Muévase, compatriota…y no se caiga

Bailando en un tusero

En verdad no sabía que decir en todos estos días luego de las votaciones internas para la escogencia de candidatos del PSUV. Benditos aquellos que tienen el panorama claro o al menos ven luz. Será que ellos si son revolucionarios de corazón. A riesgo de que resulte incómodo o indisciplinado, diré lo que pienso sin tapujos.

¡Pobre estado Bolívar! Tener que merecerse tales vicisitudes en estos tiempos de definiciones. ¡Que vaina con la directiva nacional y regional que aquella no le da la gana de ver lo que aquí es evidente y cotidiano y ésta maquilla y disimula tanta arbitrariedad gestada al calor del proceso! Ya he leído por acá las denuncias hechas por compatriotas sobre las argucias con las cuales el poder constituido regional arropó los espacios mediáticos en una grosera campaña electoral mucho antes de lo estipulado. Pero el que no quiere ver…ni que lo fajen chiquito.

Bastante hemos escrito sobre eso pero que importa, si la maquinaria política neo adeca que aquí impera es más avasallante que la de sus antecesores. Cuanto descaro y socarronería pulula en este feudo que ni siquiera se molestaron en presentar un parapeto de proyecto. Solo se aseguraron con manipulación, bastante billete y publicidad los votos necesarios para obtener el triunfo. Pero mire que los hechos dicen más que cualquier sesudo análisis político: triunfito con pocos más de treinta y dos mil votos.

Sin embargo los operadores políticos ya comenzaron con la papa caliente: Unidad, unidad, unidad…y uno comienza a meditar en como carajo va a hacer para ponerse como un soldado en aras de la sobada unidad, a trabajar por Lord Safrisco Pomalaca Masquetú, sin que se le venga repentinamente unas ganas arrechísimas de vomitar ante tanta promesa incumplida, ante tanto alarde pitiyanqui y tanto asquito de su “anillo de poder” hacia El Pueblo que parece que tendrá que seguir mendingando la soberanía popular.

No intento acudir a pensamientos de próceres revolucionarios de otros tiempos y lugares para advertir que tropezamos con piedras de vieja data en la marcha. Solo que vienen a mi mente las palabras del Líder Comandante, cuando señaló a propósito de la revisión de la ley de Inteligencia y Contrainteligencia: “No podemos defender lo indefendible” Camarada Comandante: ¿Cómo defendemos a alguien que no es revolucionario de verdad?

El verdadero peligro estriba en que ahora hay corrientes que se inclinan hacia opciones de respuestas equivocadas ante los hechos, como por ejemplo abstenerse en Noviembre y algunos idiotas políticos que miran hacia predios fuera del PSUV como una forma absurda de drenar su inconformidad. No es una opción enmendar un error con otro, pero debemos entender en su justa dimensión el tusero en el cual bailamos.

Por un lado, un sistema feudal neo adeco cuyos emisarios nos anuncian que todo esta bien, que no hay cambio y ya tienen asegurados cuatro años más de obstaculización para transferir poder al pueblo, continuación de vivapepismo revolucionarongo, burocracia, testaferros, intermediarios y en el mejor de los casos, buenas, muy buenas intenciones de cambio. En el otro ángulo, la oposición con sus bajos instintos, salivando ante la posibilidad de hacerse de una región sumamente estratégica como desquite a la segura recuperación del Zulia, garantizada por el vergatario compatriota Di Martino.

En medio de ellos, nosotros, que tenemos el deber de garantizar que eso no suceda, que tenemos que hacer estómago para que en vez de un escuálido siga un neo adeco en el coroto.¿Por qué tiene que ser esa la disyuntiva?¿Por qué hemos de escoger bajo premisas maniqueas? Dolorosamente digo que no aprendimos la lección y que la UNIDAD POPULAR sigue en desbandada por aquí.

Dirán que se cumplió con toda la normativa generada por el PSUV. Pregunto yo: ¿No hay excepciones? ¿No se puede revisar la conducta indisciplinada que aquí hubo? ¿No supo la Directiva Nacional del ventajismo antes y durante la campaña? ¿Nada de eso tiene sanción?

Parece que las circunstancias obligan. Allí hay una lección de suma importancia para el proceso revolucionario: ante este tipo de dilemas y ante el desorden de las bases, el poder constituido evitará perder espacios, aun cuando la consecuencia de ello sea propiciar el crecimiento de las nuevas castas políticas. Aviso clasificado: criamos cuervos y vendemos estampitas de Santa Lucía.

La diferencia entre un cogollo y un cuadro está fundamentada en la ideología, elemento esencialmente ético y moral que impide mercantilizar el pensamiento y las acciones. A diez años de revolución, el poder popular busca su rumbo entre la miasma burocrática.

Solo El Pueblo salva al Pueblo, solo el Pueblo salva La Revolución.

pladel@cantv.net


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Plácido R. Delgado


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