El capítulo VIII de “El Capital” (X)

Entrevistando imaginariamente a Marx sobre lo tratado en:

¿Qué ocurre, en las ramas industriales inglesas sin límite legal de explotación, con la jornada de trabajo de los niños?

Guillermo Wood, de 9 años, “tenía 7 años y 10 meses cuando comenzó a trabajar”. Se le dedicó desde el primer momento a “runmoulds” (es decir, a transportar al secadero las piezas acabadas y devolver al taller las formas vacías). Entra todos los días, menos los domingos, a las 6 de la mañana y abandona el trabajo a las 9 de la noche aproximadamente. “Trabajo todos los días de la semana hasta las 9. Llevo así, por ejemplo, 7 y 8 semanas.” Resultado: ¡15 horas de trabajo diario para un niño de 7 años! J. Murray, de doce años, declara: “I run moulds and turn jigger” (darle a la rueda). “Entro hacia las 6, y a veces hacia las 4 de la mañana. Ayer trabajé toda la noche, hasta las 8 de la mañana de hoy. No me metí en la cama desde la noche anterior. Conmigo, trabajaron toda la noche 8 o 9 chicos más. Todos, menos uno, han vuelto a entrar al trabajo hoy por la mañana. A mí me pagan 0,88 bolívares a la semana. Cuando me quedo trabajando toda la noche, no cobro más. Durante estas últimas semanas, he trabajado dos noches enteras.” Fernihough, chico de 10 años: “No dispongo siempre de una hora entera para comer: muchas veces, todos los jueves, viernes y sábados, no me dejan más que media hora.”

¿Qué consecuencias tiene, en lo que se refiere al límite de vida en los distritos alfareros, la codicia de alargar la jornada de trabajo?

El Dr. Greenhow declara que el límite de vida en los distritos alfareros de Stoke-upon-Trent y Wolstanton es extraordinariamente corto. Aunque en el distrito Stoke sólo trabajan en esta industria el 30,6% y en el de Wolstanton el 30,4% del censo masculino superior a 20 años, más de la mitad de los hombres de esta categoría que mueren de tuberculosis en el primer distrito, y hacia unos 2/5 de los que fallecen de las mismas enfermedades en el segundo mencionado distrito son alfareros. El Dr. Boothroyd, médico de Hanley, declara: “Cada nueva generación de alfareros es más raquítica y más débil que la anterior.” Y lo mismo declara otro médico, Mr McBean: “En los 25 años que llevo ejerciendo la profesión entre los alfareros, he observado como progresaba a ojos vistas la degeneración de esta clase, comprobada en el descenso de peso y talla.” Estos testimonios están tomados del informe presentado por el Dr. Greenhow en 1860.

Venezuela, 22 de mayo de 2010

nicolasurdaneta@gmail.com


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Nicolás Urdaneta Núñez


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