Psiquiatras en contra de revocar la concesión a Globovisión

Las vainas que tiene uno que escuchar. El viernes en la tarde me fui a hacer una diligencia en un centro profesional por el este de Caracas, y mientras esperaba en el café a una amiga que me iba a entregar unos papeles, me tocó escuchar parte de una conversación entre dos jóvenes psiquiatras que al parecer tenían sus consultorios en ese edificio.

Uno le comentó al otro que el cierre de Globovisión de alguna manera les podría perjudicar a ellos porque les disminuirían significativamente los pacientes con depresión y ansiedad. Sin embargo —agregó— debemos reconocer que el daño que hace este canal es arrecho. Y el otro asintió con la cabeza y dijo: “si es verdad, pero lo ideal sería que dejaran esa vaina hasta después del 2012, así puedo terminar de ahorrar para comprarme un penthouse en la Urbanización Campo Alegre”. Y se echó a reír.

Al final no supe si hablaban en serio o estaban jodiendo, pero de que sacan la cuenta la sacan. ¿Por qué? Porque Globovisión es quien les remite la mayor parte de los pacientes. No es paja. Este laboratorio de guerra psicológica tiene ya 10 años manipulando la percepción de la realidad, y sembrando un esquema de distorsión cognitiva en los escuálidos más ignorantes que no les permite entender nada de lo que está pasando en Venezuela ni en el mundo.

Uno puede entender el temor que sienten los escuálidos cuando perciben la amenaza de pérdida de estatus porque la hija o el hijo del obrero están estudiando. Lamentablemente fueron criados para competir con ventajas, y también para “distinguirse”, y aún no han podido romper esas cadenas. Pero el problema con Globovisión es otro. Globovisión les hace percibir amenazas donde no las hay. Amenazas como que este gobierno injusto les va a quitar su apartamento para dárselo a los pobres. Así mismo los he escuchado. Y la pregunta que yo les hago: ¿coño, y para qué el gobierno te va a quitar el apartamento a ti para después tener que quitarle el apartamento a otro para dártelo a ti? ¿No entiendes que si te quitan tu vivienda tendrías que irte a vivir debajo de un puente, y luego como ya serías pobre, el gobierno tendría nuevamente que quitarle la vivienda a otro para dártela a ti? Este ya no sería un gobierno injusto, este sería un gobierno idiota e ineficiente.

Parece mentira, pero estas pendejadas hay que aclarárselas a muchos escuálidos. Razón tenía Epicteto, el filósofo griego. Él decía que “a las personas no les perturban las cosas que les pasan sino la percepción que tienen de las cosas que les pasan”. Y es verdad. Esto le ocurre a los hipocondríacos cuando maximizan las enfermedades y se le pasan buscando por todo el cuerpo una enfermedad mortal. No es muy difícil imaginar lo que viven. Si uno ve a una hormiguita caminando hacia uno, uno la ve como un bichito inofensivo, pero si uno le pone la lupa, esta misma hormiguita se transforma en un monstruo. Bueno, lo mismo le ocurre a las personas que distorsionan en este sentido.

Y Globovisión lo sabe. Cuando este laboratorio de guerra envía a sus empleados a la calle para hacer un reportaje sobre la basura, por ejemplo, le indican al camarógrafo que cuando encuentre un montoncito de basura arrimado en el recodo de una acera, acerque la imagen hasta que la basura cubra todo el lente, y si tiene moscas mucho mejor. Con esto se logra percibir que todo en Caracas es basura y que la basura se está acercando a nosotros. Así se logra magnificar el problema a tal punto que cuando uno está acostado en la cama viendo la televisión, percibe que la basura se le viene encima con moscas y todo. No exagero. Una amiga me confesó que cada vez que recibe de Globovisión estos mensajes se pone a limpiar todo el apartamento, como si realmente estuviera amenazada de contaminarse.

De modo que nuestra manera de actuar y sentir depende de cómo interpretemos la realidad. Y si la realidad la vemos por Globovisión, nos jodimos. Porque como ya dijimos, Globovisión manipula la información para activar en los escuálidos la percepción de pérdida de beneficios personales. Por el temor real que tiene la oligarquía de perder privilegios, este canal enferma a las personas con el propósito de que defiendan los intereses de la oligarquía. Le hacen creer a la clase media que tiene los mismos intereses que la oligarquía. Confunden la propiedad privada de los medios básicos de producción con la propiedad privada personal. Le dicen que le van a quitar su vivienda, cuando en realidad el gobierno está defendiendo a la clase media de la burguesía inmobiliaria que la está expropiando.

Muchas personas han sido víctimas de la manipulación de las percepciones, y ya tienen un pensamiento distorsionado de la realidad. Se trata de un trastorno cognitivo, o sea, un error cognitivo. Cuando procesan la información sacan conclusiones disparatadas. A través de una “comunicación planeada” Globovisión logra alterar la conducta de los usuarios para que salgan a enfrentar amenazas ficticias. Este canal les induce la percepción de una amenaza falsa, como la pérdida de un bien personal, y esta creencia les modifica las actitudes, y luego se disponen a enfrentar la amenaza. Pero como la amenaza es falsa, el conocimiento que se forma la persona sobre la realidad es distorsionado, es decir, se forma distorsiones cognitivas, y termina por aparecer un trastorno cognitivo. Y esta distorsión del pensamiento influye en el estado de ánimo y en la conducta de las personas. Les produce miedo, ansiedad, rabia. De hecho, algunos han tenido que acudir al médico para que los ayude a modificar las cogniciones distorsionadas y las alteraciones conductuales que esto conlleva. En otras palabras, Globovisión es la verdadera amenaza.

Pero el arma favorita del imperialismo es la técnica de la satanización o demonización. Esta técnica la ha aplicado Globovisión contra el Comandante desde antes del golpe de estado del 2002. Y el daño es casi irreversible. La propaganda contra la figura del líder es incluso más dañina que la propaganda anticomunista. De hecho, hay mujeres que odian más a Chávez que al mismo comunismo. Escuálidas enfermas han llegado a tal nivel de odio, que me han llegado a decir que ellas estarían dispuestas a vivir en comunismo pero con tal de que Chávez no salga más por televisión. Increíble.





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Fernando Saldivia Najul

Lector de la realidad social y defensor de la sociedad sin clases y sin fronteras.

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