encargada y la líder  de la oposición, para determinar cuál de ellas le entrega, más disciplinada y eficientemente, el petróleo y los minerales venezolanos a los Estados Unidos.

El pueblo venezolano es más grande que esta triste circunstancia.

Si el gobierno de la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, quisiera que una bocanada de aire fresco entrara en el enrarecido ambiente nacional, tan lleno de dolor, de luto, de humillación, de sospecha, tiene en la liberación de las personas, civiles y militares, presas por razones políticas, una tremenda posibilidad.

La ciudadanía, en sus diferentes manifestaciones, tiene que salir a decir que paz y normalidad no es toque de queda, y que no hay paz con ciudadanos presos por razones políticas.

¡Libertad para todos los presos y presas por razones políticas!

¡Respeto a las garantías, derechos y libertades democráticas contenidas en la Constitución!

 

Por la Plataforma Ciudadana en Defensa de la Constitución

Antonia Muñoz, Oly Millán, Ana Viloria, Héctor Navarro, Juan García, Luis Mogollón, Gustavo Márquez,

Edgardo Lander, Carlos Mendoza Potellá, Roberto López, Mariano Crespo, Santiago Arconada

Desde la República Bolivariana de Venezuela, 10 de enero de 2026



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