Mi palabra

Los aplausos y agradecimiento de María Corina

"¿Qué has dicho,

viejo imbécil,

que la canalla te aplaude?"

Augusto Bebel

Augusto Bebel fue miembro del parlamento por el partido Socialdemócrata y destacado vocero del socialismo y es tan valioso su pensamiento sobre las ideas del marxismo, dejando una herencia muy importante para su estudio. Pero parece que solamente es conocido por una anécdota, que ha servido de ejemplo a través del tiempo en las luchas parlamentarias por imponer las ideas. En cierta ocasión en un debate del congreso alemán al pronunciar un discurso y la derecha lo aplaudió, al instante Bebel paró y él mismo se hizo la siguiente pregunta el cual ha perdurado a través del tiempo y sirve para fustigar a los que quieren sonreírle al enemigo creyendo en pajaritos preñados: ¿Qué has dicho, viejo imbécil, que la canalla te aplaude?

Esta anécdota, que parece un chiste viene en estos momentos, como anillo al dedo, cuando la inhabilitada y su suplente, han sido debidamente notificadas, avisadas e informadas, que presentan una hoja curricular en rojo en contra de la patria y por eso, no serán de la partida en las próximas elecciones presidenciales, sobresaliendo la inhabilitada, cuando de manera soberbia pidió una invasión, como su única manera de llegar al poder. Ante esta decisión plenamente justificada la reacción de la derecha era algo normal, pero en estos momentos han alzado su voz tres presidentes y un ex: Lula da Silva, Emmanuel Macron, Gustavo Petro y "Pepe" Mújica. De Macron no se pueden esperar alabanzas, pero lo de Lula, Petro y Mújica se parece al ensayo de un vergonzoso culipandeo y por eso María Corina los aplaude y les da las gracias, pero a la vez nos recuerda la sabia reflexión de Bebel.

Lo cierto es que ninguno de los cuatros personajes están bien informados de lo que pasó en el CNE, porque al final de cuenta lo de María Corina, ya era un hecho plenamente justificado y decidido o para hablar en términos populares ¡Ya era clavo pasado! Pero la jugada que pretendió realizar, con una profesora de su mismo apellido al colocarla de suplente le salió un disparate por la premura del tiempo, lo quiso hacer a último momento, ya que, abrigaba esperanzas de ver revertida la decisión del TSJ por la presión de su amo –Joe Biden por el momento– el representante directo del imperialismo, como si aquí el gobierno está jugando al escondido y el CNE no tiene un reglamento al cual hay que someterse.

Las gracias y los aplausos por parte de la inhabilitada a los involucrados, confundidos voceros apresurados, los hace saber en el preciso momento, como el que se está ahogando y de repente se aparece un enemigo de años dándole un manito y no le queda otra, si no agarrarse, antes un panorama muy sombrío, donde la mirada se pierde desorbitada para todos lados, sin pensar en nada y lo único que desea es salir de un trance muy tenebroso en el cual se borra todo y solamente queda en la mente una llamarada, ni siquiera comparable a las altas temperaturas de estos días, el cual ni el agua puede apagar.

De María Corina se puede esperar cualquier cosa, así, como del imperialismo. Nadie, como ella sabe fingir y más en estos momentos, cuando se encuentra en una situación muy parecida a los que cobran por adelantado cualquier fechoría por contrato y después no pueden cumplir y esto lo ve el imperialismo de manera muy maliciosa y al asegurarse, que no es la pieza indicada, a pesar de todo el daño hecho al cesto de la basura. Pero a la hora de meterle al teatro siempre está dispuesta, y no ve el momento para actuar siempre y cuando sea en contra de la patria y en favor de los intereses de los Estados Unidos. ¿Quién vio o escuchó a esta dama decir una palabra, cuando el gobierno de Donald Trump y su payasito se regocijaban aplicando un bloqueo, medidas coercitivas y sanciones en plena pandemia?

Al contrario, después que se apagó la velita encendida: Guaidó, salió ella y su combo a utilizar lo que habían dejado –una situación muy delicada– para arremeter contra el presidente Maduro y el gobierno, como decía una canción muy popular en la década de los 80 ¡naciste sin corazón en el pecho! totalmente apoyada por el poderoso poder mediático del imperialismo, que todavía abriga esperanzas en esta incondicional marioneta, que funciona siguiendo los pasos señalados desde el norte y en muchos casos son amenazas disfrazadas. De traidores apoyados por los gobiernos estadounidenses la lista es larga, pero además se conocen las más grotescas payasadas en materia electoral, siempre en contra del pueblo estadounidense. Parece increíble, pero todos los candidatos y presidentes salen de una montaña de dólares y por eso todos son una sucesión de adinerados. ¿y María Corina qué?



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Narciso Torrealba


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