Aquellos días de liceo y estudios de fotografía

A mediados de los años 70 del siglo XX con mi amigo Yusti leíamos algunos libros de poemas y también a Italo Calvino que lo habíamos tomado como un escritor extraordinario, a veces teníamos la obligación de caer en discusiones baladíes   con los chicos que algunos parecían amigos, unos militaban con más vehemencia que otros en la Liga Socialista, Comité de Luchas Populares o Ruptura era muy fácil identificarlos con sus botas de montaña y sus camisas de caqui, las uñas manchadas con restos de pintura aerosol y sus libritos editados en Albania, Corea del Norte o China, algunos con sus peroratas militantes a favor de Kampuchea Democrática y Pol Pot (Kampuchea por cierto era de todo menos democrática).

Yo tomaba unos talleres de fotografía en la Escuela Ramon Zapata (Hoy condenada a desaparecer debido a la desidia del gobierno de Rafael Lacava) en fin en medio de esas vorágines verbales de discursos interminables, lo que era de notar es que ninguno creía en la democracia o en la libertad de expresión, era eso lo que se percibía en la lecturas y en los libretos militantes que sufrían el sudor de sus axilas desde las Cinco Tesis del camarada Mao Tse Tung pasando por el albanes Enver Hoxha y llegando a la paranoia suprema de Kim Il-sung.

Recuerdo que en la facultad de educación de la Universidad de Carabobo entre caras de sueño y bostezos se veía a aquellos contemporáneos nuestros con sus textos y haciéndonos invitaciones a participar en sus llamados círculos de estudio, un par de veces asistimos y entre los comentarios de un tal chirinos que al parecer sufría de miedo escénico ya que tartamudeaba y los comentarios en voz alta del guayacol perdíamos el poco encanto que ya se tenía al verlos con sus botas de montaña a un lado de una autopista.

Esa etapa la creíamos superada al llegar los años 80 pero la inclemencia de los acontecimientos intelectuales parecía no tener fin, ya superadas las lecturas de Italo Calvino o algún poeta maldito nos encontramos en las lacrimógenas lecturas de Corin Tellado y las canciones de grupos andinos del cono sur. Los viejos amigos ya estaban por ahí buscando en sus viejas lecturas nuevas formas de comportamiento social, ya no éramos adolescentes y además habíamos leído todo lo que caía de España desde la revista El Viejo Topo, hasta la Revista Libre y el Informe Padilla (Este último episodio de Cuba nos pareció una catástrofe a la libertad de creación).

Los viejos lectores de obras que nos siguen pareciendo indigestas se desenvolvían entre las cuatro paredes y mientras caminaban en círculos y se colocaban alguna   capucha y estrenaban alguna consigna, el nuevo cóctel molotov y acusaciones a todo aquel que disintiere de sus creencias “incontrovertibles”. La cronología y la línea del tiempo está ahí solo y poco cambio ya las lecturas tuvieron tiempo de llevarlas a la práctica, se volvieron unos practicantes absolutos de sus lecturas, no eran una guía para la acción, eran más que eso se había convertido en guardianes de la fe una verdadera doctrina inquisitorial aderezada con frases revolucionarias de algún manual o gacetilla de los años 70s, otros se les como al "flaco" Gustavo por las inmediaciones del Cine Tropical donde se estrenaba alguna película con gran calidez (claro está calidez revolucionaria)

El fruto vivencial de aquellos chicos que hoy gobiernan fue el mismo que el de los estados totalitarios la ineficiencia y la corrupción fueron el mascarón de proa de esas naciones desdichadas, poco o nada diferenciaba al dictador de Albania con Pinochet salvo que en Chile hubo menos asesinados, ambos regímenes fueron oscuros y perversos y los años nos enseñan que poco o nada de diferencia existe entre Hitler y Pol Pot si de criminalidad hablamos, solo que Hitler asesinaba blancos europeos y Pol Pot mataba a los otros no blancos y no europeos.

No hay una sola frase del discurso totalitario en Venezuela de los últimos trece años que pueda ser recuperada, ni un gesto humanitario, ni una acción que tenga visos de honestidad o gentileza. Los poetas orgánicos, los artistas digeridos, las palabras permitidas no tuvieron un gramo de encanto a ningún buen oído. Escuchar al hoy residente en el norte continental era como escuchar un recital de comisarios del Santo Oficio en los años más severos de la inquisición. Mi ultima visita a Venezuela los escuche hablar con admiración de la última aparición del Potro Álvarez y gritar “Así es que se gobierna” mientras usaban su uniforme kaki mientras soñaban con campos de batalla futuros donde el enemigo imperialista se rendía en masa, otros planificaban la invasión a Nueva York con nicolasito al frente de la valientes tropas, en mi sector de vida  El Palotal en Valencia la de Venezuela “el negro” mataba un perrito por accidente según comentaba el mismo, mientras jugaba una partida de treinta y uno con unas viejas barajas españolas.

Creo que esta parte del siglo XXI venezolana será recordada, como la era Maduro como en República Dominicana se recuerda aquellos años oscuros como la era Trujillo y lo demás es silencio.

El tirano dominicano también tenía sus cancioncitas y sus compositores. https://www.youtube.com/watch?v=plKPhaCtxxE

El que nos tocó sufrir también tuvo quien le cantara: https://www.dailymotion.com/video/x9y1hqq

Nada que lamentar, aunque por más que se tongonee siempre se les ve el bojote.    



Esta nota ha sido leída aproximadamente 175 veces.



Yuri Valecillo


Visite el perfil de Yuri Valecillo para ver el listado de todos sus artículos en Aporrea.


Noticias Recientes:

Comparte en las redes sociales


Síguenos en Facebook y Twitter



Yuri Valecillo

Yuri Valecillo

Más artículos de este autor


Notas relacionadas

Revise artículos similares en la sección:
Movimiento Estudiantil, Educación


Revise artículos similares en la sección:
Ideología y Socialismo del Siglo XXI