Relato Imaginario Capitulo 12

El reloj marcaba las 13:35 horas y tocaron la puerta

 

El jefe: Adelante.

Era el empleado de mantenimiento y limpieza. El jefe se levantó de la silla, miró a los presentes —al gendarme, al otro detective y al dibujante— y los invitó a salir de la oficina para que el personal de limpieza pudiera realizar su trabajo.

Mientras estaban fuera, el jefe se dirigió a los tres:

–¿Cómo podremos saber el significado de lo dibujado? –manifestó el jefe–. ¿De esos símbolos, letras y números?

El gendarme y el detective se miraron: –Bueno, jefe, debemos buscar a alguien que tenga conocimiento de esto. No sé dónde podemos encontrar a alguien que sepa de estas cosas.

–Sí, está bien –dijo el jefe–. Nos encargaremos de encontrar a alguien que nos diga qué significan todo esto.

Al salir de la oficina, los acompañó el dibujante. Cargaban la hoja con el dibujo y se acercaron a sus compañeros:

–¿Quién conoce a alguien que sepa descifrar símbolos esotéricos o este tipo de figuras? –preguntaron.

De pronto, uno de los agentes dijo: –Yo conozco a alguien. No es funcionario, pero estudia cosas simbólicas así. Lo puedo contactar.

–Está bien –dijo el jefe–. Vamos a ir de inmediato hacia donde vive.

Así que se dispusieron a salir y partieron directamente a la casa de esa persona. Al llegar, tocaron la puerta y les abrió una señora. Los agentes se identificaron:

–Somos de la policía, señora, no se preocupe, no es nada grave. Solamente queremos hablar con su esposo. Para ver si nos puede ayudar en algo

La señora los invitó a pasar a la sala, ya les llamo a mi esposo, dijo

Al momento apareció el esposo, lo saludaron, este le regreso el saludo y dijo: en que puedo ayudarlos señores.

–Mire, tenemos esto, enseñándole los dibujos. ¿Usted tiene conocimiento de qué puede significar?

El señor miró la hoja, arrugó la frente y pestañeó sorprendido.

–Mire... esto es algo feo –dijo en voz baja–.

-Se levantó y fue hasta las estanterías, buscando entre los libros hasta encontrar uno grueso con portada desgastada.

–Es un texto de esoterismo –explicó mientras lo abría–. Sobre símbolos antiguos y cuestiones que muchos prefieren olvidar.

-Esto que ustedes ven aquí, continuó, indicando con su dedo índice en la hoja, es el símbolo de la maldad, el símbolo del maligno y estos números que están al revés significan muerte…

Todos intercambiaron una sola mirada de sorpresa y se sintió una ligera tensión en el aire. El jefe preguntó: "Pero explíquelo mejor" El señor respondió. ¿Qué más les puedo decir? Ya se lo dije, es la representación del maligno y la muerte"

El jefe se pasó la mano por la cabeza, sobándosela, y moviéndola al mismo tiempo a los lados, dijo. Esto se nos está complicando mas"

Se despidieron del señor, dándoles las gracias.

Ya saliendo, el gendarme exclamó, Bueno, jefe ¿qué hacemos ahora…?

El jefe lo miró y no articulo palabra.

Al rato les manifestó: Seguiremos investigando, estamos pendiente con lo del profesor les indico al otro detective y al gendarme, que me late que está muy relacionado con esto..

Ok, jefe, llévese al funcionario, que ya nosotros nos montamos en eso.

Al subirse a la unidad, el gendarme invito al otro detective a comer, para después ir a conversar con los vecinos cercano de donde vivía el profesor..

Luego de hablar con los vecinos, el gendarme y el detective se dirigieron a la biblioteca donde el profesor había sido visto. Al llegar, se acercaron a la recepción, saludaron a la que atendía allí y luego le mostraron una foto del docente, preguntándole, ¿usted conoce a esta persona?

La empleada miró la imagen e hizo seña con la cabeza: –Sí, lo conozco. Ese es el profesor universitario, viene a menudo por aquí.

–¿No hace mucho estuvo por aquí? –preguntó el gendarme–. ¿Podría decirnos qué vino a hacer?

–Bueno, sí, vino hace unos días –contestó la empleada–. Se fue directamente hasta los estantes, sacó dos libros y se fue a la esquina, a ese rincón ahí. Allí estuvo un buen rato: leyendo y anotando cosas en un cuaderno, creo.

–¿Sabría decirnos cuáles fueron los libros? ¿Cuáles eran sus títulos? –preguntó el detective.

–No, lo siento –respondió la empleada–. Nosotros no les preguntamos qué libros eligen, ni llevamos eso anotado. Lo único que vi es que se quedó ahí mucho tiempo, leyendo detenidamente y escribiendo en ese cuaderno lo que parecía ser lo que leía.

-Ok, dieron las gracias y se retiraron. Cuando ya casi salían del local, de pronto el gendarme se detuvo bruscamente.

:¿Qué pasa? - preguntó el otro detective

El gendarme le hizo seña con la mano.

Regresémonos un momento –

Se dirigieron de nuevo a la recepción y se acercaron a la empleada.

–Disculpe –comenzó el gendarme–. ¿Nos puede indicar qué parte de los estantes de libros visitó el profesor? ¿Dónde lo vio usted?

–Por ahí, por la mitad, en esas dos islas… o más bien en esas dos hileras por ahí. Yo lo vi, sí, por ahí lo vi claramente –repitió la empleada.

Los dos se dirigieron hacia ese lugar, y el gendarme le dijo al otro:

–Ándate tú por esta hilera, revisa bien las secciones de los libros. Yo me voy por aquí.

Así lo hicieron, cada uno por su lado. Al rato, cuando ya estaban llegando al final de las dos hileras, el gendarme llamó a su compañero:

–¿Qué encontraste?

Si encontré dos libros..

-Voy para allá..

El gendarme se acercó donde estaba el otro detective y este les mostro los libros y dijo: Vi estos dos libros desacomodado y los tome, uno tiene como título: Mi otro yo y este.., este dice aquí Mi voz interior.

Vamos a sentarnos y le echamos una ojeada, dijo el gendarme

De allí tomaron asiento y cada uno tomo un libro y comenzaron a mirar página por página.

El gendarme arqueo la ceja y dijo: Aquí hay algo subrayado y por lo que noto es reciente mientras pasaba el dedo, indicándolo.

_ "Bien, léala", manifestó el otro detective, "Dice: No somos uno solo, sino todo lo que hemos sido y seremos, así dice, respondió el gendarme.

-Aquí hay una frase y también está subrayada con tinta roja indico el otro detective. Dice: "Lo que callamos no se va, vive en cada palabra que no pronunciamos"

"Además hay varias más seguidas, todas marcadas con la misma tinta roja", señaló con el dedo en el libro. "Son recientes – se ve perfectamente".

"Bueno, pero vamos a anotarlas... pero no traemos nada para hacerlo", dijo el gendarme. "Voy a hablar con la empleada para que me facilite algo para escribirlas".

El detective le respondió: "Mejor hagamos otra cosa. Llevémonos los dos libros, porque hay muchas partes subrayadas y aquí pasaríamos mucho tiempo. Los llevamos y se los enseñamos al jefe".

El gendarme asintió con la cabeza en señal de acuerdo. De allí se dirigieron a la empleada y le preguntaron si podían llevarse los ejemplares. La empleada los miró y dijo: "¡Claro que sí! Pero déjenme anotarlos primero".

Una vez que la empleada registró los datos de los dos libros, ellos los tomaron y se retiraron.



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Marcelino Torres

Trabajador Petrolero de PDVSA en el Zulia

 torresms@pdvsa.com

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