Álvaro Uribe Vélez, el gótico, modifica la táctica según ¿Washington?

Debemos aclarar que el concepto “gótico” lo hemos tomado del filósofo colombiano, Gonzalo Soto Posada, en su obra: “Filosofía Medieval”, Univ. Pedagógica Nacional, Bogotá, 2007, pp. 512. Así mismo, deseamos referirnos a las “Tablas del Sinaí” en su Quinto Mandamiento “…la vida humana es sagrada…” (Catecismo de la Iglesia Católica”, Ed. Editores del Catecismo, Madrid, 1992, pp. 702).

En anterior comentario nuestro sobre “Andes 2020, una nueva estrategia ante los retos que enfrentan Colombia y la Región”, publicado por el Council on Foreing Relations, introducíamos el tema de la nueva estrategia propuesta por el Centro de Acción Preventiva sobre la actual realidad que se desarrolla en Colombia, a lo interno, y las consecuencias de su conflicto a lo externo. Aunque el texto comentado solo se refiera a los países Andinos: Venezuela, Ecuador, Bolivia, Perú y la misma Colombia, dicha realidad está incidiendo, muy seriamente, en toda la Región Continental y Caribeña.

La Comisión redactora del Informe propone tres (3) “imperativos” para enfrentar tal situación de permanente inestabilidad colombiana y sus repercusiones continentales. La primera propone la distribución del “…poder y los recursos políticos y económicos…” Como según instancia sugiere el compromiso de “…la comunidad internacional en toda la gama de asuntos regionales de índole diplomática, política, económica, social, humanitaria y de seguridad…” Y, por última propuesta es reconocer que los problemas que afectan a la Región “…requieren enfoques regionales y …de mayor cooperación entre los países andinos…” Claro, la presencia de los Estados Unidos de América, cual padre a sus hijos, es necesaria pero bajo la condición de que se deseche la política de enfocar “…estrictamente [la crisis] bilateral[mente] entre país y país…” Es evidente que se refiere a la relación “íntima” entre los EEUU de América y la República de Colombia.

Sustenta la Comisión que “…el ambiente de seguridad en Colombia y los Andes es lo suficientemente vulnerable como para ameritar el apoyo continuado de Estados Unidos [de América] a los programas anti-narcóticos y anti-terroristas…” El condicionante para superar la crisis interna de Colombia que la Comisión considera y donde la seguridad de los Andes se ve, también, afectada por tal situación interna colombiana, es el apoyo irrestricto del Gobierno de la Casa Blanca en los programas de ayuda económica, la cual, en su “grueso”, están dedicados al sector militar, entre ello, el “Plan Colombia”. La Comisión considera que “…esa relación de la ayuda [económica]…” deberá, necesariamente, cambiar en función de los intereses, en la Región, del Gobierno de la Casa Blanca. Esas prioridades irían, según el Informe, “...al desarrollo rural y fronterizo sustentable, incluyendo una reforma agraria estratégica; reformas políticas para fortalecer el estado de derecho y consolidar las instituciones democráticas…intercambio comercial y desarrollo económico…” Es necesario destacar la “conseja” que propone la Comisión sobre el desarrollo “fronterizo sustentable” y la de una “reforma agraria estratégica”. Tamaño consejo de la Comisión a ambos gobiernos: los Estados Unidos de América y de Colombia.

Continua el Informe precisando que “…si el conflicto colombiano debilita aún más el Estado colombiano…serían los vecinos [Venezuela y Ecuador] que correrían mayor peligro…” El Resumen Ejecutivo no precisa cuáles peligros serían los que afectarían a Venezuela y Ecuador; tomando en cuenta que el Informe fue redactado antes de la “violación territorial” a Ecuador por parte de las fuerzas militares del Gobierno colombiano.

En el tema de “Reforma Agraria y Desarrollo Rural”, el Informe recomienda “…enfáticamente que el Gobierno de Colombia con la ayuda de los Estados Unidos detenga la apropiación ilegal y coercitiva de tierras por [la] guerrilla de izquierda (sic), paramilitares de derecha (sic) y narcotraficantes…” para que las leyes colombianas deban ser aplicadas en forma efectiva “…a las tierras mal habidas que están en manos de grupos ilegales armados y de narcotraficantes…” Quizás los informes en los cuales se sustentan las conclusiones a las cuales llegó la Comisión, en lo referente a la propiedad de las tierras, no contienen la realidad objetiva de la “transferencia”(sic) de las tierras de los desplazados actualmente en propiedad de personas relacionadas con el Poder vigente en la hermana Colombia. Probable que un análisis de esa realidad real podría llevar a una crisis mas profunda del “status quo” vigente en quienes detenta los destinos cotidianos de los ciudadanos colombianos.

Resulta evidente y necesario que el Informe de la Comisión, relacionada con el Council on Foreign Relations, analice la “participación de los Estados Unidos de América y de la Comunidad Internacional en los Andes”. El título de este capítulo rememora las actuaciones de las Potencias Extranjeras que con motivo de los acontecimientos que se desarrollaron en China con el “Rebelión de los Boxers”, evidenciaron, fehacientemente, la importancia del “expansionismo” norteamericano fuera de su “patio trasero”; también cuando el Tratado de Versalles, gracias a la colaboración de la Comunidad Internacional, le entregó la provincia de Shandong, al este de China, al Imperio del Japón.

En ese orden, la Comisión “…recomienda un enfoque multilateral y multifacético que combine incentivos financieros, una amplia participación internacional y la responsabilidad compartida tanto en el problema de oferta como de demanda de drogas…” Esta propuesta es, por demás, muy preocupante por la sugerencia, evidente, de intervenir en los “asuntos internos” de los países de la Región apoyándose los Estados Unidos de América en la “Comunidad Internacional” sobre la base de combatir tanto la “oferta como la demanda” es estupefacientes; además, basándose en la “lucha contra la producción y el tráfico de drogas”. ¿Sucedió lo mismo en la China de principios del siglo XX? Y ¿A cuál Comunidad Internacional se refiere el Informe de la Comisión?

Pero el Informe va, paulatinamente, convirtiéndose en una propuesta, evidentemente, de interferencia en los “asuntos internos”, no solamente en Colombia sino, también, en el resto de los países Andinos y del resto de los países del continente suramericano, centroamericano y caribeños. Transcribimos textualmente la propuesta del “Resumen Ejecutivo”. Reza el párrafo: “…Reconociendo el papel primordial de los Estados Unidos en la promoción de los derechos humanos(sic) y la asistencia estadounidense a Colombia y a la región(sic) en el campo de seguridad, la Comisión propone medidas para perfeccionar dicha ayuda. La principal de ellas consiste en elevar el actual límite permitido de personal estadounidense, militar y contratado, para realizar adiestramiento de las fuerzas armadas colombianas, a fin de acelerar su profesionalización…la Comisión recomienda revisar la actual proporción fijada entre personal militar y civil, ya que esto le proporcionaría al “comandante del Comando Sur de los Estados Unidos”(comillas nuestras) una mayor flexibilidad y discrecionalidad al dirigir el uso de recursos militares y recursos contratados…”

Analicemos, someramente, el texto en cuestión. El Informe de la Comisión reconoce la participación del Gobierno de los Estados Unidos de América con “personal militar norteamericano” y de “personal contratado” en la realidad colombiana. Si hay personal contratado, independientemente de la nacionalidad, los “tres norteamericanos retenidos” por las FARC, son personal contratado por la Secretaria de Defensa de los Estados Unidos de América y dependientes del Comando Sur de dicho país. Por tanto, sería lógico que las FARC negociaran su liberación, directamente, con la Secretaria de Defensa y/o con el Gobierno de la Casa Blanca como sucedió con las conversaciones sostenidas por Raúl Reyes en Costa Rica.

La Comisión propone que el número de efectivos militares y contratados se aumente por encima del “límite permitido”(sic) para involucrarse en la preparación militar de las fuerzas armadas colombianas. Resulta importante resaltar y es interesante destacar, el rol que se le asigna al Comando Sur de los Estados Unidos de América, en la persona del “comandante” de esa Región, en la propuesta de que se le otorgue a dicho comandante, gracias a la aprobación de las medidas propuestas por la Comisión, “…una mayor flexibilidad y discrecionalidad al dirigir el uso de recursos militares y recursos contratados…”; es decir, que la última palabra, en cuanto al tema militar interno en Colombia, ha sido, es y será dirigido por el “Comandante del Comando Sur de los Estados Unidos de América bajo las órdenes directas del huésped actual de la Casa Blanca”.

Claro que todo ello se dirige a poder alcanzar una relación económica y comercial en la Región cuando la Comisión recomienda que “…los gobiernos andinos trabajen juntos para negociar una Zona Andina de Libre Comercio mientras se cree el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA)…”

Para finalizar el comentario sobre el Informe de la Comisión del Centro de Acción Preventiva debemos, necesariamente, señalar cuál es el objetivo fundamental de Informe. Textualmente propone que “…[busca] presentar una estrategia para ir reduciendo el compromiso de los Estados Unidos hacia Colombia y la región andina, esta Comisión esboza una etapa subsiguiente de participación estadounidense, después del Plan Colombia, con miras a prevenir el estallido de un conflicto mayor y mitigar los actuales niveles de violencia…”

Analizando con precaución el último párrafo, debemos resaltar algunas de las ideas propuestas. En primer lugar, la Comisión señala, y ello es muy importante, que el Informe es una propuesta “estratégica” post-Plan Colombia. Cabe la pregunta: ¿Cómo se va a alcanzar una finalización de la praxis del Plan Colombia? Aquí nos permitimos especular sobre las recientes actuaciones militares del Gobierno de Colombia en suelo del Ecuador y las recientes declaraciones del Canciller colombiano de “buscar mayor responsabilidad en el control de los territorios nacionales fronterizos de los países limítrofes con Colombia por los respectivos gobiernos para evitar la presencia de las FARC fuera del territorio nacional colombiano”. Sí ya se está considerando la necesidad de “ponerle fin al Plan Colombia” y, al mismo tiempo, se solicita una mayor participación del Comando Sur de los Estados Unidos de América tanto en hombres estadounidenses como contratados lo que, necesariamente, obliga a aumentar el presupuesto de ayuda militar estadounidense al Gobierno de don Álvaro Uribe Vélez, repetimos, ¿Cuál es el plan estratégico para lograr una finalización de la situación interna colombiana? ¿Qué significa, realmente, la solicitud de participación de la “Comunidad Internacional” en la lucha anti-drogas y anti-terrorista en la Región Andina que la componen Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia y Venezuela pero que el Informe de la Comisión le pone su mayor énfasis en Colombia, Ecuador y Venezuela? ¿Las acciones militares recientes colombianas son un cambio de táctica pero no de estrategia?

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Miguel Angel del Pozo


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