Golpeen al periodista

Esta no es una denuncia más. Estoy harta de que gente del mismo gobierno -que se supone tiene el poder y el derecho de hacer justicia- esté denunciando y denunciando las agresiones diarias e impunes contra los periodistas de los medios públicos y comunitarios, por parte de la banda de mafiosos de la oposición ultraderechista. Y que no pase nada.

No hay un día en que no se muestre -con videos probatorios- la agresión a estos compañeros, que merecen en verdad un mejor trato de parte del gobierno, que está obligado a protegerlos.

¿CUÁNTOS ESTÁN PRESOS?

¿Cuántos de los denunciados públicamente están presos? ¿Cómo van los juicios -si es que se ha iniciado procesos judiciales- por las agresiones a estos valientes muchachos y muchachas? Esta impunidad no hace más que estimular la repetición del hecho abyecto de atacar a personas desarmadas que están haciendo su trabajo, con la cara bien dura, conscientes de que nada les pasará, porque al parecer piensan que quienes deben administrar justicia y quienes deben hacer seguimiento a esos procesos judiciales, tienen miedo de tocar a uno de esos bichitos porque van a chillar diciendo que esto es una dictadura. ¿Es que acaso no lo dicen de todas maneras?

¿Y QUÉ PASA CON LOS SERVICIOS DE INTELIGENCIA?

En los tiempos de la cuarta república, por mucho menos fuimos a dar con nuestros huesos a los “tigritos” de Los Chaguaramos, hasta que nos sacaban con el famoso hábeas corpus. Sólo por hablar, sólo por existir. Y sin embargo, los servicios de inteligencia que tienen que investigar, identificar, detener a esos agresores, ahora con la revolución, o se han pasado de tolerantes, o simplemente no les han parado ni medio milímetro aún cuando hubieran presentado las evidencias que fundamenten un proceso judicial contra los agresores y sus jefes, evidentemente autores intelectuales de tales hechos.

LA VANGUARDIA DE LA REVOLUCIÓN

Esos muchachos armados con cámaras y micrófonos, que no tienen miedo y arriesgan el pellejo,  van siempre a descubrir lo que la derecha corrompida quiere ocultar, para que todos lo sepamos. No se trata sólo de un apostolado informativo; es que estos muchachos están en la primera línea de fuego de la guerra mediática, en este conflicto de cuarta generación que confrontamos. Eso lo saben todos los que tienen como misión proteger al pueblo. Mucho más a estos servidores públicos que están siendo agredidos pública y notoriamente, de manera impune, cada día. Y no son sólo los cuerpos de seguridad los que están obligados a proteger a estos jóvenes. Es el PSUV, son los periodistas organizados, es el pueblo mismo, pues, porque si los que tienen el entrenamiento y el monopolio de la violencia legal no lo hacen, los mismos vecinos tienen que convertirse en una barrera de protección para proteger a los guerreros del micrófono.

Hasta ahora han sido sólo los periodistas, tanto los de la TV y prensa como los medios web, quienes han hecho su parte, denunciando pública y repetidamente tales hechos.

¿QUÉ PASA CON EL PODER JUDICIAL?

¿Y qué ha hecho la policía? ¿Y qué han hecho los tribunales? ¿Es que acaso todavía, bajo una pátina de “imparcialidad” continúan estando al servicio de las clases dominantes? Eso sólo puede responderse con hechos.

JUICIO PÚBLICO A LOS AGRESORES

La vanguardia de este proceso revolucionario -que son los comunicadores y las comunicadoras patriotas- se ha ganado a pulso el derecho a que se haga justicia, que se realicen juicios de verdad sin beneficios procesales para esa fauna de trogloditas, y que se transmitan en vivo para todo el mundo en cadena nacional.

No esperen que el pueblo tome la justicia por su mano, que es lo que probablemente están buscando aquellos bichos, para justificar una escalada de violencia que propicie una agresión extranjera. Porque la gente se cansa. 

andrea.coa@gmail.com


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Andrea Coa


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