Sobre políticos, libros y lectura. El político sin lectura

Un político electo que no tenga disciplina de leer, carece de herramientas teóricas para conducir las instituciones del Estado en su propósito descolonizador, republicano, democrático y del ejercicio de la libertad. Carece de bagaje cultural para dejar de ser un reproductor de la hegemonía cultural neocolonialistas y monárquica, capitalista con fines de dominación, representará sus "valores" en el ejercicio del cargo: es supremacistas, individualista, mesiánico, autoritario, excluyente, condena la crítica y le disgusta el saber, cree en el pensamiento único, no comprende la importancia de libros, de las bibliotecas, de política de fomento de lecturas, de imprentas municipales y ediciones de textos. Son eficientes burócratas reproductores de la "cultura del petróleo", activos agentes del partido político y sostenedores de la institucionalidad capitalista, imposibilitados de ser sujetos de cambio para la transformación social. Por falta de lectura son expertos sofistas, demagogos, charlatanes y obstáculos para la construcción de la cultura revolucionaria.

Los políticos sin lectura son pragmáticos, repiten discursos, opiniones, se cree que se la saben toda, sin percatarse que refuerzan patrones existentes, siendo reproductores del conocimiento dominante, dando por verdad el conocimiento elaborado por la clase social que niegan, sin percatarse de ello, por su analfabetismo funcional. Cantan la música de otros. Tocan los instrumentos de letras ajenas.

Los políticos sin lectura nada nuevo aportan para innovar, imposibilitado profundos cambios, sostienen, creyendo que cumplen y lo hacen bien, al tener en sus manos el modelo hecho por otros, la clase social que lo niegan, que lo rechazan y que lo excluye, de no ser por el cargo burocrático que transitoriamente ostentan. Repiten dentro de la hipnosis de no pensar, dentro de la cárcel de la obediencia pura.

Los políticos sin lecturas son presos de la tradición y la costumbre, del Estado de cosas preestablecido, son incapaces de nuevas propuestas sociales y políticas, por estar atrapado en su limitación teórica. Su verdadero pensamiento, evidenciado en la práctica política, por su comportamiento que nada debe cambiar aunque expresen a viva voz lo contrario. La limitación conceptual y formativa es muy grande, caminan en sillas de ruedas.

Es una relación dialéctica entre el no leer y el no hacer, el no ser diferente, crítico, imposibilitado de "juzgar las cosas por el conocimiento exactos que tengan sobre las cosas". Así de esta manera, la sociedad tiene negado el conocimiento, al no ser el impulso de la lectura, de manera masiva, planificada, organizada, núcleo de preocupación gubernamental. Quien no lee no puede enseñar la importancia y el gusto por la lectura, no puede ver ni imaginar su enorme trascendencia. Así, imposible de forjar una conciencia revolucionaria, al carecer de elementos filosóficos y de tesis política, de literatura y del encuentro con la historia y sus métodos científicos que supere la narración épica o heróica, el cuento repetido del super héroe, del individuo sobre el colectivo.

El político sin lectura no le da importancia al libro, pero si al entretenimiento y la distracción, no se trata que no sea importante para la vida el esparcimiento, tampoco de negar talentos, de lo que se trata es de leer o no leer, del por qué, de su importancia para la sociedad y sus consecuencias.

El político sin lectura no reflexiones ni cuestiona, no logra a profundidad, con la debida pedagogía explicar las desigualdades, el mejor modelo económico, la más adelantada salud, la mejor educación, las alternativas para la descolonización, las iniciativas legislativas, sus argumentos y defensas, su convencimiento y los fundamentos sobre el sistema alternativo al capitalista, los postulados básicos y profundos sobre la construcción de una nueva sociedad, la lucha de clases como motor de la historia. Lo evidente es que carecen de argumentos frente a los postulados y la cultura dominante e imperialista. Consideran que todo es normal y que así es la vida, sin ninguna preocupación por la búsqueda del conocimiento y el aprendizaje a través de la lectura. Impera es el ahorita, el juego de dominó, los saraos, la publicidad, el ego, la supremacía de la investidura lograda, el "después de mi el diluvio".

Lo lamentable y triste, no solo es la falta de lectura del líder político, es también la consecuencia que sobre el pueblo trae esa inercia y dejadez, ya que la falta de amor por la lectura, al no darle importancia a ésta, tampoco se la da a la edición de libros, ni al fomento de la lectura, ni a la dotación bibliográfica de los centros educativos, en las instituciones públicas, las comunas y consejos comunales, ni a los movimientos sociales, no destinan presupuesto para la edición de textos, ni para la imprenta municipal, pero sí para los reinados, la celebración de la "fundaciones" de las ciudades y sus fiestas patronales, adornar las plazas públicas de San Nicolás, vistosas luminarias, así como dispendiosos gastos para la publicidad y propaganda y para pintura, afiches destinados a satisfacer la vanidad personal al promocionar, con el nombre del líder del momento, el "benefactor", las obras públicas.

Líderes políticos sin el hábito de la lectura, vacías sus cabezas por carencia de libros, explica las ciudades, municipios enteros sin bibliotecas, sin imprentas municipales, sin política editorial, sin siquiera una revista informativa, esto es una original manera de quemar los libros sin publicarlos. Su inexistencia es un estímulo a la no lectura. Imposible "quitarle los grillos de la cabeza al pueblo" (Andrés Eloy Blanco). No es posible entonces crear hombres libres, si el líder político no tiene el hábito de la lectura, ni ama los libros, ni impulsa la dotación bibliográfica en la ciudad y el campo y no tiene conciencia de su importancia, no puede construir, validada y sabiamente, ciudadanos para una vida en democracia.

El imperialismo no únicamente ocupa territorio, ocupa pensamiento, el lenguaje y la simbología, difunde una manera de ver, de escuchar y de pensar como hecho social masificado. Es el conocimiento, el saber impuesto para la dominación y explotación, sin que se perciba como tal en la conciencia humana, la única manera de crear una barrera es confrontándolo con un conocimiento para la liberación, revolucionario, fortaleciendo la conciencia clasista, la cultura descolonizadora, no es a través de los flyer, los eslogan, las consignas, la propaganda en paredes y parlantes, que se logra tales propósitos y objetivos políticos, es a través de la lectura, son los libros la herramienta fundamental para forjar una conciencia nacionalista y universal, para alcanzar la libertad de los pueblos, esto es precisamente lo que no puede ver el líder político sin lectura, desganado, flojo e irresponsable con la sociedad, al no gestionar desde posiciones de poder la lectura y la dotación de libros.

Ya para finalizar es muy importante traer el pensamiento del comandante eterno sobre el libro y la lectura.

REFLEXIONES SOBRE LA LECTURA Y EL LIBRO POR HUGO RAFAEL CHÁVEZ FRIAS.

"Hay que leer, hay que leer mucho. La lectura es así como la música, es un gusto, es una pasión. Por eso, los libros nos liberan, la conciencia libera.

Leamos, estudiemos, seamos cultos para ser libres, para tener luces y virtudes, para entendernos el todo y la nada; para llegar algún día, más temprano que tarde, allá, a ese destino: el nosotros mismos.

Sepamos que la lectura tiene, entre muchas otras cosas —no es el único fin, pero hay un fin—: ponernos en capacidad, en disposición de lograr una lectura política, una interpretación política, y yo diría más que política, quizás filosófica de la realidad.

Entender todo, que nadie nos pueda engañar. Es esencia de la Revolución Bolivariana el hecho cultural. La Revolución es un hecho cultural, es un hecho de conciencia, porque el estudio y la conciencia nos hacen libres".

"Es esencia de la Revolución Bolivariana el hecho cultural; la revolución es un hecho cultural, es un hecho de conciencia. Todos los que nos embarcamos en un proceso como este, venimos de aquí (de los libros), porque el estudio y la conciencia nos hacen libres.

Y vaya cuánto a través de los libros se contribuye al esfuerzo jubiloso y grande de la educación. La lectura en soledad es un placer, es un gusto; pero hay que ir más allá, hay que ir a la lectura como un acto colectivo.

Y de allí la tarea de los Consejos Comunales y las Bibliotecas Comunales, el intercambio de saberes a través de la lectura, para que nos oriente siempre.

Democratización del libro y la lectura, bajo una nueva concepción de esta como acto colectivo que permite construir otra visión de la cultura bajo los valores y principios fundamentales del Socialismo Bolivariano."

PREGUNTAS PARA LOS POLÍTICOS QUE ESTÁN EN LOS ENTES E INSTITUCIONES POLÍTICAS:

(Gobernaciones, Alcaldías, Cámaras Municipales, Consejos Legislativos, Asamblea Nacional y otros.)

¿Cuánto son los bolívares presupuestados para la compra o ediciones de libros, para la creación de bibliotecas, promoción de la lectura y la fundación de las imprentas municipales?

¿Cuántas son las ordenanzas, normativas, leyes, resoluciones, reglamentos, decretos dictados o sancionados por el órgano ejecutivo o los cuerpos legislativos en esa materia?

¿Cuáles son los últimos diez títulos leídos y cuánto tiempo ha pasado desde la lectura del último libro?

¿Han hecho jornadas de lecturas y promoción de libros entre los trabajadores?

¿han estimulado e impulsado, al menos una vez al mes o de manera regular, concurso de poesía, literatura, artes plásticas, ediciones de libros, para el disfrute y la participación de los trabajadores y sus hijos?

¿Han realizado foros, conferencias, seminarios, talleres, conversatorios sobre la "magia de los libros" y la importancia de su lectura, de la creación de bibliotecas, la política editorial, la imprenta municipal y la hora de la lectura en las instituciones públicas y privadas?

¿Cuál es el protagonismo que le corresponde a las instituciones públicas en el fomento de la lectura?

¿Es que no tiene importancia leer sobre la historia del despojo de nuestro Esequibo, sobre la guerra emancipadora, la guerra federal, sobre la historia del conjunto de agresiones norteamericana sobre América Latina y el mundo, sobre la luchas de los pueblos, sobre la pintura, artes plásticas, la poesía, los grandes escritores y sus prosas, la civilizaciones originarias y el proceso de conquista y colonización, sobre la cultural Caral, Inca, Maya, Aztecas, sobre el pensamiento político de Simón Bolívar y otros forjadores y creadores de patria?

¿Es que la inercia, la dejadez y la indiferencia en la materia que aquí se trata se debe, se explica por la poca o ninguna importancia que le dan los políticos al acto de leer o es por su falta de lectura, por su analfabetismo funcional?

Preguntas que hago - para decirlo con las palabras de María Teresa Andruetto - quien expresó:

"Creo en el poder transformador de la lectura cuando la construcción de lectores se convierte en una cuestión de Estado, en una cuestión política, a través de la escuela, las bibliotecas públicas, los programas sociales" María Teresa Andruetto.

Necesario es decir, en palabras de Horacio Mann, "Si yo fuera dueño del mundo, sembraría libros por toda la tierra, como se siembra trigo en los surcos"

Pienso como el MAESTRO Luis Beltrán Prieto Figueroa, "Cada pueblo de más de 200 personas necesita una biblioteca como organismo vivo, no como un hacinamiento de libros que se apolillan en los estantes…"

Polvorín. Explosión insumisa de ideas. Un combate por la vida.



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Eduardo Orta Hernández


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