Dificultades en la lectura del escenario hondureño

Realidades mediáticas y distorsiones perceptivas del Siglo XXI

En un mundo en donde las mayorías no saben leer y escribir, y en el cual paradójicamente se han diversificado las tecnologías en materia comunicacional, las actividades cognitivas básicas de observar, identificar, comparar, analizar… podrían constituirse en tareas riesgosas que terminen por hacernos transitar el camino equivocado. En estos tiempos de avances tecnológicos y de perfeccionamiento de estrategias imperialistas, las cosas no son como las percibimos llanamente, sino que tras ellas se esconden un cúmulo de circunstancias – casi todas ignoradas por nosotros – y que terminan siendo la causa y la consecuencia de los males que aquejan al mundo.

Por ello siempre me aferro a aquella premisa de Frei Betto: es mejor equivocarse con las mayorías y no triunfar con las élites. Por ello mi alma está hoy en Honduras y se aferra a aquellos rostros humildes que enfocan las cámaras de los reporteros de Telesur. Pero en contraposición… ¡cómo me cuesta creer en Manuel Zelaya! Su discurso hueco, sus débiles arengas al pueblo hondureño, me engangrenan el alma. Evoco, nítida como si fuese ayer, nuestra esperanza puesta en Panamá cuando otro Manuel, el mal llamado “hombre fuerte de Panamá”, con su actuación aparentemente rebelde y digna, hizo posible la eliminación por parte de fuerzas norteamericanas, de todos los habitantes de barrios adyacentes al aeropuerto de esa nación centroamericana.

El imperio no duerme. Acecha.

De allí que las iniciativas formales y no formales de “desenmascarar” los mensajes ideológicos y de proporcionar estrategias para la lectura de “discursos” y de “imágenes”, cobren hoy en día un papel crucial. En tiempos de nuestro Ministro de Educación Aristóbulo Istúriz comenzaron a activarse en los distritos escolares, talleres de interpretación y elaboración de imágenes, los cuales – lamentablemente – fueron desechados posteriormente por el Ministro Adán Chávez. Y así como esas iniciativas, el Plan Nacional de Lectura que se produjo durante la rectoría ministerial de Istúriz perfilaba – en esencia – estrategias trascendentales para la superación de nuestros graves problemas en el área de la comprensión y producción textual.

¿Cómo hacer la lectura correcta de la situación hondureña, sin temor a omitir esos pequeños detalles tras bastidores que oculta la información mediática? ¿Qué es lo que nos dicen y que evitan decirnos?

Desde el principio, la historia del golpe en Honduras me pareció incongruente, absurda, mal contada. Las imágenes de una casa presidencial ametrallada sin saldo de muertos o heridos, se me antojó irreal, así como la de un presidente secuestrado que volaba en un avión violando el espacio aéreo del país costarricense sin que su Presidente tuviese información sobre ello…

Hará falta distanciarse de la inmediatez de lo noticioso para conocer, a ciencia cierta, qué nueva estrategia de penetración estrenan los gringos, y cuál es el papel de sus títeres latinoamericanos en cada rincón geográfico de Nuestra América.

martieducador@yahoo.com


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Gladys Emilia Guevara Cabello


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