Escalada hacia el retorno

Nuevas cumbres: que hay semerucos allá en el cerro y un canto hermoso para cantar

“Donde hay amor hay vida”

 Mahatma Gandhi

 “Las casualidades no existen.

Todo lo que nos pasa en la vida

ocurre por un motivo positivo”

                                                                              Elisabeth Kübler Ross

 La valiente, serena i firme, información que hemos escuchado ayer directamente del presidente de la República Bolivariana de Venezuela, sobre sus problemas de salud, en una muestra absoluta de la verdad como herramienta de oro en la política i naturalmente en la vida, sin recurrir a verdades a medias, recordándonos aquella valiosa copla de Antonio Machado, “¿Dijiste media verdad?/ Dirán que mientes dos veces/ si dices la otra mitad”. I es porque el Comandante Hugo Chávez Frías, ha acostumbrado a la mayoría del pueblo que lo sigue, a escuchar verdades i a cumplir lo prometido, como la primera de todas, cual fue convocar a una Asamblea Nacional Constituyente, i a tener un Constitución, acorde a las necesidades de la patria, las esperanzas del pueblo antes marginado i a los adelantos del siglo XXI, en cuyos primeros años ha cumplido casi en su totalidad con las metas del milenio. Además ha comenzado con un pensamiento del Libertador Simón Bolívar, expresando el genio de América, cuánto esperaba del tiempo, i el presidente revolucionario también, del tiempo i sus designios, señalado en el Eclesiastés, todo expresado con una verdad tan clara i pura, que llegó en su esperanza i amor por su pueblo, casi a lo poético. Terminando la gira que se había propuesto, pasando por Brasil i Ecuador, en la querida i admirada Cuba, la que forma médicos para su pueblo i para ayuda a muchos otros países del mundo, es hasta divertido i alegre su confesión de haber sido interrogado por Fidel respecto sus dolencias o descuidos de salud, casi como un médico i él, haberle respondido casi como un paciente. Allí en La Habana, la hermosa Habana, tuvo la atención de un formidable cuerpo médico i un supermoderno hospital creado por la revolución cubana. Cuando se dijo que había sido operado de urgencia por un absceso pelviano, enseguida uno piensa que debió ser tratado con antibióticos evitando infecciones mayores o septicemia, o una complicación peritoneal; tan fue así que mejoró rápidamnte, pero persistiendo molestias durantes los cuidados generales i las curaciones, se sospechó de algo más importante i se operó de nuevo, “confirmándose la existencia de un tumor abscesado con presencia de células cancerígenas” algo que en la actualidad, como estamos en el siglo XXI repetía Walter Martínez en su Dossier, no alarma como en otros tiempos, porque no es condición necesaria de muerte, i además agregó el Comandante “la segunda operación quirúrgica permitió la extracción total de dicho tumor”.

 Lo cierto es que, como decía en tiempo lejano Carlos Blanco Soler, “la  salud es el resultado de un sordo combate, de una lucha, de la que no nos damos cuenta, de un debe y un haber de antagonismo evidente” i hasta cierto punto, el estado perfecto de salud es una entelequia, no existe. El presidente dice que durante unos 30 años de revolución le vino imponiendo molestias, admitiendo el descuido. Empero, el mismo médico español señalaba que “Las enfermedades, la muerte y el azar, han realizado la Historia y son los tres pilares sobre los que discurre el cuento de la Humanidad” i aunque la medicina haya modificado esos conceptos, es cierto que con los progresos de la anestesia i los medicamentos, el dolor no es actor principal, pero siempre lo sufrimos, i Blanco Soler afirma “que el dolor humaniza” especialmente cuando es espiritual o del sentimiento en mente i corazón, dolor que no existe en el capitalismo, en los neoliberales, cuando el padecer del pueblos les es completamente ajeno i se marginan los trabajadores i campesinos que son los que dan vida a la patria.

 Por eso llegamos a lo bello del mensaje presidencial, cuando asumiendo desde un primer momento las responsabilidades, toma en cuenta los hechos o principios médico-científicos, pero sobre todo en lo más profundo del alma i la conciencia, la razón humana, la razón amorosa. Da Vinci decía, i es algo que tengo grabado en una de las paredes de mi hogar, que “solamente se conoce bien la cosa amada” i el Comandante Chávez, conoce bien a su país, a su pueblo i a su revolución en busca de la libertad i la soberanía plena. Por eso, cuando se ha visto en abismos como el fracaso del 4 de febrero, o el golpe de estado i la prisión de abril de 2002, siempre ha tenido voluntad, valor i fuerzas para la escalada i el retorno i ha visto el sol del amanecer iluminándolo de nuevo. Luego de describir ese momento de impacto sentimental cuando Fidel le da la noticia del cáncer, eso lo he vivido personalmente i sé que al mismo tiempo de la sorpresa, parece que un vigor extraño nos invade para afrontar con bríos la realidad. En Chávez, no tengo duda de que fue así, siendo todavía mejor, cuando sintiendo caer en un nuevo abismo, empieza enseguida la escalada, siente que curará i “hay semerucos allá en el cerro y un canto hermoso para cantar”, como lo acompañaba con guitarra Alí Primera, el cantor del pueblo…¡Pueblo patrio, pueblo bueno! Según exclama Chávez, a la vez que invoca a su Señor Jesús (le respeto sus creencias religiosas, que son más auténticas que las de Baltasar Porras, Roberto Lückert o el burdénago Padre Palmar), al Dios de su padres como dijo Bolívar en su Juramento en el Monte Sacro, al manto de la Virgen como diría su madre Elena, a los espíritus de la Sabana como diría Florentino Coronado, para concederle la posibilidad de hablarles, no desde otro sendero abismal, no de una oscura caverna o una noche sin estrellas, sino como lo hizo esta tarde magnífica en su condición de venezolano i presidente. Creo que de mi parte necesitaría más líneas más u otro artículo, para refrescarle la memoria a una oposición irracional −incluyendo a esa miserable CEV de la que apestan sus falsas oraciones− de cómo han enfermado o muerto sin penas ni gloria, la mayoría de los tiranos i presidentes títeres que hemos tenido. Empero, hablar de esas mediocridades, sería como introducir sombras en un escrito que expresa la alegría i la satisfacción de que estamos ante una victoria más del Comandante Revolucionario i Socialista, cuya proyección ya es mundial. ¡Adelante Comandante! Imagina entonces ir con Bolívar a la cumbre del Chimborazo, tal vez a visitar al Viejo Tiempo i al Joven Futuro, diciendo ¡Gracias Dios mío! I confieso que cada día le admiro i quiero más, como a la única Santísima Trinidad que poseo: Bolívar, Sucre i Urdaneta.

 Por todo esto, en parte un poema en prosa a la vida misma i un canto al retorno para vencer, inculca fe a su pueblo, impulsa el valor i la heroicidad i al final gritamos ya a todo pulmón ¡Venceremos! I en la elecciones del 2012 será el tiempo verbal ¡Hemos vencido!

robertojjm@hotmail.com



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Roberto Jiménez Maggiolo


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