Globovisón oficialmente se declara en campaña

Tu y yo, vamos por él pero sin mujeres

 El tipo tiene con otros dos, una dama y otro muy parecido a él, un programa en esa televisora de la cual curiosamente el Estado es socio forzoso, cuya función es aterrorizar a la audiencia a la que accede, tratándole como si fuese tonta e incapaz de discernir, por el odio que ellos y unos cuantos más le han sembrado. El odio, se suele decir, desde que eramos niños y antes también, es mal consejero, o mejor, cierra por completo las entendederas.

 La irracionalidad que genera el temor injustificado que difunden y a ellos mismos ha empezado a invadir, lleva al personaje, que en este momento promueve una campaña en busca de votos a favor del campo opositor, en correspondencia con el nuevo diseño de la campaña, en un denodado esfuerzo por hacer que Capriles, por lo menos detenga la caída, a decir:

 - “¡Horror!, ahora las mujeres no podrán quedarse en casa!”

 Hizo aquel comentario, en solidaridad con el anacronismo o mejor primitivismo, expresado por su candidato, el señor Capriles, según el cual, bajo su gobierno:

 -“Las mujeres no tendrán que salir a la calle a trabajar”.

 Si se piensa en detalle el significado de la frase en sus dos versiones, del candidato y figura de televisión, cuya esposa por cierto está o estuvo cierto tiempo encerrada en casa por delinquir al denigrar de un respetable ciudadano, se descubrirá la fuerte carga de machismo y atavismo que envuelve. Pero sobre todo revela, un desbordado deseo de dominar a alguien, porque en veces con las mujeres no se puede.

 Tener abierta la posibilidad de liberarse de la oprobiosa dictadura del machismo y determinismo que les niega el derecho a realizarse, incursionar en todos los frentes que la vida ofrece al humano, tal como la mujer lo viene haciendo con notable éxito, es para los opositores una desgracia o mal que se debe erradicar. Por eso, Capriles y sus promotores, sueñan con las mujeres encerradas en casa dedicadas sólo a tareas domésticas.

 Uno de los rasgos más hermosos y trascendentes de lo sucedido en Venezuela después del caracazo, la toma de conciencia y actitud de las mujeres por cambiar la sociedad y estar en la vanguardia del proceso, la oposición y Capriles lo juzgan mal y proponen volver a la era del machismo desbordado. Y sus razones tienen, ¡hay qué matar la culebra por la cabeza!

 Para lograr su propósito, el personaje de la televisión y su combo, proponen la campaña “Tu y yo, vamos por él”. Es obvio que no van por las mujeres, eso no les gusta; dice uno esto no por el abandono del sustantivo femenino, lo que, para bien o mal, ahora no se acostumbra en Venezuela, sino porque creen, así lo han declarado, que ellas deben quedarse en casa.

 El plan de Quico - ¡coño! le nombré, me había propuesto no hacerlo - es que él, que son ellos, unos pocos, aunque identificados con los tres millones que votaron en las primarias, buscarán cada uno dos más. Uno, aquél de ellos, según sus cálculos o deseos, que no salió a votar por flojera y otro, entre los chavistas “clase media”, según calificó, que esperan por su enjundioso discurso.

 Yo, tu y él, serían según el proponente del plan nueve millones de votos; los necesarios para ganarle a Chávez. Es decir, estima captar seis millones de potenciales sufragantes; quienes componen el tu y el él, dos veces superior a la cantidad que votó en las primarias, el yo, y sin contar con la mujeres, que siendo mayoría y muy activas, “deben quedarse en casa”. ¡Falta no nos hacen las mujeres!, dicen Quico y Capriles, como al alimón o en coro.

 De modo que el yo, tres millones que como hemos visto calculó Quico, no sólo irían a votar por Capriles, sino se activarían a buscar tres más, en el tu y con ambos universos, yo y tu, captar tres adicionales entre el chavismo, él, sin se les cuelen mujeres. Supone el plan a quienes votaron en primarias en su totalidad como activistas desatados buscando votos hasta debajo de las piedras. Es más audaz, cuando espera que el tu, quien no votó en las primarias, no sólo vote ahora, sino que también salga disparado a captar votantes, nada más y menos que entre “las hordas chavistas”.Olvidan un detalle, que los tres millones primarios y los otros seis, se reducirian por falta de mujeres, quienes “deben quedarse en casa”.

 El plan luce como extraño, demasiado masculino, pero no más culón, como dijese Andrés Eloy, y hasta iluso, pues piensa sumar tres millones por un lado, lo que parece algo agotador e irrealizable y hasta quitarle a Chávez la misma cantidad, pero no entre mujeres, mientras las encuestas dicen, el candidato que respalda Quico, va en picada y las mujeres pa`lante.

 Al terminar esto, recuerdo el cuento según el cual, un mexicano, a la pregunta de un venezolano:

 -¿Cómo son ustedes los mexicanos?

 Respondió alegrote, enérgico y feliz el manito:

 -¡Pues puros, meros, machos! ¿Y ustedes?

   -Bueno, nosotros somos más o menos mitad y mitad y no las llevamos requetebien.


damas.eligio@gmail.com



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Eligio Damas

Militante de la izquierda de toda la vida. Nunca ha sido candidato a nada y menos ser llevado a tribunal alguno. Libre para opinar, sin tapaojos ni ataduras. Maestro de escuela de los de abajo.

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