La urgencia de medidas de política económica: algunas propuestas

La difícil coyuntura económica y los continuos titubeos (1) en el más alto (y nuevo) gobierno han impedido que hasta el momento se pongan en vigor una serie de medidas graduales, pero urgentes, para enfrentar los principales problemas económicos y financieros de corto plazo, entre ellos el repunte inflacionario y la alarmante desaceleración del Producto Interno Bruto.

Ambos síntomas negativos tienen un punto en común: el ataque cambiario. Sectores económicos fácticos, nacionales e internacionales, han sido exitosos en la ejecución de una agenda que persigue ampliar la brecha entre el tipo de cambio oficial y el tipo de cambio paralelo. Ejerciendo una presión mediática para obligar al gobierno a devaluar, como efectivamente lo hizo en febrero pasado. Es imprescindible desarmar de inmediato esta estrategia desestabilizadora que amenaza con consolidar un cuadro de estanflación (estancamiento con inflación).

La intención de este análisis es contribuir propositivamente a la toma de decisiones en materia de política económica, centrado principalmente en la preocupación de garantizar la continuidad del proceso político y del apoyo popular de la opción socialista.

El futuro inmediato del naciente chavismo (como movimiento claramente revolucionario) y de la gestión de gobierno del presidente Nicolás Maduro dependerá, entre otros factores principales, de la política económica que lleve a cabo en los siguientes meses. Este primer gobierno chavista, presidido por Maduro, debe tener una política económica que se diferencie sustancialmente de aquellas prácticas de sesgo monetarista, neoliberal y pro-capitalista que apuntan a “recobrar los equilibrios,  las buenas prácticas y la competitividad del tipo de cambio” a costa de la reducción del costo laboral, contracción de las actividades productivas, pérdida de soberanía económica, desempleo y deterioro de los indicadores sociales.

El gobierno de Maduro no debe iniciarse con políticas económicas que: a) afecten el ingreso y el empleo de los trabajadores, es decir de la principal base de apoyo del chavismo; y, b) comprometan el margen de maniobra y la independencia de la misma política económica en el futuro, especialmente medidas que incrementen la dependencia con el capital financiero nacional e internacional.

Superar los tropiezos: aprendizajes políticos de la devaluación de febrero

La medida de devaluación tiene una incidencia negativa sobre las remuneraciones de los trabajadores y sobre el apoyo político al chavismo.

El ajuste del tipo de cambio debió tener un impacto, no despreciable, sobre el resultado electoral y sobre la dimensión subjetiva de la lucha política.   En este segundo aspecto, la medida causó confusión entre el pueblo que venía expresando su apoyo al gobierno de Chávez y entre no pocas organizaciones políticas y militantes revolucionarios. De hecho, fue una medida esperada por los representantes del capital  (nacional e internacional) quienes ya tenían preparada una estrategia para acusar al gobierno de aplicar un “paquetazo rojo”.

Pero esa medida ya se tomó, y su impertinencia ya está cobrando su cuota política.  Aprendamos la lección con autocrítica, pero tomando distancia de la crítica paralítica y oportunista, asumiendo una crítica propositiva. Se trata de construir propuestas desde y para las bases populares chavistas contribuyendo con la unidad pueblo-gobierno-fuerzas armadas.   Tenemos que defender el primer gobierno chavista dándole herramientas para mantener su independencia.

Un aspecto del diagnóstico: Los diques y las filtraciones de la economía venezolana

Por razones de brevedad, resaltaremos sólo un aspecto importante del diagnóstico para comprender la actual coyuntura económica. Empecemos por resaltar que una de las contradicciones inmanente al funcionamiento de la economía venezolana, es su incapacidad para retener el ingreso externo proveniente de su principal fuente de exportación. La economía venezolana tiene dos productos principales de exportación: petróleo y dólares.

Ciertamente, la burguesía venezolana se ha especializado en una actividad exportadora muy rentable y que no implica un gran esfuerzo productivo: es altamente eficiente capturando, empaquetando y enviando los petrodólares al exterior. Los activos del sector privado en el exterior alcanzaron  un extraordinario saldo a finales del año 2012, de 160.279 millones de dólares. ¡Esta cifra representa más de 5 veces las reservas internacionales! Buena parte de estos activos están en cuentas bancarias (2).

Se deben tomar medidas que fortalezcan el control de capitales, para que este desangramiento de la economía venezolana no continúe a este ritmo.

Los poderes fácticos se han valido de la existencia de mecanismos de endeudamiento utilizados por el gobierno. Instrumentos como la emisión de deuda indexada en dólares y las anteriores notas estructurales (recomendados por asesores vinculados con los poderes del capital financiero internacional), son tan fatales como la cocaína para el ser humano: crean euforia en el organismo económico, luego (al no resolver el problema fiscal en forma estructural) crean adicción y finalmente terminan matando.

Los poseedores (tenedores) últimos de estos bonos, serán los primeros que promocionarán la devaluación, para revalorizar sus activos en bolívares y continuar con esta centrífuga financiera que permite capturar exponencialmente grandes cantidades de recursos que se trasladan a otros circuitos de acumulación financiera. Dentro de un año o dos, el gobierno será nuevamente arrinconado por los promotores de la devaluación, y como no ha diversificado las fuentes de ingreso y no ha aumentado la eficiencia de la burocracia pública, se verá obligado a devaluar. Este es el círculo vicioso del endeudamiento-devaluación-inflación-devaluación. Finalmente, justificará un nuevo endeudamiento externo (directo o indirecto). Y así se reinicia un ciclo mortal que lleva a la reducción de la soberanía en la elaboración de políticas económicas.

No sólo diagnósticos: algunas propuestas de política económica

En forma esquemática se proponen algunas medidas que abordan más el corto plazo.  Las medidas más estructurales las plantearemos en una próxima entrega (3).

1.      Centralizar la gerencia de los fondos y de los activos externos en poder del sector público

No estamos frente a una grave situación de crisis o restricción externa, sino frente a una situación que reclama urgentemente el manejo eficiente de los activos externos y de los flujos de caja. A corto plazo, se tienen que identificar los fondos existentes y administrarlos bajo un criterio de superación de la iliquidez en la coyuntura, ya que muchos de ellos están siendo administrados con criterios de rentabilidad financiera y de inversión a largo plazo. La erogación de estos fondos es cuantiosa y descontrolada.

No se trata sólo de fortalecer las reservas internacionales con fines cambiarios (que por demás es obligatorio para detener la escalada del paralelo), sino con el propósito de garantizar el abastecimiento y mantener el ritmo de actividad económica necesario.

2.      Cambios en la estructura de financiamiento del Estado y mejorar la eficiencia del nuevo marco institucional de la distribución de la renta petrolera

Más que un problema ortodoxo de déficit o de crisis fiscal, estamos frente a un desorden y descoordinación de los diferentes niveles de fondos públicos. Estamos frente a un problema de Flujos de Caja, y el tratamiento de este no se debe abordar de forma homogénea, sino de forma particular, específica y coordinada.

Se impone una reprogramación del flujo de la Tesorería por parte de la ONAPRE y Tesorería Nacional, que debería facilitar el manejo de la ejecución presupuestaria, sin necesidad de otros endeudamientos en dólares o de la devaluación fiscalista. Se impone una solución al flujo de caja de PDVSA sin que esta solución traslade el problema al BCV, contagiándolo de su desequilibrio.

Estas medidas de corto plazo deben estar acompañadas de medidas más estructurales como la reestructuración tributaria, especialmente en el diseño e implementación de tributos no petroleros de carácter progresivo, disminuyendo el peso altamente regresivo del (IVA).

3.      Iniciar ahora el diseño de la reestructuración tributaria

La reestructuración tributaria no petrolera,  es un programa de mediano plazo, pero su diseño y su viabilidad deben construirse  de inmediato.  A mediano plazo la reforma fiscal debe aplicarse en forma ineludible si se quiere garantizar la sostenibilidad del modelo socio-económico chavista. Dentro de la economía venezolana hay recursos financieros que pueden ser captados por el Estado en beneficio de la estrategia trazada por el segundo plan socialista.

Hay que enfrentar las estrategias económica-financieras, que incluyan el endeudamiento externo. Esta estrategia ya está en curso, protagonizadas por operadores locales del capital financiero transnacional. Los trabajadores y el movimiento popular revolucionario deben oponerse al incremento del endeudamiento externo,  porque -como ya sabemos- el aumento de la deuda externa es el camino de la dependencia, es decir es el camino al infierno.

4.      Cambios en el sistema de administración de divisas

La creación del Órgano Superior Cambiario es una medida que avanza en el camino correcto. Sin embargo, existen poderes fácticos dentro del gobierno que actualmente  conspiran para que este esfuerzo fracase. Tratando de boicotear su funcionamiento y se termine desmontando el control de cambios.

Mejorar la eficiencia y la efectividad del control de cambio es fundamental para desmantelar los estímulos que actualmente explican el ascenso del mercado paralelo.

Se requiere una inyección urgente y significativa de liquidez en el saldo de divisas operativas que maneja el BCV, para que se atiendan los cuellos de botella que la nueva administración de CADIVI está intentando resolver. Esta inyección y reforzamiento de la liquidez en divisas se puede hacer en cuestión de horas.

5.  Garantizar el abastecimiento de bienes salarios. Fortalecer a MERCAL

Dentro de esta línea es fundamental garantizar el abastecimiento alimentario. No sólo es un problema de precios sino de disponibilidad de productos. Es por eso que: a) se debe reforzar la Misión Mercal; b ) se debe hacer una revisión de los procesos de Mercal y PDVAL, con el objetivo de ampliar su cobertura en forma significativa; c) se debe aumentar la seguridad alimentaria en rubros alimenticos fundamentales.

En el corto plazo, se debe garantizar el abastecimiento de los principales rubros alimentarios y de aquellos rubros que causan malestar en la población, como medicinas para enfermedades como la diabetes, insuficiencia renal, entre otras, así como la provisión de medicinas para los niños. No deben faltar en las estanterías artículos como pañales, papel sanitario, etc.

Como gran parte de la provisión de alimentos se hace a través de las importaciones, es importante que los mecanismos actualmente existentes mejoren su transparencia en las compras y se disminuya las ineficiencias, los desvíos, los negocios con traders internacionales que dejan pingües ganancias a funcionarios corruptos.

6.      Disminuir el poder del capital financiero parasitario

Tenemos una economía secuestrada por la banca privada. La oligarquía del dinero tiene en la revolución bolivariana uno de los negocios más lucrativos en cuanto no necesita vivir de los depósitos del público, ni de la intermediación entre ahorristas e  inversionistas, sino que dispone de la provisión de recursos abundantes provistos por la renta petrolera a través de los organismos públicos.

Hay que avanzar hacia el control y disciplinamiento de la banca privada.

7.      Fortalecer la planificación

Relanzar la Comisión Central de Planificación. Ningún proceso de transformación socialista ha podido madurar sin la planificación. La Comisión Central de Planificación no es incompatible con el poder comunal y con la planificación local, tal como fue atacada por algunos cultores fetichistas del poder comunal y de la planificación local.

Si no ponemos orden en el manejo de los recursos públicos, disciplina en el cumplimiento de  las decisiones de Estado y coherencia entre la estrategia del  Plan Socialista y las decisiones operativas…¡nos iremos simplemente al carajo!   Y, por unos 50 años; el pueblo no querrá saber de socialismo.

8.      Recomponer el ingreso laboral y mantener el empleo de los trabajadores

Es fundamental la recuperación del salario, del ingreso familiar y el mantenimiento del empleo. Cuando hablamos de salarios no nos limitamos al salario mínimo, sino a todos los salarios de la economía. Especialmente al sector privado donde las remuneraciones están rezagadas. Cuando nos referimos al ingreso familiar incluimos, además de las remuneraciones, las misiones, el sistema de salud, el sistema educativo y el sistema cultural.

Ahora bien, esta necesaria recomposición de los ingresos laborales no debe limitarse a las acciones del gobierno en cuanto a salario mínimo y misiones. Luego que el gobierno hace lo suyo, el sector laboral organizado debe profundizar esta lucha por mejores remuneraciones, especialmente en el sector privado. Esto significa profundizar la lucha de clases bajo la organización política, en los diferentes espacios vitales: el lugar de trabajo, el lugar de habitación (el barrio, la urbanización…) y la calle.

El aumento del salario mínimo anunciado, el Primero de Mayo, por el Presidente Maduro, va en camino correcto. Sin embargo, el proceso inflacionario actualmente en marcha exige por parte de los trabajadores organizados una actitud más activa.

9.      Enfrentar la corrupción como obstáculo económico

El nivel de corrupción e ineficiencia es otro factor que no solamente incide en el desgaste del modelo político actual y que conspira contra la esperanzas de muchos seres que creemos en una sociedad socialista justa. La práctica generalizada de la corrupción por grupos o castas enquistada en el aparato del Estado, es además uno de los principales obstáculos para construir un modelo económico socialista.

La tolerancia hacia la corrupción se ha convertido en una cultura, esta cultura de la corrupción tiene diversas expresiones en el peculado, el desvío de fondos, la negociación de recursos naturales (como el oro y el  coltán) y  la práctica del nepotismo.

La ética socialista, el modelaje de buen proceder revolucionario, ha sido -en la historia del movimiento socialista- una de las fuerzas subjetivas más poderosas. Se trata de seguir, hasta las últimas consecuencias, la orientación contenida en la frase expresada por el Presidente Maduro, en ocasión de la instalación oficial del Consejo de Estado de la República de Venezuela:

“…no hay ladrón socialista, no hay, no hay corrupto socialista, ahí capturamos a uno, puede ser que tuviera una boina roja, pero en su alma tenía el capitalismo, tenía a Judas, tenía la traición al voto de confianza que se le dio. Podemos construir una sociedad de hombres y mujeres honestos, un Estado que funcione de manera eficiente y honesta, si podemos…” (Nicolás Maduro, 11/06/2013)

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NOTAS:

(1)   Diversos voceros gubernamentales han anunciado que vienen varías medidas para enfrentar el problema cambiario, pero no terminan de cuajar como medidas. Mientras, por otro lado, las medidas tomadas como la constitución del Órgano Superior Cambiario y el SICAD son letra muerta de Gaceta Oficial porque no están funcionando (o el poder financiero boicotea su funcionamiento).
(2)   FUENTE: Banco Central de Venezuela. En http://www.bcv.org.ve/c2/indicadores.asp
(3)   Temas como la industrialización y la producción agrícola, son parte importante del corazón de la discusión sobre el modelo de acumulación y el estilo de desarrollo. Sin embargo, estas propuestas se centran en la coyuntura adversa que atraviesa la economía venezolana y la necesidad de tomar medidas urgentes.



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Simón Andrés Zúñiga

Economista Venezolano, Sociedad de Economía Política Crítica (SER)


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