Sobre el llamado que hacemos desde Marea Socialista a construir un partido de la clase trabajadora

Hablar de construir un partido de la clase trabajadora en Venezuela es en gran medida hablar de algo absolutamente nuevo. De nada sirven las auto proclamaciones, los colores o los discursos aludiendo favorablemente a las trabajadoras y los trabajadores si no se es capaz de tejer toda una serie de relaciones sociales que, al compás de un funcionamiento orgánico, permita levantar con fuerza una herramienta política para la acción y la lucha.

De esto último es que precisamente hemos adolecido los trabajadores venezolanos, los sectores populares, las mujeres y la juventud. Y, a la vez, en un altísimo porcentaje, también explica la crisis que nos han puesto a pagar nuestros enemigos (gobierno, burócratas, empresarios, banqueros …) pues hemos sido presa fácil debido a toda la desorganización, disgregación y la falta de unidad que impera en nuestra clase.

Los partidos que no son nuestros partidos

Cuando afirmamos que hemos adolecido de un partido que genuinamente nos represente, nos contenga y pelee por nuestros intereses, es porque también sabemos que muchos trabajadores hemos hecho la experiencia en organizaciones partidarias cuyo modelo y metodología no han hecho más que reproducir las relaciones hegemonizantes de este sistema capitalista, lo que, ante la falta de un verdadero ejercicio democrático interno y la imposibilidad de una vida militante para una formación que vaya acorde a lo que íntegramente somos, simplemente terminamos abandonando esos espacios que resultan controlados por burócratas y cúpulas que se valen de sus relaciones con los gobiernos de turno y el Estado para sus propósitos.

Y eso no pasa solamente con las organizaciones políticas de derecha que hacen y actúan para ganar trabajadores manipulando y de manera oportunista. Pasa también con organizaciones que se ubican a la izquierda, que llegan incluso a denunciar cuestiones importantes de la vida política y sobre la crisis, pero que son incapaces de ponerse al servicio de ninguna lucha obrera o popular para que se desarrolle en los términos que sirvan para ir abriendo canales de articulación y acumulación de fuerza con otras luchas.

Está más que claro que si en estos momentos no vemos en el panorama nacional a ningún partido político peleando codo a codo junto a los trabajadores por recuperar salarios, por recuperar el costo real de las prestaciones sociales, por lograr la libertad de los trabajadores presos, entres otros ejes, entonces esos partidos no son nuestros partidos.

No se puede dejar pasar por alto que hay un origen de clase en la composición y estructuración de esas organizaciones a la hora de evaluar y balancear su papel y su devenir político, que además se refleja en sus programas, relaciones y obviamente en su política propiamente dicha, o para decirlo más concretamente: el partido de los trabajadores tenemos que construirlo nosotros mismos.

El antipartidismo es funcional al orden reinante

A veces hasta cuesta creer un poco ver o escuchar a integrantes de ONG"S, asociaciones civiles, movimientistas y demás agrupaciones similares, como fundamentan sus posiciones antipartidistas llegando al punto de decir que los partidos políticos son algo caduco o que experiencias como lo ocurrido con la degeneración soviética y la izquierda stalinista hablan del rotundo fracaso para los explotados del mundo enrolarse en estructuras que en última instancia son autoritarias y antidemocráticas. Si, viene de ellos (los antipartido) que se ordenan en estructuras organizativas, independientemente de sus características particulares.

Pero no se puede negar que a grandes niveles es una línea que ha ganado la cabeza de un amplio sector de los trabajadores y la población en general y, en nuestro país, de manera empírica apenas si es comprensible que haya muchísima gente que no quiera saber de partidos si su referencia inmediata es, por ejemplo, el PSUV que fundó Chávez y que ahora es de la cúpula madurista y los militares.

La burguesía y la burocracia no reniegan de los partidos políticos. Al contrario, saben perfectamente de la importancia y el peso para su democracia burguesa y sus intereses. A ellos les va de perla la sinfonía antipartidista intelectualoide y posmoderna en el sentido de que cala hacia abajo, pero no van a renunciar los burgueses y los burócratas a organizar a los suyos y, a través del engaño atraer a los trabajadores para tenerlos ideologizados y por tanto atrapados en sus filas. ¿Se entiende entonces a quien le es funcional toda la propaganda antipartdista a secas?

Desde Marea Socialista hablamos de levantar un partido genuinamente revolucionario y de los trabajadores

Este paso hay que darlo. Es muchísimo lo que nos va en ello. Necesitamos potenciar nuestra conciencia de clase colectiva, recuperar el tejido social y avanzar desde el punto vista orgánico para diseñar un programa de lucha y un funcionamiento con metodología realmente obrera y popular.

A las trabajadoras y los trabajadores no nos queda otra alternativa que pelear para recuperar todo lo que nos han quitado como derechos y esa misma dinámica tiene que llevarnos estratégicamente a plantearnos el tema del poder en la perspectiva de un gobierno legítimamente nuestro, con la movilización y la pelea permanente en las calles como puntales de una nueva realidad que tenemos que forjar.

No debe haber lugares para rechazos a priori en cuanto a términos o retoricas mancilladas por cúpulas algunas. Maduro y su gobierno no es revolucionario ni socialista, todo lo contrario, es un gobierno profundamente capitalista, antiobrero, antipopular y negociador de nuestros recursos naturales con cuanto imperio les sea necesario; sea con los chinos, con los rusos o con los gringos.

Al gobierno, al régimen y a todos los patronos que le sostienen tenemos que confrontarlos lo más organizados y preparadosa que sea posible. Hay cuestiones centrales de la política económica del gobierno que están muy concatenadas a ejes como el salario, por ejemplo, la deuda, la ley antibloqueo o el proyecto de Zonas Económicas Especiales ¿Qué decimos y qée hacemos sobre todo eso? Bueno; para todo eso es el partido: para la discusión política, para la formación y para la lucha con toda la entereza y claridad que necesitamos alcanzar.

 

Ver comunicado de Marea Socialista en aporrea.org:

"Marea Socialista hace llamado a recuperar los sindicatos y forjar un partido de la clase trabajadora" 11/04/22 - www.aporrea.org/actualidad/n372872.html 



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Gustavo Martínez Rubio

Militante de Marea Socialista y de La Liga Internacional Socialista (LIS).

 gmartinez2109@gmail.com      @gmartinezru1978

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