Geopolítica alimentaria II: Semillas, poder multinacional e interacción social mundial

Venezuela, al inicio de este siglo XXI y bajo la batuta del gobierno de Comandante Eterno, Hugo Chávez, dedicó un importante esfuerzo institucional a diseñar el Plan Nacional de Semillas. El equipo de trabajo fue muy amplio, y tuve la suerte de coordinar su montaje con la dirección de aquel recordado Presidente del INIA, Prudencio Chacón. Ha sido el plan más innovador en la historia de la ciencia y la tecnología agrícola de nuestro país, e incluso muy reconocido en Latinoamérica. También fue el concepto más incomprendido por la burocracia oficial del momento. Los ministros y viceministros de la agricultura querían inmediatismo, y siempre pusieron de barrera la pregunta ¿Dónde está la semilla? Y se les respondía: en pequeñas cavas, esperando que los avances genéticos en mejoramiento vegetal sean parte de una política de Estado. Y los bellacos, respondían: díganme mejor donde hay para mandarla a buscar y la importamos. Así, estuvieron reticentes varios ministros, mientras las importaciones de semilla seguían su ritmo ascendente y preocupante. Algunos de estos burócratas trajeron semilla de papa contaminada, que generó una conmoción en los andes venezolanos y fueron destituidos; en tanto el plan tomaba forma y la ministra de Ciencia y Tecnología, Yadira Córdova, exigió al INIA tres proyectos de envergadura, y este fue uno. Dentro de las cualidades del plan de semilla que se diseñaba, la mejor era su condición de inaplazable.

Sucedió que tanto la Ministra, como el Presidente de INIA viajaron a México a un encuentro con los movimientos sin tierra y similares, y una llamada de la Presidencia de la República nos convocó a explicar el Plan Nacional de Semillas. No hubo tiempo de pedir permiso a los viajeros, fuimos y nos sometieron a un interrogatorio maravilloso. Hurgaron nuestras mentes con preguntas muy complejas a las cuales le teníamos respuesta; y a la final, cuando pasamos el examen, nos preguntaron si todo esto que conversamos estaba escrito, asentimos y quedamos en entregar una copia mejorada casi de inmediato. Para mi forma de ser, considero que fue una reunión donde la autoridad de los argumentos estaba por encima del argumento de la autoridad, como fue lo anterior y habitual en las reuniones con la burocracia del ministerio del ramo agrícola. La tarea adicional fue que la pequeña misión que asistió a la reunión se sentaría a escribir en una página o menos una propuesta para que el Presidente Chávez se motivara. Después de unas horas sin dar pie con bola, nos preguntamos qué sucedería si una conspiración internacional frenara la suplencia de semillas al país. Y vino la luz. La propuesta se llamó Se avecina un paro de semillas. Ya habíamos vivido el golpe de Estado, el maldito paro petrolero y la calle estaba caliente aún. La percepción del Comandante Chávez fue atinada en darle alta prioridad al Plan Nacional de Semillas, y lo enmarcó en el contexto de dependencia internacional. Todo lo demás lleva desarrollándose 12 años, con adelantos y atrasos, con organización y a la desbandada, en medio de profundas contradicciones pero, es una prioridad frente a la vulnerabilidad política de la dependencia en semillas.

Todavía hay relictos de importadores de semillas haciendo de las suyas. Lo más grave es que las semillas de híbridos de maíz están en manos de las multinacionales de semilla, y hemos alertado sobre los efectos de un posible paro maicero. Sin embargo, ya se tienen híbridos nacionales que hay que ensamblar adecuadamente y además se tienen las variedades rendidoras de maíces blancos y amarillo. La producción de maíz crecerá sustentablemente si reducimos al máximo la importación de semilla de maíz; frenemos la voracidad de algunos que quieren importar semilla de arroz y otros que quisieron importar masivamente semilla asexual de caña de azúcar desde Brasil. En esta inercia importadora de semillas, pudiera decirse que aquellos que intentan mantener la dependencia tecnológica en semillas estratégicas son traidores a la Patria, a los ideales de la independencia, y deben alejarse de la proximidad de la formación de decisiones de orden político. Con la suerte que el Ministro actual públicamente en sus programas dominicales ha señalado la conveniencia de superar todos estos entuertos.

Entretanto esto sucede en nuestro país, en el mundo las Multinacionales de las semillas siguen en su empeño de preñar el mundo de transgénicos. Así, mediante prácticas de filantropismo tecnológico han subsidiado la siembra de cultivos transgénicos en África, con la esperanza de hacerlos dependientes de sus semillas. Tienen invadida a América Latina,.Y China, ha comparado por una cifra equivalente al ingreso petrolero actual de nuestra Patria al monstruo Syngenta, y con ello adquirió las colecciones genómicas de los parentales de maíces híbridos y todo el banco de germoplasma de maíz manejado para hacer los OGM. De manera que, además de las multinacionales del imperialismo capitalista, China entrará al mercado de semillas de maíces con la misma filosofía de dominio de mercados de semillas, no de aliado político. Eso es interesante, también hay que cuidarse de los amigos circunstanciales. Ya tenemos la experiencia en nuestro continente de la regresiva y fallida relación de cooperación con Brasil, Argentina y Uruguay.

Pero hay otras opciones, en estos 12 años que lleva el Plan Nacional de Semillas de Venezuela, hay un despertar en los 1200 millones de productores campesinos del mundo por disponer de semilla gobernada por las comunidades y las familias. Es todo un movimiento social y político de la contra-dependencia frente a las empresas multinacionales, se han incrementado los bancos locales de semilla en el mundo, las ferias de semilla, los sistemas de intercambio, aunque en algunos países existe una prohibición estricta con base legal a los intercambios de semilla, a la difusión de las semillas locales. Han proliferado los guardianes de la semilla autóctona en el mundo, los vigilantes militantes de la biodiversidad, atentos a la erosión genética de sus principales cultivos. También, han aparecido organizaciones que promueven el uso de cultivares de origen tecnológico formal de uso libre, sin protección intelectual y sin contratos de licencia de uso onerosas. Especialmente se consiguen variedades libres de hortalizas en diferentes partes del mundo que pueden servir para ampliar la base genética de nuestra disponibilidad de materiales.

Hay todo un movimiento mundial para permitir tener éxito en el "ensemillamiento" de comunidades, cooperativas, empresas agrícolas de producción social, familias, agricultores. Hacia allí debe moverse parte de la geopolítica venezolana en semillas.

Por eso la interacción social mundial, latinoamericana, nacional, regional y local pareciera ser lo novedoso en todo lo que acontecerá en la producción nacional de semillas.

¡Dios permita que acertemos!



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Miguel Mora Alviárez

Profesor Titular Jubilado de la UNESR, Asesor Agrícola, ex-asesor de la UBV. Durante más de 15 años estuvo encargado de la Cátedra de Geopolítica Alimentaria, en la UNESR.

 mmora170@yahoo.com

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