Tempestades contra el tiempo

El Comandante habló. Dijo que no se cala más (palabras suyas) a gente que se echó al hombro y terminaron aferrados a sus proyectos personales, haciendo lo que les daba la gana. Se ha escrito bastante por acá al respecto. Particularmente lo he hecho muchas veces de distinta forma; hasta con humor.

Pero debo decir que ese juramento debe ser sostenido por todos. No solo por quienes han sido llamados a conformar los cuadros del partido, sino también por cada uno de nosotros, por las bases. Considero fundamental que en esta oportunidad demostremos que podemos darnos los gobiernos regionales y locales que necesitamos para profundizar el proceso revolucionario.

Señores feudales, lores y condes, temblad que ahora no solo debéis presentar vuestros proyectos sino que tendréis que cumplirlos. Mientras el Comandante deba su discurso este sábado, imaginé que un etólogo se daría gusto observando los gestos y las caras largas al decir que daba vergüenza que hubiera gente que vendía la conciencia hasta por una nevera (por algo material). Peor fue ver a gente de mi Estado aplaudiendo a rabiar cuando decía que no debemos permitir que ande gente por allí lanzando candidaturas, cuando aquí sabemos de las argucias y triquiñuelas que hicieron para lograr postulaciones junto a caciques y piaches, quienes tienen a punto su maquinaria política. Revisen las listas para que vean como gobernadores y alcaldes tienen “por casualidad” a funcionarios en los recién conformados cuadros. ¿Acaso no es público y notorio que hay “dicotómicos ideológicos” con su proyecto personal bajo la manga? Revisen los diarios regionales para que vean cuantos “candidatos y reelegibles” andan por allí confiados porque sus operadores políticos están infiltrados en los cuadros.

Son las bases con decisiones fundamentadas en análisis, sin bozal de arepa, quienes pueden echar definitivamente abajo esta perniciosa forma de hacer política. Bien pendejo es quien crea que por que el PSUV está acabado de salir del horno, esas viejas prácticas no rinden fruto. La pelea es peleando y es hora de demostrar con ideas, con liderazgo de base, con voluntad popular que elegiremos a compatriotas de corazón, de compromiso social real, no con mercaderes de las carencias del Pueblo, no con un Don Safrisco Pomalaca Masquetú.

Hace poco el líder dijo (se que lo recuerdan): “Sopla tiempo que tengo tempestades para maniobrarte” como una manera de señalar el crucial momento que vive la humanidad ante la arremetida imperialista. Esto sigue y seguirá vigente.

En una oportunidad dije yo que esperaba que él no tuviera que venir a levantarle la mano a un gran carajo ante nuestra incapacidad para conformar liderazgos de base. Pero realmente de las bases, no una “naciente estrella de cine” maquillada en camerinos, mercadeada como un “nuevo juguete popular” para caídos de la mata.

En las bases reside la fuerza de las tempestades para maniobrar el tiempo político que vivimos. Es tiempo de que esa fuerza potencial se active. Eso es parte también, de dejar el infantilismo político en el pasado.

pladel@cantv.net


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Plácido R. Delgado


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