Crónicas catalanas/25A: No es un sistema para viejos... (ni niños, ni mujeres, ni naturaleza...)

La mitad de las muertes por Coronavirus se han producido en residencias de ancianos. En Catalunya. En España. En Italia. Seguramente en toda Europa. Hay una película de los hermanos Coen, "No es país para viejos", que trata de la "naturaleza despiadada" del ser humano. Pues bien, este COVID-19 está mostrando lo mejor y lo peor de esta naturaleza del ser humano. Pero… quizás es más preciso hablar del sistema capitalista, al cual los humanos estamos ligados, queramos o no. Al menos, hasta ahora.

En Catalunya hay una tensión permanente entre el Govern catalán y el Gobierno de España. A cada decisión que ha tomado el Gobierno de España que, recordemos, se autodefine como "gobierno de coalición progresista", hay una réplica del catalán. Réplicas que en la mayoría de las ocasiones tienen más lógica que las actuaciones del Gobierno español. Por ejemplo, pedir la gestión descentralizada, pero coordinada, de las medidas sanitarias, tiene todo su sentido cuando han sido las comunidades autónomas las que se han encargado hasta hoy de la Sanidad.

En cambio, la centralización a ultranza de casi todo (compra de mascarillas, equipos, reparto de los mismos, decisiones de confinamiento únicas, etc.) tiene más que ver con la recentralización e invasión de competencias que no con la eficacia. De hecho, han sido más ineficaces para todo el Estado. Detrás de la tensión y el recelo de buena parte de las administraciones catalanas (no sólo del Govern de la Generalitat), está que esa recentralización está dando paso a una presencia de los militares, a quienes el gobierno de "progreso" está poniendo en primera línea en las ruedas de prensa y en los medios de comunicación, como "héroes" frente al COVID-19. El independentismo catalán sabe por experiencia que poner al ejército, guardia civil y policía nacional como "garantes" del "bien común", prepara recortes más profundos en las libertades. También lo saben todos los demócratas.

Pero, Catalunya hizo recortes tan profundos en la sanidad como Madrid. Más allá de esa pugna y tensión entre España y Catalunya, lo que se pone en evidencia es que es el sistema el que no cuida a las personas. No las puede cuidar pues el fin del sistema es la reproducción del capital, no salvar vidas humanas. Todo, absolutamente todo, está subordinado a este fin. La especulación en el precio de las mascarillas, la competencia entre países para acaparar equipos, la no colaboración entre estados… muestra un sistema depredador y egoísta, capaz de dejar morir al vecino con tal de "salvarme yo". Una República catalana será un progreso sólo si está liderada por izquierdas verdaderas comprometidas con el pueblo, independentista o no.

Ese "yo egoísta" es, sobre todo, la clase capitalista de cada país. Las graves consecuencias de la pandemia vienen por el tipo de economía que degrada la naturaleza, que irrumpe en hábitats donde se alojan muchos virus desconocidos por el ser humano (como el VIH, el Ébola, el SARS… Unas consecuencias que ya fueron advertidas hace tres años atrás por estudios científicos pero que, como requerían inversión en investigación, se hizo caso omiso.

Pero, ahora, en plena pandemia, el egoísmo de ese sistema con los profesionales sanitarios sale a flote. Aquellos a quienes toda la comunidad de Catalunya, de España, del mundo…aplauden cada día, son también unas de las mayores víctimas del sistema. En el Hospital Clínico de Barcelona, un hospital de referencia por sus estudios, investigaciones, los trabajadores sanitarios se concentraron exigiendo acabar con los recortes del 5% a sus salarios. "No somos héroes, somos trabajadores; si tanto nos quieren reconocer los políticos ahora, que lo hagan con hechos, no con palabras; sólo reclamamos lo que es nuestro".

Peor aún lo están pasando en otros centros de Catalunya, Madrid, Castilla y León, donde muchos sanitarios fueron contratados con la promesa de trabajo hasta finales de junio. Muchos de ellos ni siquiera llegaron a firmar contrato por la urgencia. Se les llamó y acudieron arriesgando sus vidas, las de sus familias, sin equipos. Algunos sufrieron incluso persecución de algunos vecinos-policías por miedo a ser contaminado su bloque; se tuvieron que marchar de su casa. Pero ahora que el Gobierno ha empezado a abrir el confinamiento y hay una perspectiva de haber llegado al pico de la pandemia, los despiden a finales de este mes de abril. ¡Alguno ha sido despedido ya en plena baja de enfermedad por COVID-19! Es decir, vuelta al mismo tipo de políticas inhumanas neoliberales que dejaron la sanidad en los huesos desde 2010. Como decían los trabajadores del Clínico: "Recortar en sanidad es asesinar"; "Queremos contratos dignos"; "Queremos seguir cuidándoos" …

Pero el sistema no lo permite. No es "rentable". Los magnates franceses y fondos buitres que monopolizan prácticamente las residencias de ancianos en España (y Francia, claro) no tienen personal médico ni tampoco trabajadores formados para atender a esas personas ancianas, que pagan entre 1.500 a 3 mil o más euros, con esfuerzos de toda la familia. Una lección que deberemos reflexionar también: si es humano dejarlas ahí al final de sus vidas. Ahora miles de ellas han perecido sin el calor de un familiar o incluso sin ser atendidas.

Estamos en un sistema donde el presidente del país más poderoso del mundo se permite sugerir que la gente se autoliquide "inyectándose desinfectante". Y no pasa nada. Sigue haciendo ruedas de prensa. Y algunos locos seguidores suyos se manifiestan en las calles de Estados con gobernadores demócratas, exigiendo que se les deje ir a trabajar y terminar el confinamiento, mientras caen las víctimas diarias por coronavirus. Algunos ciudadanos han tenido que ser atendidos por ingerir lejía. En verdad el virus de la ignorancia se convierte en el mejor aliado de los cínicos políticos criminales y del propio COVID-19. Pero la ignorancia, las falsas noticias y la creencia en mentiras, son también un producto del sistema.

No es un sistema para las personas mayores. Pero tampoco lo es para los niños, a quienes deja la pesada herencia de un planeta en llamas, en emergencia climática, contaminados mares, tierra y aire, con una sanidad por los suelos, con una educación precaria…en el primer mundo… En el Sur la herencia es directamente el desastre, es la barbarie: hambrunas, migraciones climáticas, guerras, suelos contaminados por siglos…

Tampoco es un sistema para las mujeres. El patriarcado capitalista es responsable de la discriminación de la mujer, de que millones sufran la violencia machista sin que haya una protección y educación eficaz contra ella. La falta de igualdad y de oportunidades a más de la mitad de la población es responsable de una vida deshumanizada, no hecha ni preparada para la vida, sino para la explotación y el abuso de la mayoría por una ínfima minoría.

¿Seguimos?... ¿Qué representa el sistema para nuestra Planeta? ¿Hasta cuándo podremos sobreexplotar la naturaleza más allá de sus límites?

Todo esto está ocurriendo en Catalunya. Y en el mundo. Por eso hay que pensar ahora qué queremos hacer cuando salgamos del confinamiento. ¿Queremos "volver a la normalidad" que nos ofrece este sistema capitalista? ¿O habrá que cambiar a pesar de ese 1%, que hasta ahora ha controlado nuestra vida y economía, se oponga?… Los aplausos de cada día nos muestran que somos más, muchísimos más. Somos generosos, podemos ser fraternos. Si nos ponemos en marcha en cuanto podamos, no volverá a ocurrir la estafa del 2008 sino que iniciaremos el tránsito hacia otro sistema más humano.



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Alfons Bech

Militante obrero, y revolucionario marxista. Miembro de de la CCOO, la federación sindical más grande de España. Activista político de L?Aurora y EUiA.

 albech12@gmail.com      @alfonsbech

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