¿Ausencia de liderazgo en América Latina?

  • A pesar de la conducta agresiva de los Estados Unidos bajo el liderazgo de Donald Trump que pretende, según lo ha, manifestado, reivindicar la Doctrina Monroe, para continuar controlando y explotando nuestros países, no se formaliza un Frente Común contra esas pretensiones, por lo que el imperio actúa por separado, contra cada uno y allí lleva todas las de ganar.

  • Uds. puede observar, en el marco de la crisis actual y la actitud belicista de Estados Unidos, como cada uno de nuestros países, unos entregando su soberanía; otros tratando de llegar a acuerdos por separado, hablando con los representante imperiales; otros criticándose mutuamente y excluyéndose, pierden la perspectiva y eso les impide conformar un frente común de defensa de nuestra región.

 

Pienso que a estas alturas de nuestra historia, trasladar toda la culpa de lo que sucede en nuestros países, a otras naciones y en particular a los Estados Unidos y países imperiales, no basta para explicar la falta de presencia y liderazgo de nuestros países en el contexto mundial.

Las fuerzas que se auto califican como revolucionarias y progresistas han sido incapaces, aunque algunas, han llegado al gobierno de conformar un frente común que en forma organizada haga valer sus derechos en el contexto internacional.

Las desavenencias internas, el egoísmo, la falta de comunicación, la falta de una plataforma común que nos permita coincidir en planes mínimos para defender nuestros intereses en un mundo, que nos ve sólo como surtidores de riqueza, más no como naciones con las cuales deben compartir en igualdad de condiciones.

Puede apreciar Ud. como llegan al gobierno algunos personajes arropados bajo el manto de un supuesto progresismo y todavía no han asumido a la presidencia, cuando comienza a dar declaraciones diferenciándose de otros gobiernos progresistas (ergo Boris en Chile no pudo ni siquiera cambiar la constitución pinochetista-Lula excluyendo a Venezuela de los Brics), separándose, manteniendo diferencias superfluas que terminan haciéndole un grave daño a toda la región.

Y esto sucede, precisamente, porque no hay un liderazgo, que a pesar de las diferencias, si es que existen, presente una plataforma común mínima para concertar y marchar como un todo en defensa de los intereses regionales.

Aprendí desde muy joven, por mi participación en eventos internacionales, que entre los países, más que amistad, hay intereses, se mueven en función de ellos y los defienden.

Esta debilidad es notoria y la utilizan otras naciones, utilizando a presidentes que llegan en nuestra región permeables al halago, a las dádivas, que comienzan coqueteos con naciones imperialistas y terminan por unos cuantos dólares y promesas, hipotecando su soberanía.

La división es el signo predominante en el liderazgo latinoamericano, la falta de comunicación entre los gobiernos para llegar a acuerdos mínimos que nos permitan avanzar, con una sola voz, en el contexto internacional.

Frente a esto signos de debilidad, está por supuesto el ojo avizor de los países que piensan en nuestra región como su patio trasero, sus manipulaciones con el dólar, las presiones sobre los gobiernos para defender sus intereses y mantenernos bajo su control.

El liderazgo en nuestra región y así lo aprecio yo, pareciera desconocer la propia historia, los lazos comunes que nos unen y se conforman sólo con honrar fechas conmemorativas, colocar estatuas en plazoletas que sólo son recordadas en fechas patrias, pero no tienen la visión para integrarnos, para vernos como un todo, entender que tenemos nuestros propios intereses comunes y que debemos defenderlos, unidos, en el contexto mundial.

El pueblo, está al margen de ese liderazgo, con sus expectativas y esperanzas, con sus necesidades, las cuales terminan siendo ahogadas por supuestos líderes de izquierda que se entronizan en los gobiernos, alejándose de los sectores populares que los han encumbrado, concluyendo en algo que ya parece un algoritmo rutinario, entregar, nuevamente, el gobierno a las fuerzas de derecha, porque ellos han sido incapaces de canalizar las necesidades de sus propios pueblos.

Este vacío, esta ausencia de liderazgo es notoria y termina siendo ahogada, por el discurso populista, la ausencia de respuesta a los problemas nacionales, muchas veces la fragmentación interna de las propias organizaciones políticas y una ausencia total de respuestas a problemas que nos son comunes en la región, pero que no se enfrentan y quedan al garete.

Esa es mi percepción sobre el liderazgo latinoamericano, a mi entender ausente y como una vela que se la lleva el viento, a la deriva, sin puertos donde anclar. De no superarse esa miopía histórica, siempre estaremos a merced de los grandes poderes imperiales que conocen de estas debilidades, las aprovechan y perpetúan su dominio sobre nuestros pueblos. "Sólo cabe progresar cuando se piensa en grande, sólo es posible avanzar cuando se mira lejos" (José Ortega y Gasset)



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Jesús Sotillo Bolívar

Docente en la UCV

 jesussotillo45@gmail.com

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