Año 2026, "Match Point" a la dictadura

"Tratar en paz y silencio las urgencias más inmediatas de la humanidad" (Fragmento de mi novela Morbi Dei (Ed.Corregidor,1985).

En el preámbulo de la Carta de la Tierra se lee: "Estamos en un momento crítico de la Tierra, en el cual la humanidad debe elegir su futuro…". Así empieza. Y así termina: "Como nunca antes en la historia, el destino común nos hace un llamamiento a buscar un nuevo comienzo".

Me ha permitido permanecer en sobrevivencia, conocer a seres que se acuestan sin comer y se levantan sin saber si comerán en el día que deben enfrentar. No lo ignoro, pues veo, siento y experimento las necesidades de la mayoría de hombres y mujeres que luchan o mueren en el intento de permanecer en esta mundo, donde deberíamos todos y todas tener nuestro espacio para permanecer, nuestro pan para comer y nuestro rol a cumplir, para hacer de esta existencia algo digno de ser experimentado, con IA incluída.

Los sensibles humanistas iconoclastas, tenemos la mediana certeza, que esta vida es «algo» inasible, digna de ser experimentada en disfrute y placer, jamás una condena con fecha de vencimiento… Sólo me interesa saber que la vida debe ser ‘vivida’ como un milagro, no como un castigo.

Ante la lógica de los narco ‘justos’, la ‘benevolencia’ impasible de los generosos corruptos y los porno ‘virtuosos’, junto con la seriedad de los ‘teóricos’ fugadores, se promueve la indigencia de millones de seres humanos y se perpetra el despojo de derechos, la expoliación de la vida, la degradación de la salud, el hambre como regla y norma, las horas muertas, la vida espantosa, sin visión de modificar el horizonte pintado a mano, paisaje siniestro y verídico, al que asistimos.

La aldea global está envilecida tras el lucro, en cuyas manos se concentra la riqueza y el poder de decidir sobre la vida de comunidades enteras. Lejos de promover la armonía y el bienestar de hombres y mujeres, solo ha provocado ha despertado los bajos instintos en un mundo que expulsa a los valientes poseedores de ideales e ideas y premia a los mercenarios, los cobardes, traidores y simuladores.

El hombre que se interroga sobre su destino está siempre solo, a cada instante él pierde o gana sin que haya ninguna referencia a alguna ley común. Todo destino tiene su ritmo, una ley de compensación equilibra los desastres.

Las cosas se posaron dulcemente delante de aquellos que no podían verlas. El sol es un juguete para ciegos. No es necesario prever, no es necesario ver. Es necesario enterrarse en el corazón de la tierra: el diálogo nunca terminará… Poder contentarse con una verdad más humilde, saber que para obtener antes hay que olvidar.

«Es necesario renunciar absolutamente para ser absolutamente». Es necesario también perseverar sin esperanza de victoria. El destino otorga su chance después de un largo periplo cercano a la muerte.

Eso que pedimos con la mayor insistencia al destino, al final nos lo recuerda (el precepto queda verificado) pero nos lo acuerda más que cuando no lo esperamos más. Hay que desconfiar de las ventajas fáciles que nos ofrece un mundo que simuladamente abre sus puertas a todos los que obedecen… Pero alcancemos un estado de extrema felicidad que suprime por un tiempo la memoria de lo que jamás ocurrió.

Nada se compara con el encanto de un hombre que no esconde ninguna de sus ideas y puede expresarlas sin la menor necesidad de ofensa, sino con naturalidad y gracia ‘suma’, este rol intento asimilarlo siempre, con la espontaneidad de la emergencia, en este fin de año, donde mi cumpleaños tiene espacio y lugar, y lanzando desde este editorial mi candidatura a presidente de la República Argentina, asumiendo la responsabilidad del instante, devenido en asumirme, humildemente, como un casual "héroe" del tercer milenio, encarnando valores como valentía, abnegación y sacrificio para realizar acciones extraordinarias en beneficio de una comunidad huérfana de espejos, superando miedo y peligro para defender y ayudar a necesitados, un acto a seguir, símbolo del deber ser... Jamás negociable y apuntalado por nobles seres que apoyan esta candidatura, para terminar de una vez con la dictadura de una mascota del imperio colonizador, travestida de democrática, que soporta un pueblo en estado paria, ante la ausencia de héroes, que hoy brillan por su ausencia

¡Feliz sobrevida! ¡Feliz vida!… ¿Un 2026 posible?… El año 2026 debe ser tratado con las urgencias de un recién nacido… Quizás, sin ser un gran visionario, intentaré hacer un pronóstico de lo que acontecerá en el tiempo por venir.

Lógicamente, tomando como referencia los años transcurridos de este tercer milenio muy definitivo, en los fines impuestos por los poderes imperiales, a una degradada humanidad anestesiada y paralizada ante el potente devenir de una realidad, ya anunciada, desde la literatura, la filosofía, incluso el cine, a modo de una ficción que se ha cristalizado y se ha instalado en este planeta.

Este año 2026, no dudo, será un año de muchas protestas en todo el mundo… Protestas preñadas con y sin la energía precisa, para provocar al fin un giro de 180º en el estado de las cosas... Me refiero a la compleja interacción de sistemas culturales, sociales, políticos, económicos y ambientales a escala global, con creatividad, convicción y la colaboración de miles de millones de personas que adhieren al conocimiento de que lo esencial no ha sido llevado a cabo.

Razón y sentimiento de indignación y hartazgo por la mentira y simulación imperantes, instaladas por todos los gobiernos del carnaval rabelesiano planetario, que con vocación por el exterminio de la vida en naturaleza, impredecible en sus fines, aniquilan toda posibilidad de permanecer en armonía y paz, en espacios de solidaridad, igualdad y fraternidad indispensables para poder salir del estado presocial en que se encuentran las comunidades en el planeta…

Hablo en estas líneas de la paz que sobrepasa todo entendimiento. No hay otra. La paz está concebida en principios de cese de hostilidades, de treguas, de pausas… La paz a la que me refiero no exige condiciones, ni mediadores, ni requiere de garantías… Es simplemente… Si es victoriosa, una victoria que descansa en el renunciamiento voluntario.

Los gobiernos se han olvidado que han sido elegidos por sus comunidades en estado de franco retroceso y anomia, al menos es lo que parece y no por el establishment o las corporaciones élite de los negociados y las estafas porno-narco.

Deviene dar la bienvenida la protesta en re sostenido y las marchas con intervalos musicales en contra de la especulación, los genocidios a repetición de etnias y a favor de la relación en estado de "gracia", contra el consumo impuesto a una humanidad en estado de cobardía, eliminando su historia, por el bombardeo mediático permanente, de cualquier cosa que aliente a anestesiar, a lobotomizar, a perder la calidad de «ser».

Año 2026, sumados todos los números da 10. No está mal… ¿Será un buen año? ¿para quién? ¿importa?… Los budistas tienen una creencia, que comparto: no pensar en el pasado ni tampoco en el futuro.

El pasado no lo podemos cambiar… Sobre el futuro no sabemos. Ergo… Hay que vivir el día a día, como diría Buda desde Sarnath, India, hace 2.500 años… Así que el 2026 vivámoslo día a día, disfrutando de esta existencia, sin molestar a los demás… tratando en paz y silencio las urgencias más inmediatas de nuestra comunidad.



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