El diputado conservador danés Rasmus Jarlov aseguró que Dinamarca no entregará Groenlandia a EEUU, incluso ante una eventual amenaza nuclear. Jarlov reconoció la disparidad de fuerzas frente a la potencia norteamericana, pero enfatizó que la soberanía del territorio no está a discusión bajo ninguna circunstancia. Esta declaración responde a las renovadas presiones de la administración de Donald Trump, quien insiste en que la isla es fundamental para la defensa estratégica estadounidense.
Tensiones diplomáticas y posibles medidas militares
La Casa Blanca no descarta la vía militar ni opciones de anexión económica, como los Pactos de Libre Asociación, para asegurar el control del espacio aéreo y marítimo groenlandés. Ante este escenario, la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, calificó de absurda la idea de una apropiación por parte de EEUU. Paralelamente, el Reino Unido y otros aliados europeos evalúan desplegar fuerzas militares en la zona para elevar el costo de cualquier intento de intervención por parte de EEUU.
Respuesta internacional y represalias económicas
La crisis ha escalado al punto que la Unión Europea prepara sanciones contra gigantes tecnológicos estadounidenses como Google, Meta y Microsoft en respuesta a la postura de Trump. Mientras el secretario de Estado, Marco Rubio, se alista para reunirse con autoridades danesas la próxima semana, Dinamarca busca el apoyo de Francia y Alemania. El objetivo es reforzar la defensa de la isla y consolidar un frente europeo unido frente a las aspiraciones expansionistas de la administración norteamericana.