(Contribución al debate crítico)

Disfrazando lobos de corderos

El Ché Guevara, en el prólogo de su libro: “Apuntes Críticos a la Economía Política”, refería a que la NEP (Nueva Economía Política) aplicada por Vladimir Ilich Lenin en la naciente Unión Soviética (año 1922) "se establece en un momento en que Lenin, presionado por el inmenso cúmulo de peligro y de dificultades que se cernían sobre la Unión Soviética, el fracaso de una política económica, sumamente difícil de llevar por otro lado, vuelve sobre si y establece la NEP dando entrada nuevamente a viejas relaciones de producción capitalista". El Ché agregaba que si Lenin hubiera vivido un poco más habría dado marcha atrás a esa política.

En la revolución bolivariana con la (NEP) no se habla siquiera de aplicar las herramientas melladas del capitalismo (que era, a groso modo, en lo que consistía la NEP de Lenin) porque ellas, simplemente, han existido desde siempre en Venezuela. Sino, mas bien, de dar paso a la participación del capital privado "nacional" en las diferentes industrias productivas medulares del Estado, a través de asociaciones, (burguesía nacional - Estado) por medio de las llamadas “Empresas Mixtas”. Pero la peor no radica siquiera allí, sino, en que se pretende llevar estas asociaciones a los sectores productivos estratégicos, y vender esto como “Socialismo del siglo XXI”.

Lo fundamental, es que bajo las actuales condiciones políticas por las que atraviesa Venezuela; por el escaso desarrollo del capitalismo en el país, aun tomando en cuenta los gigantesco subsidios que históricamente ha concedido el Estado a la burguesía venezolana (-hoy incrementados por la NEP-), la nueva política económica pretende la construcción de una economía "híbrida" que puje hacia un modelo de desarrollo parecido a China y Vietnam. -Pero reconozcamos algo: este absurdo modelo solo sería posible sobre la base de la explotación y el olvido de los pueblos. Cuestión que sabemos, está negado para nuestro proceso revolucionario. Venezuela cuenta hoy con el salario mínimo más alto de Latinoamericana y el Caribe, y una creciente seguridad social.

No existe otra manera de concebir una revolución socialista sino partiendo del reconocimiento de nuestras realidades; afrontar y desarrollar en la dialéctica (unión y lucha de contrarios) un modelo genuinamente socialista, apoyándonos en el imperioso deber del desarrollo de las bases económicas de la nueva sociedad (empresas socialistas: de propiedad social) junto a la coexistencia (–que no será en nada pacifica-) con la burguesía que desee invertir en el país. Que es muy distinto a crear una nueva burguesía supuestamente “nacionalista” o “socialista” utilizando los recursos del pueblo para alimentar a nuestros verdugo. No existen términos intermedio. La historia así nos lo ha demostrado: o es socialismo (la vida) o es el capitalismo (barbarie y muerte). Hoy confundimos a nuestro pueblo disfrazando de cordero al lobo; ayer les ayudamos a identificar a su enemigo de clase, y hoy le decimos que ese enemigo no era tan malo como parecía; que son nuestros “Aliados Estratégicos”. 

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Basem Tajeldine

Marxista. Investigador de temas geopolíticos internacionales en el Centro de Saberes Africanos. Moderador del programa VOCES CONTRA EL IMPERIO, RadiodelSur y RNV.

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