Las rémoras del 2-D

¿El gobierno avanza o retrocede?

Han transcurrido casi 150 días desde el momento en que el gobierno del presidente Chávez sufriera a finales del 2007 su primer revés político, al perder el referendo para la reforma constitucional. A partir de esa fecha importantes hechos se han sucedido y muchos discuten si los nuevos acontecimientos han permitido que el gobierno se recupere políticamente o si por el contrario su crisis se agrava. Del mismo modo se discute, si el proceso revolucionario se profundiza o en contraste se estanca o retrocede. Para los revolucionarios es cuestión de primer orden identificar el signo de la situación del gobierno y el estado de ánimo de la población y su disposición a seguir luchando, movilizándose y participando en el proceso revolucionario. Con base en estos análisis es que los revolucionarios delineamos las políticas y las orientaciones para los trabajadores y sectores populares.

A continuación queremos presentar a nuestros lectores la visión que Unidad Socialista de Izquierda, quienes hemos venido impulsando la conformación de un Partido de los Trabajadores tenemos al respecto, como una contribución al rico debate que los trabajadores y el pueblo debemos hacer sobre la actual coyuntura política del país.

Se agrava la crisis del gobierno y la institucionalidad de la V República

Desde nuestro punto de vista –contrariamente a lo que opinó la izquierda reformista nacional e internacional-, los resultados del referendo del 2 de diciembre constituyeron un castigo electoral de los trabajadores y el pueblo al gobierno, rechazando, absteniéndose o votando nulo un proyecto de reforma constitucional que pretendía la conciliación con los enemigos de la revolución, que no tenía ninguna inspiración socialista, que con la fórmula de las empresas mixtas hipotecaba a las multinacionales el control de nuestros recursos naturales y que aspiraba conferir mayores poderes al Presidente de la República para consolidar los rasgos autoritarios y bonapartistas ya existentes en el régimen político.

Es decir, el pueblo y los trabajadores fueron los grandes triunfadores el 2 de diciembre, mientras que los grandes derrotados fueron el gobierno, la burocracia y la boliburguesía que se ha venido consolidando a la sombra de la gestión gubernamental. Los resultados del referendo, por otra parte, no significaron un crecimiento o fortalecimiento de la oposición y el imperialismo, como nos lo quisieron hacer creer al día siguiente los defensores de la reforma constitucional. La diferencia de nuestras conclusiones frente a las que esgrimió el reformismo nacional e internacional, radica en que los revolucionarios distinguimos claramente en que una cosa es el gobierno y otra muy distinta es el proceso revolucionario en sí.

Sin duda alguna, el gobierno y el proceso revolucionario tienen mucha relación y mucho en común, pero no son iguales, como se empeñan en demostrar los conciliadores, quienes así pretenden potenciar las ilusiones de los trabajadores y el pueblo en direcciones nacionalistas burguesas. Es por eso que ellos concluyeron tajantemente, y aún lo sostienen, que al salir derrotado el gobierno la situación revolucionaria habría sufrido también un golpe, supuestamente retrocediendo con ello.

Nuestra conclusión es fácil de demostrar. Mientras el gobierno ha tenido que retroceder desde diciembre hasta nuestros días, inversamente el movimiento de masas, los sectores populares y en particular los trabajadores, vienen impidiendo que los patronos y la oposición se fortalezcan, y con su lucha a diario alcanzan resonantes triunfos. Veamos los hechos. El gobierno cedió a la presión de la oposición burguesa pro imperialista desmontando progresivamente el control de precios, debilitando al máximo el control de cambio, flexibilizando las importaciones a favor de los empresarios, todo lo cual se constituye en los hechos, en la aplicación de un paquete de ajuste a cuenta gotas y sin anunciarlo. El gobierno del presidente Chávez se ha sumado a la ola especulativa de los precios del petróleo a nivel internacional, que genera altísimos rendimientos para las multinacionales pero a la vez provoca el encarecimiento, como no existió jamás, de los precios de los alimentos a nivel mundial condenando al hambre a millones de seres humanos.

Recordemos que en diciembre decretó la amnistía para los asesinos golpistas y recientemente ha tenido que retroceder en la implementación de la reforma curricular. En el campo internacional, los efectos de la crisis generada entre los gobiernos de Ecuador y Colombia aún se sienten. En un lamentable papel se terminaron aceptando las cínicas y mentirosas disculpas del gobierno de Uribe Vélez, mientras que organismos como la Cumbre de Río y la OEA, se reposicionaron políticamente, cuando todos bien sabemos que esas entidades fueron creadas y se sostienen para defender los intereses de los empresarios, de las multinacionales, de los gobiernos capitalistas y para acatar las directrices emanadas de la Casa Blanca. En todo este episodio el gobierno del presidente Chávez jugó un lamentable papel, constituyéndose en el apaga fuegos que facilitó el vergonzante abrazo y apretón de manos con Uribe.

Es obvio entonces que quien sigue retrocediendo es el gobierno, y en su desgaste involucra la institucionalidad de la V República, corroída por la corrupción, surcada por el tráfico de influencias y el nepotismo de los ministros, gobernadores, alcaldes, diputados, concejales y funcionarios responsables de las entidades públicas. El Ministerio Público demuestra a diario su ineptitud y su alta cuota de responsabilidad en la impunidad reinante, ejemplo de ello son las recientes denuncias contra el ex-fiscal Isaías Rodríguez, referidas al caso Danilo Anderson. La justicia burguesa sigue actuando en contra de los débiles y protegiendo a los poderosos.

La Asamblea Nacional registra altos índices de desprestigio y buena parte del círculo político cercano al presidente Chávez goza del rechazo de la población en general. Denuncias de corrupción contra la propia familia del Presidente ya surgen del propio seno del partido de gobierno. No está por demás agregar que en el recién constituido PSUV -bautizado con la derrota del 2 de diciembre-, imperan los viejos métodos del MVR de la dedocracia y la protección a dirigentes que no gozan del aprecio y respeto de sus propios camaradas de base. Es evidente y notorio que el desprestigio es el signo de las instituciones de la V República, acompasadas por el desgaste de un gobierno que día a día demuestra hasta la saciedad que su norte no es la expropiación de los medios de producción, la eliminación de la explotación del hombre por el hombre y la constitución de un genuino gobierno de los trabajadores.

El proceso revolucionario se agudiza

Cualquiera pensaría que todos estos tropiezos del gobierno conllevan a un estancamiento del proceso revolucionario. Pero no es así. Por el contrario, lo que impide que la oposición y el imperialismo tengan dificultades para agredir el proceso revolucionario es que los sectores populares y los trabajadores, cada vez más avanzamos hacia la izquierda, radicalizamos nuestras luchas y hacemos con nuestras propias manos lo que el gobierno, sus burócratas y sus “empresarios socialistas” se niegan a hacer.

Gracias a la presión, la lucha y la movilización es que desde abajo le imponemos al Gobierno que avance en la confiscación de tierras o la renacionalización de empresas como acaba de acontecer en Sidor, que es sin duda una de las banderas más reclamadas por el pueblo venezolano, porque su privatización representa el símbolo de la danza neoliberal que nos impusieron adecos y copeyanos, con el auxilio de dirigentes sindicales y políticos traidores que hablando a nombre del pueblo, le capitularon a los empresarios y las multinacionales.

Es la lucha la que logró los avances en Sidor y no como lo quieren hacer creer los apologistas del presidente Chávez, porque desde las negociaciones entre el gobierno y Sidor hace dos años, fue evidente que el primero no quería la nacionalización. Fuimos los trabajadores y el pueblo los que cuestionamos a los empresarios, los que nos enfrentamos a los poderosos grupos económicos, los que exigimos el castigo a los golpistas y la ruptura definitiva con el imperialismo, ya que este gobierno a diario vocifera contra Bush pero pacta con las multinacionales, a través de las empresas mixtas, y les favorece sus negocios. No por casualidad el ministro José Ramón Rivero, defenestrado por la lucha de los sidoristas, se distinguió durante su gestión de más de 15 meses por defender los intereses de la Toyota, de la Coca-Cola, de Firestone, de Sidor, de entrabar la negociación del contrato marco para los empleados públicos, y en el caso de los petroleros, imponer a dedo una comisión negociadora del contrato que buscaba entregar valiosas conquistas y aceptar el miserable aumento de Bs.F. 12 a la firma, que autorizara el despido de PDVSA del camarada Orlando Chirino y la división de la UNT.

En consecuencia, lo que prevalece en el proceso revolucionario es la absoluta disponibilidad de los pobres de la ciudad y el campo a seguir movilizándose en defensa de sus derechos y por la conquista de nuevas reivindicaciones coyunturales y estratégicas.En ese sentido quienes impulsamos la construcción de una herramienta política independiente de los trabajadores, somos tremendamente optimistas, mantenemos nuestra confianza absoluta en la lucha y estamos convencidos que más temprano que tarde los trabajadores y el pueblo harán la experiencia con la dirección nacionalista burguesa que encabeza Chávez, y se darán cuenta que con ella no hay perspectiva de avanzar hacia el socialismo. Para ese momento, con tenacidad nos seguimos preparando los militantes socialistas y revolucionarios, para empalmar con los millones de venezolanos y venezolanas que sí están por un auténtico socialismo que nos redima de este maldito sistema capitalista que a diario nos roba y nos condena al hambre, la miseria y la muerte.

* Militante de la Unidad Socialista de Izquierda (Voz de Los Trabajadores)

correo : trabajadores2008@yahoo.com

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 



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Miguel Ángel Hernández *

Profesor de Historia en la UCV y miembro del comité impulsor del Partido Revolución y Socialismo. Como marxista, Hernández aboga por el definitivo rompimiento con el capitalismo en Venezuela y por la construcción del socialismo.


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