De la “Misión Conejo a la Misión Ovejita”. ANC, camina como Chencha

No sé si uno, pese lo viejo, todavía tiene el espíritu vivo dentro de la caja. O simplemente eso es lo que uno cree y este está muerto y sólo queda esa caja bamboleante y sobre todo llena de dolores por los cuatro puntos cardinales, con los clavos oxidados y hasta sueltos. Por eso cruje y chirrea o chirría. No hay espíritu libre dispuesto a compartir tantos dolores pudiéndose ir cuando le venga en gana. Y no es falta de grasa en los ejes. Tanto que se quedó en el viejo sueño de asaltar el cielo y por eso creyó que la ANC sería algo así como nuestra Comuna de París; no porque uno crea pertinente aquello que suelen llamar radicalismo en el órgano francés cuya existencia duró dos meses, justo lo que ahora tiene la ANC, sino por lo que dijo la mayoría de los electos, hasta los más conspicuos, como que acordarían una congelación de precios. Anuncio que fue muy aplaudido y hasta tomado como un adelanto que vendrían tiempos nuevos. Aunque confieso haber reído hasta partirme los labios. Si en verdad uno, ya con varias millas de recorrido, no creyó en ese mamotreto, me refiero al anuncio, si pensó que se pudiera darle al gobierno ideas y respaldo para se atreviese a hacer lo que debe y puede pero no se atreve. Como mirar las cosas como son y, para lo que bastante le falta ánimo y fuerza para decidirse. Porque uno creyó hasta allí, que el gobierno buscaba a quién escuchar u oír. Pero no. Buscaba alguien más, a falta de una AN, que le escuchase a él sin rechistar.

O quizás por lo mismo, estar viejo, soñó con pajaritas preñadas, montañas de queso rallado, helados y hasta hamburguesas. Porque Tajalí no. Quienes gobiernan y hasta los de la ANC no comen tajalí, porque "les sabe a casabe" y pese se les tenga como expresión del Poder Popular y Originario pasa que "que quien nace barrigón ni……".

Aquí, piensa la gente que está al mando, no faltan soñadores, menos criticones sino gente "dispuesta a echarle bola parejo a lo que mandemos. Y sobre todo a dar su voto sin importar para qué."

Cuando Ramos Allup llegó a la presidencia de la AN, creyó haber tocado el cielo y hasta las barbas del Todopoderoso. Sólo faltaba un pequeño esfuerzo para tomarlo él primero y sentarse al lado del Señor. Por eso dijo, "en seis meses saldremos de Maduro" y para su fuero interno se dijo "y entraré a Miraflores con la banda presidencial".

Se fue Ramos, vino Borges y si no dijo lo mismo que Ramos, si le dio luz verde a la Salida y calles, urbanizaciones de Venezuela, se volvieron un campo de guerra. El gobierno, viendo que aquella guerra prendida estaba, pero no prendía el diálogo, optó por llamar a la Constituyente, quiso con ella empatar al bando opositor en contienda electoral y conseguir se olvidase de la violencia. Esta oposición, por los obcecados y contradicciones que no puede resolver, volvió a caer en la trampa de la abstención y pudiendo haber ganado esa contienda, según por lo que ella misma dice que es mayoría hasta de más del 70 por ciento, quedó fuera como cuando la AN nacional, aquella anterior a esta que han presidido Ramos y Borges. Decisión aquella de no participar para escoger sus integrantes, que ella misma suele calificar como un error garrafal; pero apenas se le presentó la oportunidad de la Constituyente volvió a caer en el mismo hueco. Es cierto, el gobierno en principio se la jugó, sólo que como los "buenos jugadores de carta"- hay una palabra para esto que he desechado para no incurrir en tremendismo -, cosa extraña porque suele ser malo en muchas cosas, estableció unas condiciones que pudieran serle ventajosas, como que sirvió de excusa para que los opositores optasen por abstenerse y jugarse el resto tratando de impedir que ese proceso electoral se llevase a cabo.

Tal convocatoria hecha por Maduro, sin duda alguna pese lo que diga la oposición para justificar su torpeza, tuvo y tiene fundamento constitucional; lo que sucedió es que aquella estaba embarcada en la Salida violenta y no había manera de cambiar de actitud sin correr el riesgo que sus seguidores, los activistas de la violencia, les abandonasen y hasta desbordasen. Habían llegado demasiado lejos. Veamos como ahora mismo pagan esa culpa, la gente no les acompañó en las primarias y se ven obligados a, estando en el diálogo, mentir como muchacho chiquito con aquel simplismo que "solo participamos en ejercicios exploratorios". Mientras a quien inventó eso, Florido, le derrotaron en las primarias de Carabobo, justamente por el enredo en que vive. Por eso, el llamado de Maduro lo usaron como catalizador para intensificar su guerra y entonces el objetivo fue impedir que aquel llamado fuese exitoso. Se volvieron a equivocar. Ocho millones de venezolanos asistieron al evento y en este se dejó dicho que la mayoría de los venezolanos, incluyendo quienes no votaron, pero habían dejado de acompañar a los violentos en sus actos hasta en los de apertura para fingir pacifismo, querían paz.

Por eso, al día siguiente del 30J, Venezuela amaneció tranquila y los violentos se percataron que habían sido derrotados nuevamente. La dirigencia opositora se dio cuenta de su nuevo garrafal error. Por eso, apenas se llamó a elecciones regionales, con el mismo CNE, cuya composición había señalado como fuente de fraude y razón para no acudir a elegir la ANC, salieron corriendo a inscribir sus candidaturas. Ahora, no encuentran cómo salirse de ese enredo e imploran a su gente, con razones, alzada contra ellos, que el 15 de octubre acudan a votar.

Mientras tanto, el gobierno no sólo celebró la instalación de la Asamblea del "Poder Originario", sino que la definió como una caja de Pandora al revés, no llena de "todos los males del mundo", sino, al contrario, además de esperanza, la solución para cada asunto como por acto de magia. Por ejemplo, tendría adentro una comisión de economía que de sólo instalarse brotaría de ella fórmulas y acomodamientos para cada desajuste. Tanto que los precios volverían a los tiempos de antes, como que los huevos se achicopalarían y tomarían el nivel aquél que les fijó Arreaza, cuando le pusieron como a domar aquello, el de 800 bolívares el cartón.

Este pertinaz insomne, vaina que me viene desde allá de cuando caminaba por la tierra y tiempos del hombre Neanderthal, cansado de buscar el psicotrópico que desde ese tiempo me manda el médico, se hizo ilusión que pronto lo hallaría, así como las medicinas para la hipertensión arterial, que más que escasas están tan caras que son como "mucho camisón pa´ Petra", pues además de poner a Elías Jaua al frente del "Motor Farmacéutico", saldría o brotaría de la Caja Constituyente algo así como un manantial de medicinas. Lo creí así por el discurso del Ejecutivo y de los constituyentes antes y después de ser electos. De la misma manera que los seguidores de la MUD fueron a votar por la Asamblea Nacional porque procediendo así no habría más colas ni precios escandalosos, pues ellos los electos, también tenían su "Caja de Pandora". Pasa el tiempo, la hipertensión me agobia y para más vainas me paso la noche contando ovejitas de manera infinita. El cuarto se llena de ellas y debo pasar el resto del día sacándolas de allí y encerrándolas en unas cajitas, no como las de "Pandora", sino todo lo contrario. Menos mal, de eso algo bueno ocurre, por las ovejitas no tengo ya necesidad de criar los conejitos de Bernal.

Por eso puedo, como me recomendó un amigo, ofrecerle al gobierno sustituir la "Misión Conejo", que parece muy complicada en un país donde estamos acostumbrados que todo nos llegue hecho y resuelto, la "Misión Ovejita". Cuidar conejo requiere mucho trabajo e inspección y quienes gobiernan agobiados están de tanto pensar profundo. Más bien, reunimos en un sitio enorme, donde previamente pondremos miles de cajitas o jaulas, a todos los insomnes que podamos reclutar, aprovechando que no hay spicotrópicos, para que cada noche "pongan su ovejitas". ¡Cómo daríamos de comer a millones! Hasta cobijitas y camisitas de lana. Y sobre todo, nadie tiene que joderse, sólo la minoría, la que no duerme, la que no habiendo spicotrópico, no le queda otra vaina qué hacer, contar de esos animalitos, mientras hablan paja para que estos se alimenten. Como se ve, es una salida como rentista, pero sin duda no la dependencia petrolera y menos dañina que "el Arco Minero".

Además, estaríamos sincerando las vainas; a las ovejitas se les tiene como muy obedientes, dóciles, dadas a coger la línea; los conejos no. Estos son muy saltarines y corredores, si les abre la jaula, salen corriendo a coger monte y hasta alzarse y esa no es la idea. Los muchachos, esos proclives a alterarse y alterar, todos andarían con sus franelitas o cobijitas de lana de ovejita.



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Eligio Damas


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