Cuento o razón

En El Maco nació un hombre grande

Los Gatos Rockyto y Rockyta correteaban por los predios del jardín y dos colibríes se embriagaban con la miel de las flores de las Ixoras, mientras que las guacharacas cantaban desafinadas en una cercana mata de Pomalaca donde se deleitaban con unas frutas. Más allá en los cerros, el paisaje era un concierto que reflejaba un pentagrama de notas de variados tonos de verdes.

El periodista Juancho Marcano había venido de su conuco donde la canción de la alegría era cantada por el coro de hojas de las plantas. El perro Pipo que, también había ido al sembradío, estaba acompañando al reportero que estaba sentado en una silla del garaje y le hablaba al can de un gran hombre que había cambiado de paisaje y que había nacido en el pueblo de El Maco, perteneciente al municipio Gómez del estado Nueva Esparta, igual que su pueblo La Tacarigua de Margarita.

"El Doctor Emiro Marcano Maza, amigo Pipo, aparte de Doctor especialista en Siquiatría, era poeta, defensor y promotor de la cultura, católico y, muy importante, fue un orientador de varias generaciones de jóvenes del estado Nueva Esparta. Un hombre muy humilde, con mucha sabiduría que nació para dejar recta huella en cualquier camino, así estuviera hecho de las piedras más duras.

Siempre recordaré que un día pronuncié un discurso de orden en la casa de la cultura del pueblo, con motivo de colocarle el nombre de José Joaquín Salazar Franco (Cheguaco) a la biblioteca del Comité de Desarrollo Cultural (CDC) "Pablito Romero Millán", y cuando terminé, el Doctor Emiro se me acercó y me dijo: "Estaba escuchando su discurso y me sentía emocionado y más me emocioné cuando en su alocución me citó, en verdad lo felicito". Y aquel grande hombre con toda su humildad me dio un abrazo que reflejaba sinceridad".

Desde ahí, Pipo, fuimos más amigos y compartimos muchos momentos juntos, donde aportábamos nuestro esfuerzo en pro de la defensa de esta isla de sol y leyenda.

El perro Pipo, escuchó al periodista y luego lo dejó sumido en sus pensamientos, mientras corría hasta donde estaban Rockyto y Rockyta, que jugaban tranquilamente sin importarles lo que está pasando en el mundo.



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Emigdio Malaver

Margariteño. Economista y Comunicación Social. Ha colaborado con diferentes publicaciones venezolanas.

 emalaverg@gmail.com      @Malavermillo

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