Operación David

En el 2011, la CIA, el MOSSAD y la OTAN contrataron y armaron cientos de mercenarios en la región de Mazar-i-Sharif de Afganistán, a través de la compañía de seguridad Blackwater Worldwide, para ingresar a Libia y derrocar el gobierno de Muammar Al Caddafi; con el fin último de permitir a países capitalistas de occidente apoderarse de las reservas de petróleo.

Los mismos mercenarios que, un año y medio después, fueron grabados torturando vilmente a civiles secuestrados; cuyo video fue divulgado por la bloguera Leonor Massanet. Igualmente fueron contratados mercenarios en Francia, Inglaterra y Qatar; algunos apresados por las fuerzas militares leales al gobierno libio, según información suministrada en esa oportunidad por el portal marfileño Abidjan en direct. Es de acotar que hace años, la empresa Blackwater (ahora Academi) y sus filiales operan abiertamente en Colombia, México, Perú, Guatemala, Honduras, Guyana, Trinidad y Tobago, y Barbados; siendo Academi la contratista privada más importante del Departamento de Estado norteamericano y la CIA.

Pero recordemos como en febrero de 2011, la oposición libia comenzó a violentar las calles de Bengasi, donde existía un número importante de opositores, exigiendo supuestas mejores condiciones de vida. Luego de ocasionar numerosos asesinatos en esa ciudad, la Corte Penal Internacional inició una investigación por supuestos crímenes de lesa humanidad cometidos en contra de los manifestantes; para sucederle un paquete de sanciones impuestas a Gaddafi y demás funcionarios del gobierno de Libia, y la oposición creaba un gobierno paralelo dirigido por Mustafá Abul Jalil, altamente apoyado por gobiernos títeres de EEUU.

No contentos con ello, la OTAN acusó a Gaddafi de bombardear a la población, cuando la fuerzas militares leales retomaron el control de Ras Lanuf y detener el avance de los rebeldes sobre Sirte. De ahí es que, en el noreste de Libia, se inicia la invasión mercenaria para supuestamente proteger a los civiles; mientras los gobiernos de EEUU, Francia, Reino Unido y Alemania, comienzan a retirar el personal de sus embajadas junto a los familiares, al igual que algunos gobiernos africanos.

En marzo de ese año, comenzó el ataque estadounidense con misiles tomahawk lanzados desde el mar; en abril, aviones Predator tirotean al ejército libio, se suministran armas a los opositores y se intensifica la escalada militar en contra del gobierno de Gaddafi; con las consecuencias ya conocidas.

Casi el mismo guion que viene aplicando el departamento de Estado de los EEUU, junto con la CIA, el MOSSAD y la OTAN, contra nuestro país hace varias semanas; como las guarimbas asesinas en sectores urbanos opositores, la intención de crear un gobierno paralelo, las sanciones contra el presidente Maduro y otras personas, gobiernos sumisos que torpedean constantemente al gobierno y no reconocen la Asamblea Nacional Constituyente, las recientes declaraciones del director de la CIA Mike Pompeo así como las del secretario de Estado Rex Tillerson, el retiro del personal de la embajada estadounidense y sus familiares, hasta llegar al intento de tomar militarmente el Fuerte Paramacay en Naguanagua; en el marco de un plan mercenario fraguado desde EEUU denominado Operación David.

La idea de asaltar este Fuerte, consistió en un globo de ensayo: conocer la reacción tanto de la FANB como del pueblo venezolano; siendo la primera bien contundente, no así la segunda, cuando observamos al pueblo chavista de Naguanagua y Valencia no presentarse en la inmediaciones del Fuerte para brindar su apoyo a las fuerzas leales a la Revolución, durante ni después de controlada la situación. Esta debilidad ya fue anotada y será tomada en cuenta para sucesivos intentos de mayor escala, con mercenarios contratados principalmente en Colombia, México, Honduras y Perú.

Un fuerte golpe contra la Operación David, resultó el viernes pasado con la aprensión de quienes comandaban el asalto al Fuerte Paramacay; mientras que el presidente de EEUU Donald Trump, anunciaba ese mismo día la opción militar para intervenir en nuestro país, la cual fue condenada por la gran mayoría de los países de la región. Sin embargo, tal opción debemos asociarlo con los planes de la CIA, el MOSSAD y la OTAN para emprender el guion de Libia en Venezuela; aunque hayan manifestado públicamente no conocer instrucción alguna por parte del presidente Trump, lo cual es obvio porque el plan mercenario continuará en forma encubierta.

 

 



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Sergio García Ponce

Ex-vicerrector de Desarrollo Territorial de la Universidad Bolivariana de Venezuela (UBV).

 sagarciap@yahoo.es

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