Consideraciones previas sobre la propuesta del Partido (I)

Con motivo de la agenda propuesta por el Comandante Chávez se ha abierto en el país un intenso debate como nunca antes, según creemos, se había desarrollado en toda la historia republicana. Siendo el del partido, uno de los temas, que ha suscitado mas interés y despertado una polémica por demás necesaria.

Discutir y asumir el tema del partido es encarar el problema del poder, de la construcción del poder, he allí la razón de la resonancia de esa discusión aquí como en cualquiera otra latitud.

Sólo que en nuestro caso lo que esta en el tapete no es el partido en función de la toma del poder, ya esta etapa esta consumada en el marco de las peculiaridades de la realidad política Venezolana, que no requirió ni de un partido fogueado en la lucha política clandestina y de masas, ni de un ejercito probado en la lucha armada revolucionaria. Como si ha sido condición sine qua non en otras experiencias revolucionarias exitosas.

En el caso venezolano se conjugaron un conjunto de factores, destacando, entre ellos, el desgaste progresivo del sistema político imperante durante cuatro décadas; el acentuado deterioro de las condiciones de vida del pueblo en contraste con la regalada y exquisita existencia de la elite privilegiada imbuida de ideología neoliberal; el surgimiento de un definido liderazgo que inspirado en el ideario bolivariano y enraizado en el seno de la Fuerza Armada Nacional supo captar la desesperanza e interpretar los anhelos de redención presentes en las grandes mayorías populares; el deterioro de la economía nacional que a pesar de su condición rentística petrolera, sus ingentes recursos ya no resultaban suficientes para satisfacer la avidez de ganancias de los centros financieros internacionales. Y junto con ello la coyuntura geopolítica que de alguna manera facilitó la insurgencia del movimiento bolivariano, nacionalista, de perfil nítidamente antiimperialista y propulsor del sentimiento integracionista Nuestramericano.

La sabia articulación de estos elementos a través de una certera y audaz política electoral dio pie para la conformación de un amplio frente social y político, liderado por el comandante Hugo Chávez, que supo imponerse en las elecciones de diciembre de 1.998 y en las subsiguientes realizadas en estos últimos años, logrando acceder, en primera instancia, al control del gobierno.

Los triunfos electorales y las connotadas y sucesivas derrotas políticas que se le han propinado a la torpe y obtusa oposición y, por mampuesto, a sus manageres imperiales, han permitido la toma progresiva del poder. Proceso aun en tránsito, pues es evidente que las clases que han venido siendo desplazadas del poder, todavía mantienen importantes parcelas del mismo sobre todo en la estructura económica y por supuesto en el ámbito ideológico en el que sigue planteado una encarnizada batalla de las ideas, particularmente en la esfera comunicacional.

Pues bien, esta extraordinaria gesta política se ha venido librando sin la concurrencia de un auténtico partido revolucionario, sin que ello implique menoscabar o desconocer el relevante papel que han jugado las fuerzas políticas afectas al bloque del cambio.

Lo cierto es, que en Venezuela esta en marcha un proceso revolucionario que esta removiendo a profundidad, revolucionando todo el cuerpo social de la nación y que en buena medida ha impactado positivamente a los hermanos pueblos latinoamericanos y caribeños estimulando el anchuroso camino de la integración Nuestramericana. Proceso revolucionario que en esta etapa se ha definido como en tránsito hacia el socialismo cuya materialización exige, que duda cabe, de un instrumento revolucionario. Es decir, de un partido revolucionario, socialista, democrático, capaz de dirigir el proceso Bolivariano Venezolano en esta concluyente y definitiva etapa de construcción socialista. Esta nueva etapa exige de un nuevo instrumento político, de dirección colectiva y calificado para asumir la conducción del proceso. Hacia allí apunta la propuesta del comandante Chávez, a la que todos debemos sumarnos con entusiasmo y espíritu crítico …


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Miguel Ugas

Miembro de la coordinación nacional del MoMAC

 miguelugas@gmail.com

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