Al calor de las franelas rojas

La participación en las movilizaciones que organiza la Revolución no deja de ser un espectáculo donde la alegría es desbordante, no hay vestigios de odio, aunque sí síntomas de descontento de algunos que se sienten utilizados (como en las prácticas de la Cuarta República donde se “inducía” a participar en esas movilizaciones a todos los trabajadores de las instituciones del Estado) en mucho casos la asistencia se lleva por escrito. Obviamente no es la generalidad, pero es molesto sentirse obligado a estar donde uno simplemente no quiere estar.

Puede existir algún tipo de simpatía hacia la Revolución por parte de aquellos que se sienten chantajeados, pero con ese tipo de práctica, la simpatía se transforma en antipatía, y con ello, en una cadena de resentimientos propios de personas que no tienen ningún compromiso con la Revolución, con el proyecto político que defienden hoy las mayorías. Incluso deben hasta disfrazarse con franelas rojas y gritar consignas que para ellos no tienen sentido.

Esta reflexión es producto de mi participación consciente en las movilizaciones que organiza la Revolución. No entiendo el por qué se tienen que mandar a producir miles de decenas de franelas rojas para ser distribuidas gratuitamente entre los asistentes a estas marchas. La franela debe mostrar el logo alusivo del motivo de la movilización, así vemos una variedad muy grande de franelas rojas y gorras con diferentes slogan. ¿Por qué ahogar presupuestariamente a la organización en la confección y adquisición de estas franelas? Pregunta que no puedo responderme, por absurda.

Creo fervientemente que una persona que se identifica con la Revolución Bolivariana, debe adquirir su franela con dinero propio y no tener que saltarle al camión que las distribuye gratuitamente como si de una rebatiña se tratara. ¿Quién o quienes se benefician con el negocio de las franelas rojas? ¿Cuanto puede costar una franela roja sin logo? ¿Por qué todo aquel que va una movilización por conciencia, por compromiso, no adquiere su franela o camisa roja?

La conciencia revolucionaria (en este caso) no se decreta, es un proceso de formación interno de todos, de manera individual, que con el correr del tiempo se colectiviza. La conciencia política crece en la medida en que nuestra formación ideológica y compromiso así lo demanden. La lectura, la discusión, el constante análisis crítico y autocrítico son elementos que contribuyen a la profundización de ese objetivo.

No podemos hablar de conciencia cuando utilizamos el chantaje, la dádiva, para conseguir pequeños objetivos que no nos conducen por el camino correcto. El proceso cuantitativo y cualitativo, como categoría dialéctica de análisis, nos da un paréntesis fundamental en el proceso de evaluación de fortalezas que sólo entendemos en el papel. ¿Deben ser nuestras movilizaciones evaluadas por cantidad o por calidad? Si la evaluamos por cantidad en el último proceso eleccionario (referéndum 2 de diciembre) podemos concluir que NOS ROBARON la Av. Bolívar, y las avenidas paralelas a ésta estaban totalmente saturadas de franelas rojas ¿Qué paso entonces?

La Revolución (los revolucionarios) no puede obligar a nadie a asumir este proceso político con sentimiento de pertenencia, si los mismos revolucionarios no lo sienten. Hay que sentir a la Revolución Bolivariana con PASIÓN, AMOR, COMPROMISO, HONESTIDAD, LEALTAD, SOLIDARIDAD, HUMILDAD, a la suma de todos estos conceptos debemos de llamar CONCIENCIA, única vía de poder trasmitir a los demás nuestro proyecto político y acercarlos de manera CONSCIENTE, a la Revolución, la suma del todo.

Debemos dejar el discurso de falta de conciencia en el Proceso, es algo obvio, de lo contrario, no hubiésemos tenido el revés del 2 de diciembre. El fortalecimiento de los niveles de conciencia y compromiso con la Revolución deberá comenzar por quienes pretenden dirigirnos, esa es la tarea principal. Debemos exigir conciencia y compromiso a todos aquellos que ocupan un cargo de elección popular o bien por designación del Ejecutivo. El ejemplo, es una manera muy razonable de promover la Revolución.

No hay nada más excluyente que ser pobre.

Patria, Socialismo o Muerte…
Venceremos

http://chamosaurio.blogspot.com/
chamosaurio@gmail.com


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Ricardo Abud

Estudios de Pre, Post-Grado. URSS. Ing. Agrónomo, Universidad Patricio Lumumba, Moscú. Estudios en Union County College, NJ, USA.

 chamosaurio@gmail.com

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