El perro que come manteca...con sinceridad

 No creo que la atención de los venezolanos no se haya prevenido con las palabras, gestos y distancias del presidente colombiano en Santa Marta. En lo que pude ver por televisión de la reunión de Chávez y Santus – falsus- positivus, vi clara y objetivamente tres discursos al mismo tiempo por parte de una sola entidad (santus positivus). El discurso oral dijo que era importante la relación respetuosa de las dos naciones y resaltó la necesidad de la complementación económica, pero a la vez los gestos y la mirada hablaban a lo lejos a un receptor creído que estaba muy lejano y por ende galopaba el verdadero sentir del emisor de dicho mensaje. El primer discurso era una tarea obligada por imposición de los dueños de la voluntad y los intereses que se representaban en el presidente colombiano. El segundo discurso era la voluntad de un ser que pese a ser instrumento, ahogaba su voluntad y en estereofonía mental hablaba lo que es su real sentimiento para no dejar olvidar su odio agónico por la venezolanidad. No hubo miradas frontales a los ojos, estrechamiento de manos con sinceridad, pero si sonrisas fingidas y pronunciamientos del nombre de Chávez, como si fuera para tomarse un purgante. El tercer discurso se encargó de aclarar que el único aliado valido para santus positivus es el que impone la dinámica de la política interior y exterior de Colombia desde hace ya bastante tiempo – el imperio sionista asesino -. Se dijo nítida y en el tono apropiado, que la unidad del sur, no es la meta del neo presidente. Bien claro dijo que las otras instancias tienen el valor para imponer sus magras maquinaciones (las de los amos de la oligarquía colombiana), tal como la denuncia de Uribe, de la protección supuesta de Venezuela de las FARC  y el ELN  en nuestro territorio, basándose en idioteces demostrativas mal preparadas y absurdas. No había terminado de pronunciar la palabra UNASUR  y de mirar a Kirchner, cuando ya mencionaba otras instancias internacionales y su sometimiento a ellas. Pero no se trata del verbo en si, si no del gesto y el énfasis que puso al nombrar esas otras instancias.

      Contrariamente a lo que piensan muchos, no soy de la opinión que Venezuela hizo concesiones y perdió.  El simple hecho que la oligarquía haya tenido que tragarse su maquiavélico orgullo y tener que abrir sus espacios para que chaves fuera a ese país a impregnarse de colombianos humildes y de amor popular, mientras santus positivus pisaba en nubes aisladas de la tierra pueblerina. Ese simple hecho es un triunfo popular y anti imperio. El Narco presidente saliente lo sabe y lo supo, por eso su obcecación en impedirlo.  Por otro lado, que el representante de la oligarquía colombiana hubiese tenido que reconocer que sus negocios y prosperidad dependen de las buenas relaciones comerciales y políticas con Venezuela, mas allá de las pútridas dadivas  que recibe del imperio Sion yanqui.

         Yo no vi en las muchas tomas televisivas de las carreteras y calles de la Colombia por donde pasaría Chávez, a un pueblo agolpado lleno de odio y rencor contra el Líder  y Venezuela. Todo lo contrario, vi a unos seres humildes reverberantes de alegría ante la presencia del presidente de los venezolanos, llenos de esperanza y de ilusión, por que algún día la libertad los alcance y,  por que cesen los crímenes a que les tienen sometido a la miseria, que los obligan a emigrar, a salir de sus hogares por preservar la vida amenazada. A liberarse del yugo de una oligarquía que los vende junto a su país y sus pertenencias a unos extranjeros sionistas, que hasta secuestraron el poder económico y político en la nación mas poderosa militarmente de la tierra y que no tienen el menor rubor ante el genocidio que cometen contra la humanidad doquiera que van.

    Indudablemente que el gran derrotado con esta jugada de ajedrez magistral es el imperio sionista yanqui y su ministerio de colonias - como llaman a la OEA -. Pero la lección también quedó en el bolsillo de la oligarquía traidora colombiana: No los necesitamos  en Venezuela, ni su intercambio comercial, toda relación con el pueblo colombiano es posible sin la oligarquía, los pueblos nos apoyamos y podemos existir en paz sin necesidad del odio, la explotación y las bajezas de las oligarquías sean de donde sean.

     Ahora toca al pueblo de Colombia sentar precedente poniendo en el banquillo de los acusados, al ser más hostil, criminal, corrompido, traidor y entreguista de la historia contemporánea de ese país. Álvaro Uribe Vélez, debe ir preso, con o si protección yanqui. Es cuestión de honor, justicia y hasta de paz. Hasta ecuador puede y debe actuar en esa dirección o el mismo pueblo mexicano y hasta Venezuela pudiese acompañar esas acciones por la justicia. Allí queda a propuesta.  

     Ahora corresponde ponernos alertas ante el doble juego que el santus positivus hará desde la presidencia de Colombia, no debemos olvidar que su voluntad es una entelequia inexistente y que su comportamiento es dirigido desde fuera de las fronteras de Colombia. Igualmente, el más goloso enemigo no descansará noche y día por lavar esa derrota tan abiertamente contundente. Ellos saben que electoralmente será unos cientos miles de votos que se inclinaran por EL PROYECTO BOLIVARIANO el 26 S y eso les duele. Para tratar de evitar esa posibilidad han invertido millones de dólares inorgánicos en ONG`S inútiles y en financiar políticos incapaces y borrachos, ahora con una jugada de jaque les tumban sus apetencias de locos trasnochados de ver una guerra entre pueblos hermanos. Pero no olvidemos que el santus positivus, es un perro acostumbrado a comer manteca, y que por lo tanto, tarde o temprano  meterá la lengua en la tapara otra vez    

 javierdelvallemonagas@gmail.com 

 javiermonagasmaita@yahoo.es 

 



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Javier Monagas Maita


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