Terminó el 2025 y sigue un gobierno chavista

Terminó el 2025 y sigue un gobierno chavistaEl año 2025 cerró con un hecho que, aunque evidente para quienes conocen la historia reciente de Venezuela, resulta incómodo para los voceros de la ultraderecha nacional e internacional: el chavismo sigue gobernando. Contra todo pronóstico de las campañas mediáticas que durante meses anunciaron el "fin inevitable" del proceso bolivariano, el país amaneció en 2026 sin invasiones, sin marines desembarcando en nuestras costas y sin la guerra que se nos vendía como destino ineludible.

Durante todo el año, los grandes conglomerados mediáticos y sus operadores locales insistieron en la narrativa de que Washington preparaba una intervención militar directa. Se habló de supuestas operaciones conjuntas, de bases secretas, de planes de ocupación.

El rumor fue convertido en noticia, y la noticia en "certeza" para quienes viven de la desinformación. La ultraderecha nacional, incapaz de construir un proyecto político propio, se aferró a la fantasía de que el poder extranjero haría por ellos lo que no logran en las urnas.

La verdad es que Venezuela cerró el 2025 en paz relativa, con tensiones propias de cualquier país que defiende su soberanía, pero sin la catástrofe anunciada. El pueblo venezolano demostró una vez más que no se rinde ante el chantaje mediático ni ante la presión internacional. La supuesta invasión fue un espejismo, un recurso propagandístico para sembrar miedo y desmoralización.

La campaña de rumores no fue casual. Formó parte de la estrategia imperial de desgaste: mantener a la sociedad en estado de ansiedad permanente, erosionar la confianza en las instituciones y proyectar la imagen de un país al borde del colapso. Sin embargo, la resistencia venezolana y la capacidad de articular alianzas internacionales en defensa de la soberanía desmontaron ese guion.

El amanecer de 2026 sin guerra es más que un alivio: es una lección. La ultraderecha nacional e internacional subestimó la fuerza de un pueblo que ha aprendido a leer críticamente los mensajes de los medios y a reconocer la manipulación como arma política.

La invasión nunca llegó porque no había condiciones reales para ejecutarla, y porque el costo geopolítico de una aventura militar contra Venezuela sería demasiado alto incluso para los halcones de Washington.

Terminó el 2025 y sigue un gobierno chavista. No porque lo diga la propaganda oficial, sino porque la realidad desmintió la narrativa del miedo. Venezuela continúa su camino, con desafíos enormes, pero con la certeza de que la soberanía no se negocia ni se entrega.

La guerra que nos prometieron no ocurrió, y esa ausencia es, paradójicamente, una victoria del pueblo frente a la manipulación mediática y la arrogancia imperial.



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Oscar Bravo

Un venezolano antiimperialista. Politólogo.

 bravisimo929@gmail.com      @bravisimo929

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