Colombia entre la guerra y al paz

El último domingo de mayo, el sufrido pueblo Colombiano, tiene en su conciencia la oportunidad de sacudirse por primera vez después de doscientos años el yugo de la oligaquía Neogranadina, que desde entonces se aferró al centro del poder que está graficado hoy por hoy en La Casa de Nariño allá en Bogotá.

No se trata en mi criterio de meternos en asuntos que son propios de éllos (los Colombianos), sino que por el contrario soy de los que considero que tal cual ha venido aconteciendo en esta última década en nuestro Sur del Continente latinamericano, la corriente progresita también ha tomado cuerpo en el seno del pueblo Neogranadino y por eso existe la esperanza, que del propio soberano al que dio su libertad política el ejército de Simóm Bolívar, se le presenta la gran oportunidad de cambiar la tragedia en que por casi dos siglos les ha tocado sobrevivir.

Si el pueblo Colombiano se arma de conciencia y rompe el esquema estático que Liberales y Conservadores, quienes al fin y al cabo son y representan la misma vaina, la Colombia por la que muchos de sus hijos se han sacrificad, renacerá de su tragedia para dar paso al rol que la historia le tiene previsto, como es convertirse en en un gran país, donde sus hijos e hijas dejen a trás la pesadilla de esa guerra civil que no ha dejado de estar presente en toda su historia.

La Colombia que va a a los centros de votación el domingo 30 de mayo, tiene en sus manos la gran oportunidad de romper el hechizo, especie de maldición que cayó sobre esa república donde la oligarquía neogranadina ha llegado hasta el extremo de asesinar a sus mejores lideres y empobrecer a millones de sus conciudadanos, al tiempo que ha entregado sus riquezas y soberanía a los anglosajones del norte del continente.

Los vientos de redención de los pueblos que se originaron hace 200 años a lo largo y ancho de Latinoamerica y de lo cual no fue ajena La Nueva Granada), se están reeditando en estos tiempos de cambio epocal, donde los pueblos han vuelto a resurgir con su conciencia de libertad y autodeterminanción, rebelándose contra la hegemonía imperial que había logrado vender la idea del fin de la historia.

Pues bien, como dice el dicho:-“ cada pueblo se da el gobierno que se merece” y serán éllos, los Colombianos, quienes decidan si sigue entrampados con el mismo yugo o rompen las cádenas y se redimen ante si y los pueblos del mundo que ven con angustía el estado trágico que padecen hombres y mujeres desplazados o desterrados, viviendo su exilio interno o allende la patria donde las fuerzas oligarquicas disponen de la vida de sus conciudadanos sin importarles leyes internas y acuerdos internaciones de los derechos humanos. En fin el próximo domingo la mayoría de los nacionales de Colombia, se juegan su destino que está marcado entre la guerra y la paz.

(*) Delegado PSUV-Táchira

macariosandoval@hotmail.com


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Macario Sandoval (*)

Equipo PSUV-Táchira.

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