La concepción cloacal del capitalismo

Ciudadano Antonio Herrera-Vaillant:

Cuando leí su artículo en "el impulso" titulado "comunismos de cloaca" de fecha 08-05-08, no sabía si escribirle o no, o si dejarlo pasar como uno de los millones de artículos en los que se critica, bien sea por supina ignorancia (que no es su caso) por intereses, por convicciones ideológicas, o por servir de lacayos del imperio (que ud. sabe que si existe, señor, no se nos haga el orate). Pero no pude soportar quedarme callado frente a las ignominias y desafueros que ud escribe. Hay un extraordinario libro que le recomiendo de un autor llamado Nestor Francia, cuyo tìtulo es: "ANTICHAVISMO Y ESTUPIDEZ ILUSTRADA", el cual talvez le dé algunas luces acerca de este proceso de tranformaciones que hoy por impulso popular, se desarrolla en Venezuela y que, (para INRI del imperio) se extiende ahora a varios paises de Amèrica Latina y el comportamiento de la "intelectualidad" antes y después de la revolución francesa y ahora, antes y después de la revolución bolivariana.

En primer lugar es risible la permanente alusión que hacen los oposicionistas venezolanos y de otras latitudes, al gobierno de Chávez (des)calificándolo de tiránico, despótico antidemocrático y autoritario, cuando artículos como el suyo pululan en todos los periódicos privados de Venezuela y se oyen y ven calificativos en el mismo sentido en radio y televisión, sin que nadie sea perseguido, desaparecido o torturado como ocurrió con los miles de políticos y luchadores populares en la denominada "Cuarta República" (y si no lo quiere creer esto último le recomiendo otro libro de Raul Zurita llamado"VÍCTIMAS DE LA DEMOCRACIA REPRESENTATIVA EN VENEZUELA).

Le digo que su artículo es harto fácil de refutar. Bastaría con colocar "capitalismo" donde dice "comunismo", pues lo que ud. hace no es mas que una proyección de su personalidad o una inversión de la realidad. Es como la típica reacción de un delincuente que grita !al ladrón, al ladrón¡, cuando el ladrón es él.

Pero lo que me parece deleznable es un pàrrafo como el siguiente:

"¿Cómo comparar aquellos comunistas históricos con una canalla como la Bonafini y los narcoterroristas de las FARC; ó con Reyes Momos como Daniel Ortega, Evo Morales, y otros más que no ameritan mención?". Decirle canalla a una madre como Hebe Bonafini que perdió a sus hijos durante las dictaduras argentinas y que desde entonces ha emprendido una valiente y estóica lucha para que se haga justicia en esa nación, es sencillamente despreciable. Calificar de narcoterroristas a las FARC no es mas que repetir cual loros imperiales las demencias de Bush y Uribe (esto no implica que compartamos algunos de sus mètodos como el secuestro, lo cual nos parece inadecuado e inhumano). Pretender insultar como "momos" a un luchador contra el imperio y por la independencia de Nicaragua como Daniel Ortega y a un líder indígena de la Bolivia profunda, también luchador por los derechos de su pueblo como Evo Morales refleja del desprecio, el odio disimulado, el racismo disfrazado de una clase oligárquica que siente perder los privilegios que ha detentado durante siglos en nuestras naciones arrolladas por el colonialismo y el neocolonialismo, que son expresiones del mas salvaje capitalismo que la historia humana haya conocido. Un capitalismo depredador, ladrón, inhumano, insensible que condena a millones de seres humanos a la mas abyecta pobreza, miseria y marginalidad. (Lea, señor, "las venas abiertas de América Latina", de Eduardo Galeano, para comprender el origen de nuestro subdesarrollo y atraso). Eso es lo que hemos presenciado en los sucesos de Bolivia en los últimos días, pero que tambiés se ha vivenciado en Venezuela, cada vez que el conflicto socio-político se aviva. La clase dominante intenta por muchas vías (pero escondiendo su esencia) generar una especie de "apartheid" social en nuestras naciones. Desprecian, segregan y excluyen al pobre, al indio, al negro, a los "condenados de la tierra" como decìa Franz Fanon.

Luego Ud. Sr. Herrera, vierte su complejo supremacista en flatos intelectuales como los siguientes:

"El neocomunismo latinoamericano es una mazamorra de vulgaridad, mediocridad, complejos é incompetencia. Se nutre de sórdidos resentimientos y frustraciones personales traducidas en insaciable sed de venganza. Desciende a las cloacas para buscar - entre delincuentes y desadaptados - patrones de conducta para cada país. Proclama a la soez procacidad y la grotesca vulgaridad como emblemas de lo "popular". A eso, es decir, al resentimiento, frustraciones y sed de venganza, pretenden reducir uds. los procesos sociales que se han desatado en latinoamérica en los últimos 9 años (precisamente desde que un simple teniente coronel arrasó electoralmente en Venezuela, generando la desaparición del bi-partidismo adeco-copeyano y poniendo a las clases dominantes del capitalismo a asumir su propia defensa, ya que esos partidos no podían continuar en dicha función). Para uds. no eran vulgares, mediocres, soeces, procaces, populistas ni incompetentes los presidentes Betancourt, Leoni, Caldera, Carlos Andrés, Lusinchi, Luis Herrera. No ellos eran unas simples marionetas de la burguesía criolla, de las transnacionales a las que Ud. representa desde VENANCHAM y en última instancia del imperialismo norteamericano. Se regodean uds. al tildar al pueblo de delincuentes y desadaptados. En todo caso, esa sería la cloaca social generada por el capitalismo. La diferencia, Herrera, entre la cloaca sanitaria y la social es que los desechos de las ciudades van a parar a los ríos y mares para contaminarlos, pero los desechos del capitalismo, vuelven a la sociedad y al tomar conciencia de clase hacen revoluciones, transformaciones sociales, políticas, económicas, culturales, geográficas, toman el poder y allí es donde a uds. se les complica la situación, puesto que deben guardar el discurso ético-moral y sacar su arsenal económico-militar (golpes de estado, magnicidios, desestabilización generalizada, invasiones de marines o mercenarios, desmembramiento de naciones, guerras civiles, etc.) para tratar de que las cosas vuelvan a su cauce, o sea, para mantener el "orden" establecido, la propia sociedad de clases con ropaje democrático.

Termina ud. su artículo con la siguiente frase: "Los audaces y grandilocuentes caudillos del neocomunismo latinoamericano se juran padres de un nuevo orden. Al final son pintorescos brotes de atraso cívico, cuyos intrascendentes castillos de arena serán barridos por la historia". Herrera, ud. está totalmente equivocado. Ahora el problema no son esos audaces y grandilocuentes caudillos a los que ud. pretende retratar. Ahora el problema es el pueblo latinoamericano que está despertando, tomando conciencia, formándose teórica y políticamente, generando nuevas formas de organización social, económica y política. No son brotes de atraso cívico, sino huracanes de rebelión popular (pacíficas, por ahora). Y son ellos los que están borrando de la historia siglos de dominación, de dependencia de esclavismo. Sabemos que no es fácil, pero es una lucha que se ha emprendido. la historia la dirán los pueblos mas adelante, como siempre. Mientras tanto, surge la esperanza cada vez mas concreta de que un nuevo mundo si es posible, o de que, como canta Pablo Milanés "esto es lo que mas se acerca a lo que siempre soñè".

cecilperez@ucla.edu.ve

A continuación el artículo mencionado:
DIARIO “EL IMPULSO”

COMUNISMOS DE CLOACA

Antonio A. Herrera-Vaillant | aherreravaillant@yahoo.com


Fecha de publicación: 08/05/2008


El comunismo clásico se inició como el sueño utópico de una sociedad sin clases; y como sistema de gobierno sostuvo tiranías personales que justificaron monstruosos crímenes en aras de un ideal superior. Terminó como gran estafa y gran fracaso.

Sin embargo, muchos comunistas clásicos tuvieron sólidos antecedentes culturales. Uno se podía oponer a sus ideas y repudiar sus ejecutorias políticas sin dejar de reconocer en ellos personas de elevada cultura, gentes con dotes personales que les distinguían.

Aquel repertorio incluía a dirigentes de la talla de Sartre, Neruda, Gramsci, Rivera, Alfaro Sequeiros, Picasso, Niemeyer, Alfredo Palacios, Luis Carlos Prestes, José Carlos Mariátegui, Julio Antonio Mella, Gustavo Machado Morales, Salvador de la Plaza, Miguel Otero Silva, y otros.

Incluso sus más aborrecibles tiranos como Lenin, Stalin, Mao Tze Tung, Ho Chi Minh, Ceaucescu, y los hermanos Castro terminaron desplegando conductas públicas circunspectas. Se les podía odiar y temer: pero parecían gente seria.

Donde los anteriores dirigentes comunistas infundían respeto o terror, los nuevos producen vergüenza, desprecio ó hilaridad.

¿Cómo comparar aquellos comunistas históricos con una canalla como la Bonafini y los narcoterroristas de las FARC; ó con Reyes Momos como Daniel Ortega, Evo Morales, y otros más que no ameritan mención?

La neocomunismo latinoamericano es una mazamorra de vulgaridad, mediocridad, complejos é incompetencia. Se nutre de sórdidos resentimientos y frustraciones personales traducidas en insaciable sed de venganza. Desciende a las cloacas para buscar - entre delincuentes y desadaptados - patrones de conducta para cada país. Proclama a la soez procacidad y la grotesca vulgaridad como emblemas de lo "popular".

Se rinde ante demagogos rodeados de adulantes, que evocan a la memoria del demente Emperador Henri Christophe cuando nombraba a sus secuaces como duques de la Mermelada y condes de la Limonada; ó a Calígula, cuando nombró Cónsul Romano a su caballo.

Su "revolucionarismo" se traduce en delincuencia organizada desde el poder, con partidos que terminan siendo simples agavillamientos donde el mérito fundamental es la total abyección ante el mandamás de la pandilla.

Los audaces y grandilocuentes caudillos del neocomunismo latinoamericano se juran padres de un nuevo orden. Al final son pintorescos brotes de atraso cívico, cuyos intrascendentes castillos de arena serán barridos por la historia.











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Cécil Gerardo Pérez


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