Pasaron los seis meses y no cayó

Mañana 5 de julio se cumplen seis meses  cuando el payaso de la asamblea anunció que ese era el plazo que ellos tenían estipulado para sacar a Nicolás Maduro del poder y con ello desmontar no sólo el gobierno, sino también el Estado y todo el sistema político que se ha  ido construyendo en estos diecisiete  años de revolución. Como si tratara de una función de circo, el payaso lanzó la frase y la misma rodó  por las sogas de las ilusiones perversas de guarimberos, descuartizadores, eunucos mentales y asesinos que hacen vida en los partidos de la derecha opositora, que sueña con volver a gobernar este país.

          A pesar de la frase temeraria y aventurera, esa cofradía que confluye en la MUD, se distrajo  y empezó a tejer el manto de la maldad, del golpe de Estado,  la insurrección popular, la aplicación de la llamada Carta Democrática y la intervención de tropas extranjeras para que vengan a asesinar a nuestro pueblo. A medida que  pasan los días su odio se ha ido incrementado porque ni hubo golpe de Estado, ni insurrección popular, ni Carta Democrática. Aunque está el peligro de la intervención de ejércitos extranjeros, Venezuela sigue avanzando  en la consolidación de su propio destino y el gobierno  revolucionario de Nicolás Maduro haciendo grandes esfuerzos para resistir y vencer a todos los ataques que vienen de la derecha fascista.

         Sabiendo de la imposibilidad de derrotar a la revolución por la vía electoral, los grupos opositores han aplicado varios métodos enmarcados  en la violencia.  Ninguno les ha funcionado y en todos los escenarios han salido derrotados. De allí que  apelaron a un arma letal, como es el de los alimentos y las medicinas para la gente. Eso produjo un  efecto de desasosiego  en nuestra sociedad. Fue a través de esa práctica perversa como lo oposición logró capitalizar ese descontento y alzarse con la mayoría de la Asamblea Nacional. Pero el tiempo va pasando y la oposición no encuentra respuesta para sus acólitos que ya le empiezan a ver la costura a esa derecha que cada día los maltrata implacablemente.

          Toda esa situación de guerra económica, bachaqueo, acaparamiento y la feroz especulación, no solo está afectando a los chavistas sino a toda la población en general. Mientras la oposición se desgasta en su propia miseria humana y política, el gobierno de Nicolás Maduro hace grandes esfuerzos para llevarle el alimento a todo el pueblo. A pesar de todo el sabotaje, ni el gobierno se ha desmoronado, ni hay ingobernabilidad como han pretendido hacerlo ver la oposición. Aquí lo que hay es un pueblo resistiendo con consciencia esa locura del alma irracional de la derecha.

         Ahora bien, pasaron los seis meses y nada que cayó. Maduro, además de criollito, está vivito y coleando, como dice el refrán popular. Y no va a caer, ni tampoco va a caer la revolución, porque precisamente, desde el punto de vista político e ideológico, estamos blindados, construyendo y defendiendo  un modelo económico que garantiza la esperanza de vida para el planeta y la humanidad. El socialismo es superior al capitalismo en todos sus propósitos.

           Pasaron los seis meses y el payaso ya no sonríe, se la pasa con una cara de amargura y ya se le está acabando su cuarto de hora.  Dentro de dos días será un triste payaso que no hará reír ni siquiera a sus multitudes imaginarias.



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Eduardo Marapacuto


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