27 de febrero de 2026.- El Instituto Fogo Cruzado de Brasil informó que las muertes causadas por la violencia policial en la región metropolitana de Río de Janeiro se dispararon de manera alarmante en 2025, llegando a 231, en un contexto marcado por la brutalidad institucional contra jóvenes pobres y en su mayoría afrodescendientes, en lo que se percibe como una política genocida del gobernador de derecha Cláudio Castro.
Según sus datos, 231 personas fallecieron durante 31 operaciones policiales en 2025, frente a las 99 víctimas en 28 intervenciones registradas el año anterior, lo que representa un aumento del 133 por ciento.
El incremento se concentró especialmente en octubre de 2025, cuando una operación de la Policía Militar contra el narcotráfico en los complejos de la Penha y Alemão terminó con 122 muertos, la mayor matanza registrada en la historia de Brasil. Ese criminal operativo fue defendido por Cláudio Castro.
Tras la masacre, la Red Nacional de Abogados Populares (Renap) condenó la operación y señaló que la política de seguridad del gobernador Castro “normaliza la muerte” y sustituye investigaciones por ejecuciones sumarias.
El instituto también reportó un récord de tiroteos motivados por disputas entre narcotraficantes y milicias armadas. En total, se contabilizaron 275 enfrentamientos armados, que dejaron 180 personas heridas, un aumento del 26 % respecto a 2024, cuando se documentaron 218 incidentes de este tipo. Esto equivale a un promedio de cuatro tiroteos diarios en la Región Metropolitana de Recife.
Fogo Cruzado señaló que el número de víctimas de balas perdidas alcanzó un nivel histórico en el Gran Recife: al menos 72 personas resultaron alcanzadas sin ser objetivo directo, ocho de ellas fallecieron y 64 sufrieron heridas, lo que representa un incremento del 46,9 % frente a 2024.
Ana María Franca, coordinadora regional del Instituto Fogo Cruzado en Pernambuco, resaltó que “la bala perdida refleja la gravedad de la violencia armada descontrolada”. En ese sentido, afirmó que las víctimas no participaban en los enfrentamientos, sino que realizaban actividades cotidianas, de camino al trabajo o en su tiempo libre, y fueron alcanzadas por disparos que les provocaron traumas físicos y psicológicos.
El informe también subraya que la violencia afecta de manera significativa a menores de edad. Durante 2025, 16 niños recibieron disparos, cuatro de ellos murieron, mientras que, entre los adolescentes de 12 a 17 años, 132 fueron baleados y 93 fallecieron. Con un total de 148 casos, se trata del registro anual más alto desde que el instituto comenzó a monitorear la región en 2019.
Fogo Cruzado indicó que casi el 96 % de los adolescentes alcanzados por disparos sufrieron ataques directos, lo que demuestra que la violencia contra los jóvenes ocurre principalmente de manera intencional. La mayoría de los adolescentes fallecidos estaban vinculados al tráfico de drogas y muchos fueron reclutados por organizaciones criminales con la promesa de mejores condiciones de vida.
El instituto concluyó que, en promedio, se produjeron cuatro tiroteos o incidentes armados diarios en 2025, reflejando un año récord en violencia urbana en Río de Janeiro y Recife.