Las inciertas claves de una victoria eléctrica

Comienzo insistiendo en que el paso a una actitud escuálida beligerante lo logra la guerra irrestricta contra Venezuela, llevando a la gente a una situación de desconcierto, que puede tener raíz emocional, social, económica, política, moral, entre otras, y luego del desconcierto a la incredulidad. En tal sentido valga el alerta respecto de toda acción u omisión comunicacional, que contribuya al desconcierto, no solo en relación al tema eléctrico sino a todo tema que afecte la gestión de lo cotidiano para el pueblo.

Sobre el tapete se encuentra como tema crucial la urgencia de una pronta y duradera solución a la crisis eléctrica producida por reiterados, sistemáticos y progresivos ataques al Sistema Eléctrico Nacional (SEN).

El campo opositor, en boca del autoproclamado Juan Guaido, ha dejado claro y especificado que los ataques y sabotajes a los servicios, principalmente la electricidad, sólo se acabaran de su parte, si se le permite a los EEUU derrocar a Maduro y ponerlo a él (Guiadó) como presidente de un gobierno de facto, más claramente una dictadura de derecha, en Venezuela.

Es preciso entonces definir claramente desde el campo patriota los términos de nuestra victoria en esta materia, puesto que dada la necesidad de resolver la situación eléctrica no nos basta como objetivo impedir el golpe de Estado que agencian los gringos, sino especificar cuáles son las claves y los objetivos concretos que al ser alcanzados nos darán la victoria sostenible en materia eléctrica.

En 2016 el SEN se vio severamente afectado por un fenómeno natural (sequía), y en ese momento se convocó al pueblo a grandes objetivos, aunque muy concretos: teníamos que recuperar un nivel de agua en el embalse del Guri señalado por una cota de al menos 263 msnm, a partir de lo cual lograríamos la deseada estabilidad del sistema.

Esa meta la logramos gracias a acciones concretas, explicadas por el Gobierno, que cada quien pudo implementar, así como a un exigente plan de administración de carga que supuso cambios sustanciales en patrones y rutinas de vida de la mayoría de la población, la cual lo acató mayoritariamente de manera ciudadana y muchos hasta de manera heroica, una vez fueron claramente definidos los términos, las claves, de la victoria a alcanzar.

En esta ocasión, el problema es que no nos enfrentamos a un fenómeno natural cuyo comportamiento estaba sistematizado mediante instrumentos técnicos de medición y predicción, sino a un enemigo geopolítico consciente y, por tanto, capaz de variar sus formas y momentos de dañarnos, de atacarnos.

La situación es aun más compleja porque cualquier acción recíproca nuestra contra quien nos ataca u otra dirigida a reducir, como corresponde en una guerra, a sus operadores nacionales sería la causa de guerra que están tratando de fabricar para pasar de los ataques que hasta ahora han hecho, de tipo diplomático, financiero, comercial, mediático, cambiario, monetario, psicológico, y ahora eléctrico, entre otros, al ataque militar franco y directo.

Sin embargo, aunado al amplio respaldo popular interno, el Gobierno Bolivariano no está sólo en el mundo. Con esos respaldos (base social nacional y fuertes aliados internacionales) hay que subir la apuesta, robusteciendo el SEN mediante la capacidad de autoaislamiento y autonomía de las plantas termoeléctricas instaladas en el país, derrotando militarmente a las células dedicadas a sabotear las instalaciones y redes del servicio de electricidad, de ser necesaria la implementación de nuevos planes de administración de cargas oportunamente informados a la población, creación con apoyo internacional de unidades de guerra cibernética que al tiempo que nos coloque en mejor posición defensiva nos otorgue capacidad ofensiva, e incluso, siendo el caso que la capacidad tecnológica del agresor gobierno norteamericano sea definitivamente superior a la nuestra para un desenlace a nuestro favor en el plano eléctrico, identificar de cara al pueblo el plano y los términos en los que tendría que darse la lucha para obtener la deseada victoria.

De mi parte estoy convencido, y es donde creo que debemos tener cada vez más conciencia, de que la situación eléctrica no se debe a razones técnicas y si bien hay que tomar medidas en ese plano, no es en dicho plano donde se ganara la estabilidad no ya del SEN sino de la vida de la nación. Ni siquiera en el plano político interno es donde debemos obtener la victoria ya que un conjunto de victorias electorales desde la ANC hasta las presidenciales del 20-05-2018 no le bastan al imperialismo para frenarse en su desespero por tomar el control de los recursos estratégicos que tiene el país. Ni es tampoco solo en el plano político internacional ya que no le ha bastado a los USA las que hemos obtenido en la OEA y en Consejo de Seguridad de la ONU cada vez que han pretendido conseguir una condena que los habilite para intervenir nuestra nación.

Es en el plano geopolítico internacional en el que hay que derrotar al imperialismo, ayudando a acelerar las causas de su desespero, es decir su decadencia y declive frente a potencias emergentes. Por eso, como pueblo debemos acompañar al gobierno en la ruta de profundizar la cooperación económica, política y militar con Rusia, China y demás aliados estratégicos para hacer de Venezuela el punto de apoyo arquimédeo para mover las actuales bases del mundo unipolar que padecemos y que nos hace padecer.

La lucha es larga y difícil pero el mundo, por su bien, debe darla, y si hay pueblo en el mundo con conciencia y valor para protagonizarla es el pueblo venezolano.



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Luis Fedemarx Gamboa


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